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El se ha despertado a las seis de la mañana alertado por su celular super inteligente…

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Soñar no cuesta mucho… es gratis


Jerónimo Gutiérrez se ha despertado a las seis en punto de la mañana alertado por su teléfono celular súper inteligente CellFXIQ que tocaba para despabilarlo la canción que dice “Esta tarde me he mirado en el espejo, pues sentía por mi faz curiosidad…” interpretada en la ducha por el fenecido Alan Lázaro García

No se baña y no por malos hábitos, sino que porque en este día inicia su programa de entrenamiento para relajarse “Corre que te pillo,” que recomienda del acuerdo al DVD trotar por media hora diaria. Después de besar a su esposa que mira para adentro; se va caminando loco de contento por las veredas de una hermosa avenida en New Haven. 

En la placita hace unas flexiones para preparar su cuerpo que ya muestra las primeras señales del paso del tiempo en su barriga que se nota y que disimula usando camisas amplias. Jerónimo inicia así el ejercicio en un día extrañamente primaveral en ese país donde la situación meteorológica varía cada hora y nadie se enoja.

Cuando ya sentía que su sistema cardiovascular funcionaba y que los tobillos y rodillas soportabancon estoicismo el trote, observa como un carro de la policía se detiene cerca del fin del bloque y que el oficial le hace una señal para que se detuviera prendiendo las luces multicolores que mucho fastidian y alteran el ánimo.

“Deténgase allí mismo” le dice el uniformado en un tono destemplado mostrando su cara de irlandés, colorado y fornido.  “Estoy trotando oficial,” le respondió Jerónimo, temiendo que el tipo sacara el revolver como en el caso reciente del guardia nervioso que se creía James Bond y mata de dos tiros a “Chulo” en Wethersfield.  Recordó preocupado que no tenía su licencia de conducir encima que ahora es una necesidad por esto de las deportaciones.

“Espero que tenga usted el chip para pagar el toll,” dijo el guardia de apellido O’Hara.  Sorprendido, Jerónimo le respondió con voz calmada al policía que no estaba conduciendo un automóvil sino que trotando pacíficamente por uno de estos caminos del Señor.  “No sabía que había que pagar un toll por trotar en la vía publica,” dijo con uno tono sorprendido y convincente.

“Yo creo que usted es de los ciudadanos vagos que no leen el periódico ni siguen los procesos legislativos en el Capitolio.  Sepa usted que hace tres meses se aprobó el uso de un chip para pagar un toll a quienes usan las veredas para trotar, sentarse en las plazas, o sacar fotos,” le dijo O’Hara que había sacado una libreta para para multas.

“Por favor oficial O’Hara explíqueme esto de los chips y de los tolles para trotar por las veredas, estoy más turbado con esta sorpresa,” arguye Jerónimo cuyo motorcito palpita con más rapidez.

“Bueno señor Gutiérrez, debido a los problemas financieros del estado de Connecticut, la legislatura ha decidido que además de legalizar la marihuana, el perico y la cocaínaUltra para fines recreativos, ahora a los cobros de peaje en carreteras, avenidas y caminitos, se agrega un cobro por el uso de veredas para trotar y todos los interesados en este tipo de ejercicios, deben inscribirse en los municipios donde se les esta instalando un chip en el cuello y de este modo deberán pagar por el uso de este recurso,” manifestó el guardia que hablaba en serio.

“Esperó que tenga el chip,” le dijo a Jerónimo mirándolo con una mano en la cacha del revolver.

“La verdad oficial O’Hara es que no lo tengo.  Espero que no me dé una multa por no tener este chip,” dijo Jerónimo aun incrédulo. Recordaba el ticket por 90 dólares que le otorgaron por adelantar por la izquierda en un funeral.

“Por ahora y para no digan por allí que estoy discriminando, le daré una nota de advertencia y le aconsejo que vaya mañana mismo al Departamento de Tolles para que le instalen el chip en el cuello y de este modo pueda usar las veredas del municipio para trotar.  Si usa bicicleta tiene que pagar el Toll BB-2 que es más caro,” termina por agregar O’Hara que le había extendido a Jerónimo la nota de advertencia con cierta displicencia y latente agresividad.

Jerónimo mira la advertencia y le costaba conformarse con la idea de que le inyectaran otro chip en el cuello porque ya tenía el de los estacionamientos y uno para salir de su trabajo.

Por ahora no podría hacer ejercicios trotando y averiguaría donde habría un lugar libre de tolles y chips para intentar bajar la barriga.

Mirando el automóvil del guardia que se alejaba y los discursos de Trump y Lamont, pensó, “Señor Dadme tu fortaleza.”

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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