En vivo LIVE

Publicidad

Columnistas

¿Será fantasía o es realidad?, por Waldemar Gracia

Share on print
Print
Share on email
Email
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

¿Conoces la diferencia entre fantasía y realidad? La vida está entretejida entre sueños, fantasía y realidades. Todos tenemos sueños de prosperidad y bienestar. Luchamos por que nuestros sueños se hagan realidad. Cuando no lo logramos entonces nos enfocamos en nuestros hijos. Y tratamos de realizar nuestros sueños a través de ellos. Cuando nos cansamos de luchar, entramos en la fantasía de que un día todo será mejor. Finalmente, tenemos que enfrentar la cruda Realidad y con ella, un buen día nos sorprende la Muerte. ¿Pero qué le vamos a hacer? ¿A quién no le gusta soñar? Leamos estos pequeños cuentos anónimos, y levantemos nuestro ánimo. ¡Todavía tenemos mucho que soñar!

MUERTE
Un día, un joven se arrodilló a orillas de un río. Metió los brazos en el agua para refrescarse el rostro y allí, en el agua, vio de repente la imagen de la muerte. Se levantó muy asustado y preguntó:
-Pero… ¿qué quieres? ¡Soy joven! ¿Por qué vienes a buscarme sin previo aviso?

-No vengo a buscarte -contestó la voz de la muerte-. Tranquilízate y vuelve a tu hogar, porque estoy esperando a otra persona. No vendré a buscarte sin prevenirte, te lo prometo.

El joven entró en su casa muy contento. Se hizo hombre, se casó, tuvo hijos, siguió el curso de su tranquila vida. Un día de verano, encontrándose junto al mismo río, volvió a detenerse para refrescarse. Y volvió a ver el rostro de la muerte. La saludó y quiso levantarse. Pero una fuerza lo mantuvo arrodillado junto al agua. Se asustó y preguntó:

-Pero ¿que quieres?

-Es a ti a quien quiero -contestó la voz de la muerte-. Hoy he venido a buscarte.

– ¡Me habías prometido que no vendrías a buscarme sin prevenirme antes! ¡No has mantenido tu promesa!

– ¡Te he prevenido!

– ¿Me has prevenido?

-De mil maneras. Cada vez que te mirabas a un espejo, veías aparecer tus arrugas, tu pelo se volvía blanco. Sentías que te faltaba el aliento y que tus articulaciones se endurecían. ¿Cómo puedes decir que no te he prevenido?

Y se lo llevó hasta el fondo del agua.

SUPERSTICIÓN
Pedrito subió a un árbol para aserrar una rama. Alguien que pasaba, al ver cómo lo estaba haciendo, le avisó: – ¡Cuidado! Está mal sentado en la punta de la rama… Se irá abajo con ella cuando la corte.

– ¿Piensa que soy un necio que deba creerlo? ¿O es usted un vidente que pueda predecir el futuro? -preguntó Pedrito. Sin embargo, poco después, como siguiera aserrando, la rama cedió y Pedrito terminó en el suelo. Entonces corrió tras el otro hombre hasta alcanzarlo:

– ¡Su predicción se ha cumplido! Ahora dígame: ¿Cómo moriré?

Por más que el hombre insistió, no pudo disuadir a Pedrito de que no era un vidente. Por fin, ya exasperado le gritó: – ¡Por mí podrías morirte ahora mismo!

Apenas oyó estas palabras, Pedrito cayó al suelo y se quedó inmóvil. Cuando lo encontraron sus vecinos lo depositaron en un féretro. Mientras marchaban hacia el cementerio, empezaron a discutir acerca de cuál era el camino más corto. Pedrito perdió la paciencia y, asomando su cabeza fuera del ataúd, dijo: -Cuando estaba vivo solía tomar por la izquierda; es el camino más rápido.

VALENTÍA
Hace muchos pero muchos años, en un lejano pueblecito, vivía una familia que tenía siete hijitos. Pulgarcito, que recibió ese nombre por ser el más pequeñito de los hermanitos, oyó un día a sus padres que decían con pena: -Tendremos que enviar a los niños al bosque pues, parece que un malvado ogro quiere venir a robárnoslos. Al día siguiente, los padres los mandaron a lo más espeso del monte para que se escondiesen, y así, aunque el ogro les preguntara, ni siquiera ellos sabrían donde estaban. Pulgarcito, que sabia la verdad, fue dejando caer migas de pan por el camino así podrían regresar… pero ¡OH, sorpresa!

Por la noche las migas habían desaparecido, pues los pajaritos se las comieron. Los niños asustados comenzaron a llorar. En aquel momento Pulgarcito se subió a la parte más alta de un gran árbol y descubrió a lo lejos un castillo. Pulgarcito llamó a la puerta y una mujer regordeta les abrió, les invitó a cenar y dormir. Aquella noche mientras dormían oyeron unas pisadas muy fuertes… y… ¡Pulgarcito vio al enorme gigante! Que mientras los contaba decía: ¡Qué ricos estarán estos siete pequeños fritos con una buena salsa! Al oír esto, muy asustado despertó a sus hermanos: – ¡Escapemos de aquí! ¡Corran es el ogro que quiere comernos!

Tan rápido corrieron que el gigante cayó de cansancio al piso, quedándose dormido. Entonces Pulgarcito se le acercó muy despacito para no despertarlo y aprovechó para quitarle las botas mágicas, sin las cuales quedó convertido en un hombrecillo común. El Rey lo recompensó por haber vencido a tan temido ogro y con las monedas recibidas regresaron a casa de sus padres. Estos, muy contentos los recibieron con los brazos abiertos y desde aquel momento vivieron todos felices gracias a Pulgarcito el más pequeñito, pero también el más valiente del lugar.

_____________

Las opiniones vertidas por Waldemar Gracia no reflejan la posición de la Voz Hispana. Nombres, lugares y circunstancias han sido alterados para proteger la identidad de los personajes citados en la historia.

Nota: Si has encontrado esta columna útil o interesante, o si tienes alguna pregunta, puedes comunicarte con el autor por correo electrónico a:
wallygracia@yahoo.com

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

Siguenos

Te puede interesar Noticias Relacionadas

La Voz Hispana TV

Scroll to Top