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Inquilino de 81 años, lucha contra aumento alquiler de 65%

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Por Thomas Breen

NEW HAVEN INDEPENDENT.- Llegado el mes de agosto, es posible que Gaetano “Tom” Giardino tenga que abandonar la aparta-estudio del primer piso al que ha llamado su hogar durante 21 años, si no puede cumplir con el 65% del aumento del alquiler que pide el nuevo propietario, quien planea reconstruir toda la cuadra.

Giardino, un nativo de Milford de 81 años de edad, cuyo único compañero de habitación es un tímido gato negro llamado Ricardo, paga actualmente $695 mensuales de alquiler, en un edificio con 84 unidades, ubicado en el número 100 de la calle Howe, cerca al campus de la Universidad de Yale en el centro de la ciudad.

En febrero, poco después de que Nick Falker, de Cambridge Realty Partners, con sede en Wooster Square, comprara el edificio junto a un estacionamiento adyacente por casi $12 millones al ex-propietario David Ornato, Giardino recibió un contrato de renovación que indicaba que su arrendamiento aumentaría a $1,150 mensuales a partir del 1 de agosto. Eso es un aumento de $455 al mes.

El nuevo contrato de arrendamiento, además, duraría sólo 10 meses y prohibiría a todos los inquilinos tener mascotas.

“No sé qué hacer”, dijo Giardino en una entrevista en su apartamento el lunes por la tarde a The Independent. “Es como si me estuvieran echando de mi casa”.

Dijo que en estos momentos a duras penas puede “estirar” su cheque mensual del Seguro Social de $1,200 y su salario semanal de $499 de su trabajo como guardia de seguridad. “No quiero terminar caminando por la calle empujando un carrito de supermercado repleto de latas”, añadió.

Falker le dijo a The Independent que su compañía simplemente está aumentando los arrendamientos del edificio al precio de mercado.

“Estamos invirtiendo más de $1.25 millones en mejoras estructurales, estéticas y ambientales que beneficiarán a todos los inquilinos, así como a la Ciudad de New Haven y sus residentes”, dijo Falker.

“Estas mejoras incluyen la corrección apropiada de los problemas ambientales típicos de los edificios antiguos, como la pintura con plomo. Haremos los edificios más habitables y limpios, además de mejorarlos físicamente. Estas mejoras son económicamente viables con los precios de arrendamiento actuales del mercado. Si los alquileres actuales del mercado no son accesibles, entonces no podemos gastar ese dinero, nadie se beneficia y permanecerán las condiciones inseguras del edificio”.

El 7 de marzo, Giardino presentó una queja ante la Comisión de Renta Justa de la ciudad sobre el aumento del alquiler. Otis Johnson, el comisionado de renta justa de la ciudad, dijo que continua investigando la queja de Giardino, de que el aumento de la renta es demasiado alto.

Giardino tiene programada para el jueves una reunión informal con Johnson y el abogado del propietario, Ori Spiegel. Si él y el propietario no pueden resolver la disputa con Johnson como mediador, entonces la queja de Giardino será resuelta por la comisión en una audiencia pública. Por ley de la ciudad, la comisión tiene el poder de reducir “alquileres excesivos”.

Las alzas del alquiler de la calle Howe y las inversiones de los constructores no se realizan solo en el edificio de Giardino.

Además de las mejoras planificadas en el número 100 de la calle Howe, la compañía de Falker está buscando construir docenas de nuevos apartamentos a precio de mercado en el área de un estacionamiento de al lado, en el número 104 de Howe.

La compañía de los hermanos Feldman, MOD Equities, planea construir 30 nuevos apartamentos a precio de mercado después que terminen de demoler  dos edificios históricos abandonados en los números 95 y 97 de la calle Howe.

Para Giardino las opciones de vivienda en New Haven se están volviendo más y más pequeñas cada día.

“Están tratando de enriquecerse con gente como yo”

Los estudiantes de Yale entraban y salían del edificio el lunes por la tarde, empacando muebles en camiones de mudanzas solo unas horas después de la ceremonia de clausura del semestre. Mientras tanto, Giardino entró al edificio a través de una entrada lateral cerca del estacionamiento. No revisó su buzón y se dirigió directamente a su habitación para alimentar y darle de beber a Ricardo.

“No lo considero una mascota”, dijo Giardino sobre su gato. “Lo considero un animal de apoyo”.

Por demás, dijo Giardino, solo en el apartamento se siente más tranquilo cuando acaricia a Ricardo y capta la colorida variedad de pinturas florales, fotografías y serigrafías que decoran su pequeño y abarrotado hogar.

Últimamente él ha estado necesitando esa relajación, dijo, ya que con la propuesta del nuevo alquiler, el estrés aumenta.

Giardino dijo que cuando se mudó a mediados de la década de 1990 pagaba  $390 mensuales por su aparta-estudio.

Trabajó durante 17 años en Wooster Square para un fabricante de uniformes para escuelas católicas. Posteriormente el fabricante se trasladó al extranjero y despidió a Giardino y a sus colegas.

Dado que a los 100 inquilinos de la calle Howe no se les permite pintar sus paredes, Giardino le agregó color a lo largo de los años al cubrir el espacio con ilustraciones, compradas por catálogo, representando diferentes tipos de flores.

La lámpara del techo no funciona, por lo que la única iluminación en la habitación principal del apartamento proviene de una pequeña lámpara de escritorio de imitación antigua.

Giordino dijo que no es fácil para él encontrar un nuevo apartamento a un precio asequible. Tiene malas las rodillas y le afecta subir escaleras. Durante sus 21 años en el 100 de Howe Su alquiler mensual había aumentado solo $10 o $20, dijo.

“Están tratando de enriquecerse con gente como yo”, dijo. “Esto no está bien. Esto no es legal “.

Tarifa de limpieza de inodoro de $35

El antiguo contrato de Giardino era solo una página, dijo. El nuevo contrato de arrendamiento de Cambridge es de 15 páginas.

Además de establecer el nuevo alquiler, el contrato incluye “muestra de pagos requeridos por cambios o daños” que los inquilinos tendrían que hacer al mudarse.

“Si falta algún artículo o está dañado hasta el punto de que deba ser reemplazarlo cuando se mude”, dice el documento, “se le cobrará el costo actual del artículo, más los cargos por mano de obra y servicio”. Algunos de los posibles cargos incluyen:

  • Cristal de la ventana: $180 c/u.
  • Rejillas de la ventana: $85 c/u.
  • Llaves de buzón: $75 c/u.
  • Llaves de puerta: $150 cada llave y cerradura.
  • Estantes del refrigerador: $60 c/u.
  • Espejo del botiquín: $100 c/u.
  • Puertas: $150 c/u.
  • Accesorios de iluminación: $100 c/u.
  • Meseta de la cocina: $300 c/u.

Además de eso, hay docenas de posibles tarifas de limpieza, que incluyen:

  • Fregadero de cocina: $25.
  • Gabinetes: $ 5.
  • Pisos: $95.
  • Refrigerador: $75.
  • Horno: $50.
  • Paredes: $75.
  • Aseo: $35.
  • Alfombras: $150 por habitación.

Un estudiante de Yale, que abandonó el edificio el lunes, dijo que él también se habría enfrentado a un aumento de $200 en el alquiler si no hubiera decidido mudarse a otro apartamento en el vecindario.

Dijo que el alquiler de su aparta-estudio en el 100 de la calle Howe habría subido de $975 a $1,150.

“Ni siquiera las miré”, dijo sobre las muchas otras páginas incluidas en el contrato de renovación del arrendamiento. Una vez que vio el nuevo número de renta mensual, supo que no se quedaría ahí.

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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