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El nuevo comisionado de educación del estado: sabe colaborar, escuchar, trabajar

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Por Kathleen Megan

CT MIRROR.- Cuando era superintendente asistente de escuelas en Meriden, Miguel Cardona, el nuevo Comisionado de Educación del estado, llevaba a los nuevos maestros a recorrer los vecindarios de la ciudad.

Hacía este ejercicio, porque quería que los maestros entendieran la diversidad de sus estudiantes, desde aquellos que viven en hogares de medio millón de dólares, hasta aquellos residentes de proyectos de vivienda.

 “La experiencia motivó a los maestros a conocer mejor a sus hijos”, dijo Cardona, “y a participar más activamente en la comunidad como nuevos maestros”.

Cardona nació en un proyecto de vivienda en Meriden, hijo de padres que se mudaron aquí como niños de Puerto Rico. Cardona, de 44 años, cree firmemente en la familia y la comunidad, así como en el potencial para que cada niño tenga éxito.

El primer comisionado hispano de educación del estado, recuerda haber sido víctima de estereotipos mientras crecía.

“Para los niños hispanos de comunidades que están por debajo del umbral de la pobreza, sabes que normalmente los datos no sugieren que serán el próximo director de la escuela … o el comisionado de educación del estado”, Cardona dijo. “Hubo momentos en mi juventud que pienso que muchas personas tenían expectativas más bajas de lo que deberían tener. Pero eso me ayudó a ser más decidido”.

“No pierdo de vista la importancia de ser el nieto de un productor de tabaco, que vino aquí buscando una vida mejor, quien, a pesar de tener una pobre educación, pudo criar a su familia y crear ese ciclo de movilidad ascendente”, agregó.

Cardona dijo que los valores inculcados en él – “trabajo duro, servicio a los demás, relaciones primero, tratar a las personas con respeto” – lo han ayudado a lograr lo que solo puede llamarse un ascenso meteórico, desde su primer trabajo docente en Meriden, en 1998 hasta su última actividad, el pasado mes, como comisionado de educación del estado.

Entre esos dos trabajos, Cardona se distinguió, cuando a los 28 años, se convirtió sr el director escolar más joven del estado. Además, en 2012 fue nombrado director del año y se desempeñó como copresidente del Legislative Achievement Gap Task Force.

Todo ese desempeño, transcurrió al mismo tiempo que contraía matrimonio, tenía dos hijos y alcanzaba un doctorado en la Neag School of Education de UConn.

Quienes han trabajado estrechamente con Cardona lo describen como un gran trabajador, un buen oyente y un colaborador que prioriza a los niños y la equidad.

“Su liderazgo no es impositivo”, dijo Robert Villanova, director del programa de liderazgo ejecutivo de la Neag School of Education de UConn, que trabajó con Cardona cuando era estudiante de doctorado. Él no es un general Patton. No va a estar frente a personas hablando sobre cómo vamos a atacar juntos. Su actitud es más colaborativa. Se orienta hacia la acción.  Y cumple lo que se propone.

Cardona sabe cómo involucrar a las personas, integrarlas en equipo, sabiendo que él solo, no puede resolver ninguno de estos complejos problemas. Ese será su tema principal “.

Richard Lemons, director ejecutivo del Centro para el Cambio Escolar de Connecticut, enseñaba en la escuela Neag cuando Cardona era estudiante de doctorado y trabajó con él para mejorar la instrucción y el desarrollo del liderazgo en el distrito escolar de Meriden.

“Le apasiona ocuparse de los niños, le apasiona asegurarse de que nuestros sistemas de educación hagan un mejor trabajo al servir a los niños, las familias y las comunidades que han sido marginadas durante mucho tiempo, especialmente los niños de color, los niños de familias más pobres”, dijo Lemons. “Él cree en la pertinencia de hacer este trabajo a través de las personas, no por encima de ellas”.

Elsie Torres, ahora es asistente de superintendente en East Hartford, y trabajó durante años con Cardona en Meriden. Él es ante todo un defensor de los niños, dijo ella. “Es una cualidad que caracteriza todo su trabajo, que los niños van primero”, dijo Torres.

Como comisionado, Cardona, dirige una agencia de aproximadamente 300 personas, sin incluir a los empleados en el sistema técnico de la escuela secundaria, y supervisa un presupuesto de $ 3 mil millones, que incluye todos los programas estatales y federales.

Ocupa la dirección de la agencia bajo un nuevo gobernador, Ned Lamont, que hasta ahora no ha abogado por el tipo de reformas radicales propuestas por su predecesor, el ex gobernador Dannel P. Malloy.

Desde que comenzó su primer mandato, Malloy dejó claramente establecido que la educación era una prioridad, impulsando una serie de planes durante su segundo año que resultaron altamente controvertidos, desde objetivos académicos más rigurosos conocidos como los “Estándares Estatales Comunes” a una difícil prueba estandarizada computarizada, conocida como prueba Smarter Balanced Assessment Consortium.

El plan para vincular esos puntajes de los exámenes a las evaluaciones de desempeño de los maestros fue tan controvertido, que finalmente el estado recomendó no usar esos criterios para calificar a los maestros.

Lemons dijo que parte del “reto” para el nuevo comisionado será determinar cuánto margen de maniobra le dará el nuevo gobernador para promover su propia agenda.

Cardona probablemente despertó el interés de los líderes políticos y educativos del estado en 2010, cuando fue nombrado copresidente de un grupo de trabajo legislativo que estudiaba la inaceptable brecha de rendimiento académico en el estado, entre los grupos raciales y socioeconómicos. El otro copresidente era la entonces senadora Toni Harp, quien ahora es alcaldesa de New Haven.

“Estaba muy comprometido en colaborar con la gente para llegar a una solución a nivel estatal en torno al número de jóvenes provenientes de minorías entre quienes menos avanzaban en nuestro sistema escolar urbano en general”, dijo Harp recientemente.

Se sentía comprometido en ir más allá para encontrar las causas de esa deficiencia, sin limitarse no solo a los estudiantes y sus familias y los déficits que las personas citan como la razón por la que no les va bien. También estaba dispuesto a mirar el sistema general, en particular la educación superior, para ver si los maestros están capacitados adecuadamente para lidiar con tantos de los problemas que los jóvenes de las áreas urbanas traen al aula”.

Harp dijo que, al seleccionar a Cardona, Lamont da “un paso audaz … Me pareció que realmente quiere que alguien todavía joven, con la energía suficiente para agitar los distritos escolares en todo el estado, en una dirección que garantice que nuestros jóvenes estén preparados para el mundo del futuro. Esa tarea requiere que tengas una fuerte formación educativa”.

La designación de Cardona como comisionado no estuvo exenta de controversia. Aproximadamente una semana antes de que le ofrecieran el puesto, la administración de Lamont se lo ofreció al Superintendente de Bloomfield James Thompson, quien parecía haber sido el favorito durante meses.

Sin embargo, las negociaciones de la administración con Thompson fracasaron, dice el personal del gobernador, que por cuestiones como el salario. Así las cosas, la administración terminó ofreciendo el trabajo a Cardona.

Cardona, quien aceptó un salario de $ 192,500, dijo que prefiere mirar hacia adelante.

“Se han dicho muchas cosas diferentes desde el momento en que el gobernador asumió el cargo o fue elegido … Sabía lo que era capaz de hacer. Lo presenté y esperé a que se tomaran decisiones “, dijo. Ahora quiero concentrarme en tener la seguridad de que brindemos a los estudiantes de Connecticut la mejor oportunidad para tener éxito”.

Aprovechar esa oportunidad casi seguramente implica cerrar la brecha de éxitos escolares. En 2014, el grupo de trabajo que Cardona dirigió con Harp, elaboró un plan maestro con docenas de recomendaciones para eliminar esa brecha, incluida la provisión de establecer un programa preescolar acreditado de día completo para todos los niños de bajos ingresos y una iniciativa para garantizar que todos los padres de Connecticut tengan al menos un título de escuela secundaria.

Vistas las cosas con optimismo, el informe decía que, si se seguían las recomendaciones, ayudarían a cerrar la brecha de logros escolares para 2020.

Si bien Cardona reconoció la semana pasada que la brecha está lejos de cerrarse, dijo que muchas de las ideas en el informe se están implementando o han influido en la legislación. Señaló que, gracias a esas iniciativas, se han logrado avances en la mejora de la asistencia y en el ambiente escolar.

“Aunque hemos logrado algunos avances en lo relativo a la brecha de logros escolares, no la hemos cerrado”, dijo Cardona. “Todavía es algo prioritario para mí. Quiero asegurarme de que tengamos resultados equitativos en todo el estado, independientemente de dónde se viva, independientemente de los orígenes.

Dijo que buscará mejoras que se puedan hacer “en el contexto de la escuela”, como garantizar que cada niño lea antes del tercer grado y que cada distrito, incluso aquellos sin recursos sólidos, puedan ofrecer un consistente plan de estudios a los estudiantes.

Dijo que también mirará “fuera del área escolar”, para considerar otros factores que contribuyan a la preparación para que cualquier estudiante pueda aprender.

“La inseguridad de la vivienda, el hambre, la inestabilidad económica, son factores a tomar en cuenta”, dijo. “Esas son cuestiones sobre las cuales estoy deseoso por trabajar con agencias hermanas y asociarme con otros comisionados”.

A nivel de la escuela secundaria, Cardona dijo que le gustaría hacer una doble inscripción, algo que permite a los estudiantes de secundaria, tomar cursos en los centros universitarios para obtener créditos universitarios. Esa debe ser “la regla y no la excepción, para que nuestros hijos tengan un mejor acceso a la universidad y para reducir en algo ese temor que se siente al ser la primera vez, o ser la primera persona en la familia que va a la universidad “.

También le gustaría comenzar un programa que otorgue a los estudiantes créditos por pasantías en la escuela secundaria, que podrían ayudar a obtener un futuro empleo.

El propio Cardona siguió a su primo mayor a la Wilcox Technical High School, donde estudiaba automoción, pero él asistió clases preparatorias para la universidad donde, a veces, era el único estudiante hispano de la clase.

Cardona fue a la Universidad Estatal Central de Connecticut e inicialmente consideró especializarse en educación artística, influenciado por un excelente maestro de arte que tenía.

“Pero me orienté hacia la educación primaria y una vez que comencé a hacer pasantías en New Britain, el caso quedó definido para mí”, dijo. “Hay tanta promesa en los niños pequeños. Y hay muchas oportunidades para ayudarlos a dar forma a lo que quieren ser o lo que quieren hacer. Se puede impactar positivamente a los niños, no solo académicamente, sino también si hay suerte, dejar un poco de impronta sobre cómo se van a desarrollar como personas”.

“Para mí, la mejor parte de mi trabajo en todos los puestos que he tenido, ha sido visitar el aula, especialmente a los pequeños del jardín infantil o a los niños de 4 años. Estar cerca de esos niños, realmente sirve casi como combustible para el alma”.

Cardona, que solo hablaba español hasta que ingresó a la escuela, dijo que consideraba ingresar a la educación bilingüe, pero “sentí que era importante que los estudiantes no hispanos vieran a un hispano en una posición de maestro. Así que elegí quedarme en el sistema de educación regular”.

Cardona dijo que habría estado contento como maestro de cuarto grado, pero el superintendente en ese momento vio potencial en él e insistió en que continuara con su formación para poder convertirse en director escolar.

“Era la oportunidad para desarrollar una mayor influencia y servir a los niños”, dijo. “Pasé de 25 niños a 600 en la Escuela Primaria Hanover … Ahora son más de 530,000, pero aún es un servicio que se ofrece a niños”.

Cardona se propone reunirse regularmente con los estudiantes para poder escucharlos directamente.

Cardona dijo que mientras estaba en Meriden, estableció sesiones de diálogo tres o cuatro veces al año, en las que los estudiantes se reunían y hablaban sobre lo que, en sus opiniones, funcionaba y lo que no.

“No es que les demos voz a los estudiantes”, dijo. “Ellos ya tienen voz, ¿verdad? A veces no estamos preparados para escuchar. Cuando hablamos de preparar a los estudiantes para los trabajos del futuro, es una forma de pensamiento crítico, una autodefensa. Bueno, hagámoslo mejor ahora”. CTMIRROR.org

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