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El lado oscuro de la tecnología, por Waldemar Gracia

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“Ehh!!!…Pero ¿Qué te pasó que tienes el rostro como si hubieses visto a un muerto? Mónica brincó del susto cuando Edgardo, un viejo amigo, la tocó por la parte de atrás de su hombro para saludarla. Mónica se disculpó y salió inmediatamente del supermercado y se fue a casa de su hermana a terminar de pasar el susto. Una vez mas calmada compartió con su hermana su terrible odisea.

Mónica es una joven madre de dos hijos pequeños y se encuentra en medio de una batalla legal por la custodia de sus hijos, pues su esposo, de quien esta separada amenaza con quitárselos. Todo comenzó cuando Tony, su ex-esposo la celaba tanto que le contrató detectives privados para ver a donde iba, con quien hablaba, con quien andaba si iba de compras o si iba a un parque. Mónica describe a Tony como un individuo sumamente inseguro, inmaduro, irresponsable y sumamente desconfiado. Tony no trabaja, es un vago mantenido de su padre, un mujeriego que a través de sus negocios fraudulento ha alcanzado tener mucho dinero y con el mantiene a Tony.

Tony se la pasa mamitiando en su carro deportivo y Mónica ha tenido información de que él le fue infiel. Lo que colmó la copa fue cuando Tony contrató a uno de sus secuaces para tratar de “enamorar” a Mónica y así Tony poderla acusar de adulterio y quitarle los hijos de ellos. Esta acción ocasión que Mónica tomara la decisión de separarse definitivamente de Tony y le puso la demanda de divorcio.

Mónica pensó que con su decisión conseguiría algo de paz, pero para ella fue el comienzo de un calvario. Comenzó a recibir llamadas anónimas a su casa, a su celular, a su trabajo. No importaba cuantas veces cambiaba el número de teléfono o el número de su celular por uno privado (no publicado) las llamadas anónimas continuaban de manera intensa y persistente. Mónica fue a la policía, y nada podían hacer pues no aparecían registros de estas llamadas.

Ella trató de ponerle una “orden de restricción” a Tony, pero la Juez entendió que él no le había dirigido la palabra en meses, y aunque ella sabia que Tony estaba detrás de todo esto, la Juez no lo creyó así y declino ponerle esa orden a Tony.

El consejero de la corte le recomendó ver a un psiquíatra ya que sus testimonios y experiencias parecían poco creíbles para todos. Mónica relataba que en las llamadas la voz no era reconocible por que eran técnicamente alteradas. Cada una de ellas le describía lo que había hecho durante el día, los lugares que visitó, con quién hablo en público, en privado y hasta llamadas que realizaba mientras se encontraba en el baño.

Mónica le contó a su hermana que en ocasiones le llaman para decirle con que ropa durmió, cuantas veces se levantó en la noche y hasta que ropa tiene para ir a trabajar sin ni siquiera haber salido de su casa. A lo que su hermana le cuestiona por su falta de valor en no confrontar a ese “bastardo” y no contestar más el teléfono. Mónica le responde que la voz también le dice donde están y que están haciendo sus hijos y si no escucha la llamada puede olvidarse de sus hijos pues lo los volvería a ver. ¡Imagínese! El tormento psicológico en que Mónica ha estado viviendo y en el que se encuentran también sus hijos, una gran pesadilla por los últimos meses. Su hermana le abrazó y comprendió que la situación de Mónica no era una fácil de resolver.

Un buen día Mónica decidió animarse un poco y se le ocurrió pintar su cuarto y darle un tono más alegre y así poco a poco ir cambiando el tono de su medio ambiente. Para este proyecto aprovechó que Carlos, su primo que estudia ingeniería electrónica estaba en vacaciones y decidió darle un poco de ayuda a su prima a ver si esto la podía tranquilizar. Carlos como pintor no era gran cosa, pero era un magnífico estudiante de electrónica. De momento Carlos se percató de una pequeña cámara oculta en la pantalla de un reloj en el cuarto Mónica. Esto hallazgo le dio curiosidad de revisar otras partes de la casa y encontró 17 pequeñas cámaras ocultas con micrófono por toda la casa incluyendo el sótano. Decidió revisar el carro de Mónica y encontró 3 cámaras con micrófono en el carro, y como si fuera poco, en el celular que Tony le regaló había un micrófono. Por eso no importaba cuantas veces cambiara el numero de celular siempre sus llamadas eran escuchadas.  Carlos dejó todo quieto y como estaba, le informó a Mónica y llamaron a la policía. La policía reviso y examino todos los aparatos de última tecnología y comprobaron que Tony tenía conocimiento de cada paso y cada respiro que Mónica daba o dejaba de dar. Por ultimo, el carro de Mónica estaba equipado con un sistema de “Posición Global por Satélite” (GPS) conectado a remoto a un monitor que luego la policía encontró en posesión de Tony.

Tony fue arrestado y en un corto juicio fue encontrado culpable de espiar y mortificar a su esposa con amenazas y privación de la libertad. Tony fue sentenciado a 25 años de cárcel por este delito en que cometió múltiples violaciones a leyes del gobierno federal.

Finalmente, luego de esta odisea la paz llegó a la vida de Mónica y sus hijos. Carlos, su primo junto a su hermana le recordaron que la tecnología moderna puede ser muy buena y muy útil, pero en las manos equivocadas, esta misma tecnología puede destruir muchas vidas y larga distancia y por control remoto.

 

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Las opiniones vertidas por Waldemar Gracia no reflejan la posición de la Voz Hispana. Nombres, lugares y circunstancias han sido alterados para proteger la identidad de los personajes citados en la historia.

Nota: Si has encontrado esta columna útil o interesante, o si tienes alguna pregunta, puedes comunicarte con el autor por correo electrónico a:

wallygracia@yahoo.com

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