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El Concilio Hispano de la Salud cumple 40 años sirviendo a los latinos en Hartford

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HARTFORD.- El sábado, 4 de mayo, se llevó a cabo una solemne actividad que reconoció las cuatro décadas de existencia del Concilio Hispano de la Salud.

En el evento que tuvo lugar en los elegantes salones del Hotel Marriot del pueblo de Farmington, se puso de relieve el origen de esta organización y se evocó el nombre de líderes fundadores de esta agencia que emerge desde uno de los comités creados por la Casa de Puerto Rico a comienzos de los años 70,’ para dar respuesta a los agudos problemas de salud que afectaban a la comunidad puertorriqueña.

El alcalde Luke Bronin y el legendario líder Eugenio Caro

Desde sus comienzos y después de 40 años de historia; se distinguen en esta iniciativa comunitaria dos caminos paralelos de crecimiento y desarrollo.Por una parte se destaca el fiero activismo de los lideres puertorriqueños que exigían el respeto a sus derechos como ciudadanos de este país y por otro; un concepto de investigación social y recopilación de data científica acerca de las condiciones sanitarias en la comunidad hispano parlante.

Como es ya sabido, la comunidad puertorriqueña comienza a establecerse en nuestra ciudad a fines de los años 60,’y según la prensa local, sus primeros enclaves eran el área de Clay Hill/Albany Avenue, para extenderse con el tiempo al sector de Frog Hollow/Park Street, aunque muchas familias se radicaron en departamentos de la calle Main.

Según las fenecidas lideres puertorriqueñas María Colon Sánchez y Olga Mele, los trabajadores que llegan de la Isla para trabajar en las fincas del tabaco de Windsor; en un momento dado traen con ellos a sus familias que experimentan los primeros signos de rechazo de parte otras grupos étnicos y se deben ajustar a vivir en residencia inadecuadas en el sector de la calle North Main, aledaño a la legendaria parroquia del Sagrado Corazón.

En esos tiempos no había servicio de intérpretes hispanos en los hospitales ni tampoco en los de emergencia de bomberos y la policía.Lamentablemente se recuerda de dos accidentes trágicos que motivan la respuesta airada de la comunidad y que marcaron por otra parte el desarrollo de iniciativas de cambio.

Uno de estos accidentes que pudo ser prevenido, afecta a la niña Rosa María, de ocho meses que fallece en 1976 en el asiento posterior de un carro de la policía y cuya madre por no dominar el idioma Ingles tuvo problemas para comunicarse y describir una emergencia médica que afectaba a su hija. No había en esos tiempos personal oficial que le ayudara a interpretar su llamado de auxilio.

También por problemas de comunicación, falleció en 1979 el niño Julio Lozada quien mientras jugaba, fue víctima de un derrumbe en la avenida Albany frente a la escuela intermedia Quirk. Nuevamente, no había personal bilingüe que pudiera interpretar a las personas que pidieron ayuda telefónica y atender al niño herido.

Frente a estos luctuosos sucesos, los puertorriqueños reaccionan y la Casa de Puerto Rico que en ese entonces dirigía Antonio Soto, establece los comités de Educación, Vivienda y el de Salud.Este último es el que más tarde bajo la presidencia de María González-Borrero, echa las bases del Concilio Hispano de la Salud con la asesoría de los antropólogos médicos Stephen y Jean Schensul.

El Concilio se establece oficialmente en 1978 para lidiar con temas que preocupaban a los líderes latinos.Cabe destacar que el nacimiento del Concilio se produce cuando no existía aun representación puertorriqueña en el municipio de Hartford ni en la legislatura, hecho motivado por la segregación racial y porque no decirlo, la disimulada discriminación de un círculo de poder Ítalo/irlandés que estaba a la cabeza de las organizaciones gubernamentales locales y las controlaba.

De este modo y paralelamente a los orígenes del Concilio, se crea el Comité de los 24 que a través de demostraciones y protestas en el municipio van estableciendo espacios y alianzas políticas que más tarde permitirán la elección de María Colon Sánchez en la Junta de Educación de Hartford y Eugenio Caro, este último un reconocido activista que establece una sólida alianza con la organización HART (Hartford Area Ralling Together).

Con los años, el Concilio Hispano adquiere su propio perfil y sus objetivos se fueron ajustando a nuevas realidades. En un artículo aparecido en el periódico El Diario de Nueva York, Joan Cruz, Directora de Proyectos Especiales informó que el Concilio inicia a fines de la década de los años 70’un proceso de investigaciones del problema de salud bajo la asesoría académica del matrimonio Schensul.Para lograr un cambio se requería una base de hechos científicas que apoyaran la presentación de propuestas a las fundaciones que otorgan dinero para implementar iniciativas de campo.

El candente tema de la ausencia de personal bilingüe (Ingles/Español) en los Departamento de la Policía, Bomberos, Municipio y Hospitales se logró documentar y por lo tanto se redujo la posibilidad de accidentes trágicos como fue la muerte de la niñita Rosa María y del jovencito Julio Lozada.

En los hospitales se colocaron afiches anunciando que había intérpretes para casos de emergencia y sus servicios se podían solicitar de un modo gratuito lo cual se anunció profusamente por las radioemisoras WLVH y WRYM, además del programa de televisión Adelante y en los periódicos El Observador y Que Pasa.

Los desafíos sociales y políticos continuaron y el Concilio, Centros de Salud y hospitales se enfrentan a comienzos de los años 80,’ con la sorpresiva epidemia SIDA (AIDS).Una vez que se reconoce el peligro de contaminación a través de relaciones sexuales no protegidas por preservativos y el peligroso intercambio de agujas hipodérmicas utilizadas ya por personas con problemas de adicción; el Concilio fue la organización pionera en educar a la comunidad acerca de esta enfermedad, y repartir agujas hipodérmicas para evitar la propagación del peligroso virus a través de las agujas que se intercambiaban.

Conjuntamente con el periódico Que Pasa, se traduce información básica acerca de la prevención de esta epidemia y que en un comienzo era solamente accesible en el idioma inglés.

En la década de los 90,’ el Concilio a través de investigaciones especializadas, establece el primer grupo de apoyo para personas hispanas afectadas por el cáncer.

Posteriormente se funda el Programa Comadrona que apoya de un modo preventivo la salud de mujeres con un embarazo de riesgo; Nurturing Families Network es una iniciativa que apoya los servicios de educación acerca del crecimiento y desarrollo del niños ayudando a los padres primerizos; y el Programa Triple P que ayuda y orienta a las madres adolescente y en recuperación referidos por el Departamento de Niños y Familias.

También surgen programas para fomentar la lactancia materna por periodos prolongados y detección temprana del cáncer al seno que incluye mamografías y exámenes para mujeres mayores de 20 años.El programa es llamado DIVAS, y es uno más en medio de la labor de abogacía, interpretación al español en exámenes médicos, visitas al hogar y actividades de grupo.

La celebración de las cuatro décadas de actividad de esta agencia localizada en el número 175 de la calle Main fue más que merecida ya que ha demostrado que las investigaciones científicas, médicas y antropológicas han dado una respuesta efectiva al asunto médico y sanitario de la comunidad.Para orientación e información acerca de los programas del Concilio, llame al 860-527-0856 o visite la página del Concilio en el Internet.

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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