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Actitudes de México, frente a la amenaza de cierre de fronteras

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En México se nos ha hecho creer que por generación espontanea,  Donald Trump solitariamente desde su campaña presidencial de 2016, y hoy como presidente de Estados Unidos utiliza a México como chivo expiatorio y piñata electoral, desconociendo que la inacción de gobiernos anteriores a López Obrador permitió que hoy estemos en la situación que estamos de indefensión.

A México, se le defiende no con protestas, sino con propuestas coherentes desde el interior. Si la migración es un problema y no una solución para México, ni Donald Trump, ni el Congreso Estadounidense y su opinión pública, nos pueden ver de manera diferente.

Desde México, debe construirse una nueva narrativa, que empodere a los connacionales y existan planes de retorno para aprovechar su capital humano, como insiste el Papa Francisco.

Mientras no surga una Politica de Estado en materia migratoria, que tenga como eje rector el derecho de no migrar, la sospecha se mantendrán en los círculos de Washington.

Para Trump tanto la balanza comercial entre ambos países como los flujos migratorios han sido caracterizados por el presidente como causas de grandes males en Estados Unidos. Suele decirse que los migrantes representan una carga fiscal porque utilizan servicios públicos sin pagar impuestos. La evidencia sobre esta cuestión es más bien mixta .

Ambos reclamos son falsos, pero como ha quedado ampliamente documentado, la evidencia parece importarle poco al Presidente vecino. Algo similar ocurrió durante las campañas de las elecciones intermedias de noviembre de 2018, mismas que coincidieron con las llamadas caravanas migrantes provenientes de Centroamérica.

El presidente Trump ha tomado la ofensiva una vez más. Estos son tan solo algunos de los mensajes que el presidente ha enviado por Twitter en la última semana: “Los demócratas son el partido de las fronteras abiertas, las drogas y el crimen” (26/marzo/19). “México no está haciendo nada para ayudar a detener el flujo de inmigrantes ilegales a nuestro país. Solo hablan, pero no actúan. Lo mismo Honduras, Guatemala y El Salvador… ¡Podría cerrar la frontera sur!” (28/marzo/19).

Hasta el momento, la respuesta oficial de parte del gobierno mexicano ha sido más bien moderada y hasta precavida. Sin embargo, el problema subyacente es real: las abismales diferencias entre los salarios reales de Estados Unidos frente a los de México y Centroamérica hacen casi imposible que se detenga la migración ilegal. Podría, eso sí, volverse más costosa, arriesgada o inclusive más sangrienta.

Si bien puede ser cierto que cada país tiene derecho a decidir su propia política migratoria. ¿Será cierto que la migración perjudica a los Estados Unidos? Al ser un país atractor de migrantes de diversos orígenes y nacionalidades, existe amplia literatura académica sobre esta cuestión.

 

En primer lugar, los aumentos en la fuerza laboral de un país no perjudican a su economía. Una fuerza laboral más amplia y diversa permite una mayor división del trabajo y una economía más próspera en general. Por otro lado, el efecto de la migración en los salarios de la fuerza laboral doméstica es negligible o positivo: la migración no necesariamente sustituye la mano de obra local, la complementa.

En segundo lugar, suele decirse que los migrantes representan una carga fiscal porque utilizan servicios públicos sin pagar impuestos. La evidencia sobre esta cuestión es más bien mixta. En general se ha encontrado que el efecto fiscal de la migración es positivo a nivel federal pero negativo a nivel local.

Por otro lado, los hijos de los migrantes tienen un impacto positivo mucho mayor al de sus padres o la población doméstica. En resumen, la entrada de mano de obra joven ayuda a financiar el estado de bienestar de los países ricos.

 

En tercer lugar, otra acusación común es que los migrantes cometen más crímenes que la población doméstica. Sin embargo, esto también es falso. Si bien la población migrante es relativamente joven, éstos cometen menos crímenes que la población doméstica. Algo similar ocurre con las ciudades fronterizas o las regiones con mayor proporción de población migrante: son más seguras, no menos.

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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