En vivo LIVE

Publicidad

Columnistas

El chisme: Enfermedad del alma, por Waldemar Gracia

Share on print
Print
Share on email
Email
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

El chisme y la murmuración enfermedades del Alma que han atormentado a muchas vidas a través del espectro humano. El chismoso o murmurador es una persona que por lo general se siente muy infeliz e insatisfecha de sí mismo. Para llenar ese vacío, necesita degradar o denigrar la imagen o reputación de alguien, de esta manera, él o ella logra sentirse superior al denigrado.    

Hace varios días vino a mi oficina Doña Carmelita quejándose porque alguien en su vecindario la había ofendido malamente. Luego de ventilar un poco su indignación procedió a contarme lo que pasó. Sucede que mientras contaba a una vecina algo acerca de otra persona, uno de los que pasaba por allí le gritó: “¡Vieja chismosa déje de meterse en lo que no le importa!”.

La señora insistía en que quería denunciar a susodicho por difamación por que lo que ella estaba contando era la “purisísima verdad y toda verdad es hija de Dios”. “Por eso murió nuestro Señor Jesucristo, por decir lo que era verdad.” En vista al estado de “agitación” de la señora procedimos a calmarla un poco. Luego de un poco de reposo le indicamos que no acostumbramos a discutir asuntos teológicos en la terapia. Ella entonces indicó que a ella no le gusta el chisme, “por eso cuando alguien me trae un chismecito yo lo paso para adelante, no me quedo con nada de nadie, el chisme que me traen yo se lo cuento a otro y así yo nada tengo que ver con el asunto”. No en vano alguien dijo una vez: “se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar…”

Amigo lector, no sé si usted comparte la opinión de Doña Carmelita. Para nada queremos contradecir a ella ni a los que piensan como ella. Solamente se nos ocurrió ofrecerle la técnica del Triple Filtro como una herramienta para ayudarle a no “contaminarse” con opiniones y/o comentarios de otras personas. Esta técnica la aprendimos de un amigo, que de otro amigo él la aprendió a su vez.  

¿Qué es la técnica del Triple Filtro? La mejor manera de ilustrar este principio es con la breve historia de un gran filósofo griego llamado Sócrates. En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos. Sócrates nació en Atenas en el año 470 antes de Cristo. Desde muy joven llamó la atención por su gran lucidez, por la precisión de sus razonamientos, por su pensamiento claro y preciso. Se expresaba con soltura. Poseía una gran facilidad de palabra. Mostraba una fina ironía en sus discusiones con filósofos jóvenes. Nunca publicó sus ideas. Llegaron a nosotros gracias a Platón y a Jenofonte.

Lo que viene a continuación es un supuesto diálogo entre el maestro y otra persona, conocida del filósofo. Léelo, es lo mejor que puedes hacer.

Un día, uno de sus discípulos se encontró con el gran filósofo y maestro y le dijo: “¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?” “Espera un minuto”, replicó Sócrates. “Antes de decirme nada, quisiera que pasaras un pequeño examen”. “Yo lo llamo el examen del Triple Filtro”. “¿Triple Filtro?”, preguntó el discípulo. “Correcto”, continuó Sócrates. “Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir”. “Es por eso que lo llamo el Examen del Triple Filtro”.

El primer filtro es el de la Verdad. “¿Estas absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?” “No”, dijo el discípulo, “realmente sólo escuché sobre eso y…”  “Bien”, dijo Sócrates, “entonces realmente no sabes si es cierto o no”.

Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la Bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo? No, por el contrario… Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto.

Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo? No, la verdad es que no. Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?.

Es por eso que Sócrates fue un gran filósofo y ganó un alto respeto. Usa este triple filtro cada vez que oigas comentarios sobre alguno de tus amigos cercanos y queridos… y yo agregaría… sobre cualquiera otra persona.

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

Siguenos

Te puede interesar Noticias Relacionadas

La Voz Hispana TV

Scroll to Top