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“A mi esposo le deprime el invierno y se come un cable”, por La Tia Julia

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Tía Julia,

Ya acabadas las fiestas y las celebraciones que con mi hermana Triana calculábamos que comienzan con el Día de Acción de Gracias en noviembre y se extienden hasta San Valentín en febrero, pasando por el Día de Reyes en enero, el Año Nuevo, y las Navidades en diciembre; son en total tres meses de revolú, fanfarria, regalos, fiestas, comelatas y libaciones varias.

Pasadas estas excitaciones hormonales, como dice mi hijo que estudia en el Goodwin College y que se autocalifica como un agnóstico, palabra que yo confundía con estítico; enfrentamos un periodo extenso de invierno que se extiende desde el 14 de febrero, hasta más o menos el 19 de marzo que es el Viernes Santo.  Dicho esto, ingreso al tema que me preocupa. 

A mi esposo le trabajan mal en la mente estas nueve semanas porque el invierno en su país de origen es más corto que el tirante de la lengua, aunque más frio que un cumpleaños de pingüinos.

Ahora, y antes de irse al Departamento de Motores y Vehículos donde trabaja en la sección de reclamos (Oh Dios!), se queda por mucho tiempo mirando por la ventana del patio esperando por la primavera.  Como usualmente el cielo está más nublado que el ojo de vidrio de mi abuelita; da muestras de mal humor, ronronea como el presidente Trump cuando le dan las rabietas, cierra las puertas con ira, y se va con coraje a limpiar la nieve del carro.

A mi tía, no me pasa lo mismo porque nací por acá y además de la humedad de los veranos, lo demás lo soporto con actitud resignada, pero no así mi esposo Raimundo a quien en el seno sagrado de la familia le llamamos con cariño Bermuto.  A él, estas semanas la trabajan mal y le afectan, oh pobre infeliz; el seno frontal del cerebro.

Una amiga me dijo que quizás sufra de depresión ya que se pone vago en el matre (usted me entiende) y pasa largas horas adormilado en la sala acompañado por el perro y leyendo la primera página del New York Times.  Después se pone a mirar las noticias donde ahora el tema es la emergencia Nacional y la crisis de los poderes del Estado.

El otro día, vi que escribía algo en la computadora y como la deja prendida, fui a darle un vistazo por mera curiosidad porque no soy celosa, aunque me gusta prevenir problemas. He aquí lo que escribió este salmón.

Oda al cable

La nieve, un dolor de muelas,

El hielo la indigestión,

El frio una sanguijuela,

Chupadora como Trump.

Por esto me como un cable,

Al mirar desolación,

Ya se me helaron las patas,

Los tobillos y el talón.

Que se vaya ya el invierno,

Es que no me place el frio,

Porque me da mucha tos,

Y también viene el resfrió.

Del granizo y la ventisca,

Por favor ya no me hable,

Desde el quince de febrero,

Yo me estoy comiendo un cable.

Tía, como usted sabe, gente que escribe poesía son medios tostadas y temo que a Bermuto le esté pasando lo mismo.  Por favor aconséjeme pa’ rápido ya que no lo soporto con sus rabietas, mal genio, enojo, disgusto, enfado y la colección de changuerías que heredó de su papi.

Desde ya le deseo un feliz Día Internacional de la Mujer que este año estará dedicado a Nancy Pelosi una mujer de faldas de acero que no se lleva con el presidente y lo enfrenta con valor.

Elba Lazo


Respuesta

Elba,

No había pensado en la secuencia de celebraciones porque o me he acostumbrado, o no hago tantos regalos como antes. 

Como soy soltera y lo que tengo son sobrinos (en total dos nenas y tres nenes), les doy una donación de cinco dólares a cada uno (a) y se van en coche.  Ya no me importa que me digan dura, amarrete, jamona, apretada, cicatera o maceta.  A los cuarenta años, me he elevado por encima de lo que es el consumo en esta sociedad materialista.  Para aclarar el hecho diré que mis sobrinos tienen ocho, seis, siete, cinco y nueve años respectivamente.  Usualmente les doy mis regalos en monedas de veinticinco centavos para que se noten más.

Gracias además por desearme un feliz Día Internacional de la Mujer que este año se conmemora de acuerdo a las Naciones Unidas el 8 de marzo.  Dile a tu esposo que para que su espera de días mejores no se extienda tanto como un cambio del gobierno de Trump que se iría el 2020 con el favor de Dios; recuerde que el 10 de marzo hay un cambio de hora para ahorrar energía y amanece más temprano y se hace de noche más tarde.  Por otra parte el día 12 es el Día de Abraham Lincoln que no se habría llevado bien con el presidente por esto del esclavismo, racismo y lo del KKK. Por otro lado, el domingo 17 de marzo es el Día de San Patricio, los irlandeses acaban con la cerveza y el frio mengua.

Dile a tu esposo que esta forma de quebrar en segmentos periodos extensos y prolongados, ayuda a sentir que se avanza.  Hasta ahora ha sobrevivido casi cuatro meses y lo que queda es menos como decía un chofer de camello en el Sahara.

Por lo que describes en tu e-milio acerca de los síntomas de Bermuto son los característicos de un desorden emocional llamado en español TAE o Trastorno Afectivo Estacional también conocido entre siquiatras, psicólogos y trabajadores sociales clínicos como depresión invernal (no confundir con infernal) o depresión estacional. 

Lo que dice el Dr. Cabezas de Baca, conocido siquiatra de la Universidad de Melbury, es que el trastorno no solamente se produce en invierno, sino que también puede darse en ciertas personas en los meses de verano.

La causa en el caso del trastorno en invierno es la respuesta del cerebro a la disminución de la exposición a la luz natural lo que en estos casos baja los niveles de serotonina y melatonina, sustancias encargados de regular los ciclos del sueño, vigilia y el estado de ánimo.

Para mis lectores y especialmente para ti, Elba Lazo, los síntomas son notorios por los cambios en el apetito, aumento de peso, fatiga, irritabilidad, ansiedad  y somnolencia.  En el caso de Bermuto, puede que sufra también de algún tipo de depresión debido a su trabajo en el Departamento de Motores y Vehículos, pero hay esperanzas.  El gobernador Ned Lamont ha dicho que una de sus metas es disminuir las visitas de tantas personas al Departamento de Vehículos y Motores por lo cual quizás haya menos reclamos y tu esposo se alivie en un posible cambio de puesto.

En cuanto a la “oda,” fíjate que a Bermuto no le falta talento y le trabaja bien la rima consonante.  La palabra “oda” proviene del idioma griego y era poesía cantada que contaba con armonía, elegancia y belleza, no como los bodrios que se escuchan ahora en las radioemisoras en lo que yo denomino la época del matre, la nalga y el paquete cuando ya “hacer” el amor no se diferencia de hacer pipí, y perdona esta libertad literaria.

En relación a tu primo que piensa estudiar para ser sacerdote, me referiré a este temita en la próxima edición ya que eso está más caliente que teja de techo en Jalisco.

Salúdame a tu prima Triana y a tu esposo Bermuto esperando que siga escribiendo, pintando, esculpiendo o haciendo ejercicios para aumentar los niveles de serotonina y melatonina.  Dile también que vaya contigo al mall ya que la luz artificial fluorescente dicen ayuda a lidiar con los síntomas y la conducta en el matre.

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