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“Tía, le tengo terror a los dentistas… por los precio$$$”, por La Tia Julia

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Tía Julia, mi nombre es Cándida, pero que sus lectores no se equivoque porque no soy ingenua, crédula, simplona,  incauta, ni tampoco inocente, no.  Aunque soy todavía joven, quizás de su edad (los otoñales 60), se me han venido encima estos achaques tales como la artritis, la diabetes y la dentadura.  En relación a los colmillos, incisivos y molares y como usted lo habrá quizás experimentado; las aseguradoras no pagan nada de arreglos dentales, pero si uno trabaja, con algo se puede defender.  Ahora me jubilé. pensión

  Como hay casos urgentes tuve que ir al doctol dentista y soltar billete de inmediato para el condenado copay que significa lo que una tiene que poner de su bolsillo.  El tipo me sugirió un tratamiento de conducto.

  Finalmente se hizo el tratamiento, pero el asunto no tuvo resultados y ya el mismo doctol comenzó a mencionar la maldita palabra “implante.”  Cuando le hice la pregunta qué era lo que había pasado y lo que me costó lo del conducto; me dijo que había otra condición.  Pa’ seguida le dije si esa nueva condición no la había visto en la tremenda radiografía de tres dimensiones que me hizo y me costó más de $2,000.  El tipo al que los ojos le brillaban al escuchar la palabra chavos me respondió que esta foto no había reflejado el problema.  “Deberé extraerle el colmillo,” me dijo el mata dientes y con dolor de mi motorcito (corazón) me debí someter al suplicio de verme con la sonrisa inconclusa. 

  Le dije al Dr. Canino si sería quizás posible un puente para reemplazar el colmillo, pero entonces me responde que la muela donde debía apoyar el puente estaba más floja que un lunes con lluvias tormentosas y que la UNICA respuesta era el “implante” que cuesta $5,000 porque será un trabajo “complejo.”  Inspirada por estas desgracias escribí este poema para desahogar mi frustración

“Elegía a mi colmillo”

O dentista mal habido,

Que te haces llamar doctol,

Cuando lo que haces por los chavos,

Es provocarnos dolol.

Me dolía mi colmillo,

El “C-6” según dijiste,

Salvarlo me prometiste,

Con tratamiento de conducto.

Así lo manipulaste,

Pero el canino se quebró.

Allí mismo me dijiste,

“Te tengo listo el implante.”

Cinco mil el trabajito,

Me dijiste indiferente,

Y me dolió so doctol pillo

El fondo de mis bolsillos.

  Tía por favor aconséjeme que agonizo observando esta desgracia e infortunio malo en la con lengua.  Me dijo mi sobrino Midas que es estudiado que a los dentistas les llamaban antes barberos.

Cándida


Querida Cándida,

  Leyendo tu e-milio te debo contar que sentí tu dolor tanto en la boca como el bolsillo debido a esta situación que no debiera estar pasando con compañías fatulas como Sig-Na que te envían folletos elegantísimos, anunciado lo que NO pagan.

  Un amigo que era un poco poeta nos decía que el estadounidense estaba bien chavao porque si estudias para algo y como en USA recibir educación y una profesión decente es un negocio donde te sacan el futuro con los préstamos estudiantiles (pan hoy y hambre mañana), estas víctimas del saqueo se gradúan, sacan la licencia y deben trabajar muchos años para pagar deudas que ven entre $100,000 y $200,000 dolores, digo dólares.  Muchos creen que allí está la razón de los cobros exagerados por los sacamuelas.

  Debido a esto Genaro Cuentas, que es el nombre de mi amigo; atribuye en parte los elevados, exagerados, aumentados y a veces inventados costos del trabajo de un dentista que según te recordó tu sobrino Midas es un trabajo muy antiguo que en el siglo XV y antes; llevaban a cabo los barberos que entre otras cosas sangraban a los pacientes y se extraían los llamados “humores malos,” que serían los causantes de la enfermedad.  El problema era que los pacientes se les morían por anemias agudas y debilidad extrema producidas por la pérdida excesiva de sangre. Este era un procedimiento inútil. También los barberos ponían los edemas para casos de constipación.

  Entre otras tareas de los barberos estaba la de extraer piezas dentales para las que usaban herramientas rusticonas donde no faltaban los casos de pacientes a los que los barberos/dentistas arrancaban trozos de huesos de los maxilares.  En esos tiempos no había anestesia así es que imagínate el cuadro.

  De todos modos el ejercicio profesional del dentista se fue perfeccionando y ya para 1840 se funda la primera escuela dental en Maryland impulsada por los doctores Chapin Harris y Horace H. Hayden.  Con estos y la fundación de la Sociedad Americana de Cirujanos Dentistas, la profesión se organiza y perfeccionando, evitando así las torturas.

  Hay sin embargo estudios demostrando que la mayoría de los estadounidenses le temen al dentista y será por los recuerdos de una historia de barbarismo.  Pero hay también artículos periodísticos profesionales como el aparecido en la Revista Atlantic, escrito por Ferry Jabr acerca de los cobros deshonestos de un dentista de apellido Sund cuyo caso estuvo en corte por fraude y cobros indebidos a pacientes.

  Se cuenta en este artículo publicado en el Best American Science Nature Writing Series que la señora Joyce Cordi fue una de las pacientes embaucadas por el dentista Sund al que pidió ayuda por una pequeña carie. Hasta ese momento, su salud dental era perfecta, salvo un pequeño puente que corregía una mala formación debido a una muela “encaramada” en otra. 

  Ya a la tercera visita, el “doctor” Lund comenzó a decir que el puente no era muy fuerte y que habría que cambiarlo, haciéndole propaganda a la idea de que necesitaba un tratamiento de conducto y nuevas coronas, lo cual sorprendió mucho a la señora Cordi.  “Siempre había tenido una excelente salud dental y ahora el dentista me salía con eso,” dijo en la investigación.  En diez años, este dentista pillo le había llevado a cabo diez tratamientos de conducto y diez coronas de dientes innecesarios.  Los costos dentales probados con documentos, llegaron a un monto de 70,000 dólares y el caso fue denunciado a la justicia donde se le dio la razón a la clienta.

  Otros expertos dijeron que los tratamientos de conducto son usualmente innecesarios y también lo de los cambios de coronas.  “Son procedimientos riesgosos y deben estar bien justificados,” dijeron en Corte.

  Con esta historia triste querida Cándida, te recomendaría segundas opiniones cuando sientas que te están cobrando muy caro.  Como un dato importante hay investigaciones en Connecticut que demuestran que ahora los dentistas evita hacer puentes y le hacen propagada a los implantes para de este modo sacar mas chavos.  Hay muelas que en vez de ser extraídas, pueden ser tratadas evitando el privarte privarte de una pieza dental importante.

  Por otra parte se está cuestionando la preparación médica de los dentistas que se hacen llamar doctores.  Lo que te exigen para ingresar a la escuela dental es un bachillerato que “ojala” tenga una concentración en química y biología (fácil), pasar un examen llamado Dental Aptitud Test (DAT) e ir a la escuela dental por cuatro años donde lo que aprenden los futuros dentistas es la aplicación de anestesia, anatomía, periodontología, radiología y LISTO ya tienes al doctol.

  Según los expertos no hay en la actualidad agencias estatales o federales donde reclamar la pillería (aunque no todos los dentistas o dentistas trabajan solamente por los chavos), y estos doctores que no cuentan con la preparación de un médico instalan su chinchorrito y vamos cobrando.  Es cierto que hay también estudios más avanzados que si requieren estudios post graduados que van entre 2 y seis años y se relacionan con operaciones mayores en la dentadura y maxilares, pero esto no te lo dicen con claridad.

  Si tienes cualquier pregunta, llámame o envíame otro e-milio.  Suerte y no aflojes los chavos enseguida.

Tía Julia


Comentarios a los Consejos de la Tía Julia.

Mensaje de Ángel de New London. Una amiga me emprestó una edición de la Voz donde usted habla de palabras inventadas por nosotros los boricuas.Yo también las he creado pero no las he patentado.Estos son los verbos chumear, flooty, chichisbear, chochamirte y cañonear.Me pueden llamar al 203-840-3219. Gracias

 

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

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