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Programa del Departamento de Niños y Familias ayuda a madres solteras enfermas de adicción

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HARTFORD.–El tema de la adicción en esta nación que se está sumiendo cada día más en dependencias incapacitantes a substancias toxicas, constituye uno de los principales temas de debate público ante la creciente perspectiva de la legalización de la marihuana y una actitud condescendiente con aquellos que trafican droga como es el caso de ciudades como Hartford, Bridgeport, New Britain y New Haven.

Los traficantes han creado un mercado involucrando a jóvenes y jovencitas que se vuelven adictos perdiendo su voluntad de cambio y motivación para enmendar sus vidas.La solución al problema es un duro camino cuesta arriba por otras muchas razones.

Vivimos en una sociedad prematuramente adicta a azucares y sodio cuyos efectos son dañinos en el ámbito educacional y laboral. Ya en el terreno de la adicción y sus nefastas consecuencias, el Departamento de Niños y Familias del Estado de Connecticut se ha transformado en el paño de lágrimas y soluciones para casos de madres adictas que engendran hijos cuando ellas ya han caído en la adicción.En este ambiente nocivo está afectada la madre y sus hijitos e hijitas quienes técnicamente no podrán permanecer con la madre enferma.La separación puede llevar a dolorosos años de ausencias.

Algunas madres por lo general solteras cuentan con sus madres y familiares poniendo en los hombros de sus progenitoras (las abuelas) el cuido de sus hijos mayores ya expuestos a traumas por la ausencia de padres o la visión de madres alcoholizadas y drogadas. Aun así, y a pesar de los problemas para una población de abuelas, abuelos, hermanas o tías muchas veces sobrecargadas de responsabilidades adicionales, el recién nacido permanecerá con la familia favorecido o favorecida por el calor de un hogar.

En la disyuntiva de criar a una hijita de dos años o perderla por la intervención del estado de Connecticut, una mujer admitió en una entrevista que el estar bajo el efecto de la cocaína crack es un problema ya que seguramente su madre y otros familiares y la abuela de sus hijos no están ya en condiciones de terminar de criar a sus hijos mayores.

La mujer que contaba con estudios en el área de negocios y pequeñas empresas; dijo, “al estar bajo el efecto de las poderosas drogas no podía pensar bien, trabajar y un tratamiento para desintoxicarse y curarse no es asunto de cuatro semanas, sino que requiere de otros más extenso y entonces, ¿quién se hace cargo de la creatura de dos años?El razonamiento era correcto.

Jennifer que no quiso dar a conocer sus apellidos temió entonces, después de años de errores y ausencia de responsabilidad o falta de tratamiento y apoyo efectivo; que su hijita de dos años fuera puesta en un hogar de crianza, mientras ella se cura. Quizás la perdería para siempre.

Afortunadamente para ella el programa State of Connecticut Department of Children and Families’ Suportive Housing for Families, pudo acogerla dándole apoyo en el área de vivienda, entre otro tipo de ayudas que le fueron vitales para convertirla en una madre capaz de sostener a una familia.

Este programa proporciona ayuda anualmente a unas 500 mujeres en la misma situación que se encontraba Jennifer y para esta última, su vida ha cambiado al estar cerca física y emocionalmente de sus hijos. “Ellos son mi motivación e inspiración y no la droga,” dijo

Según Kim Somaroo-Rodriguez, supervisora de este programa; el problema de fondo en muchos casos es la ausencia de viviendas adecuadas, o simplemente mujeres sin hogares quienes no van a tratamientos porque derivan de lugar en lugar sin tener un hogar estable.

En estas condiciones adversas las personas enfermas de adicción continúan bajo los efectos de la enfermedad y de acuerdo con Somaroo hay en la actualidad una lista de espera de 600 mujeres que desean ser aceptadas en un programa que ha mostrado su eficacia.La mayor parte de ellas son madres solteras con hijos lo cual fue el caso de Jennifer.

El programa de apoyo se inició hace dos décadas con cincuenta familias en el primer año.Ahora tiene un presupuesto de 13 millones de dólares y una capacidad para 500 familias.

Además de proveer la necesidad básica de una vivienda, hay administradores de casos, facilitan el acceso a educación acerca de trauma, orientación laboral, ayuda para pagar la luz, el agua y la calefacción y otros gastos que son el punto de partida para una vida independiente.

Las participantes en el programa permanecen allí entre 18 y 24 meses.

La separación de las madres y sus hijos, aunque estén enfermas por la adicción es muy traumática para los niños, explica Gary Kleeblat, portavoz del programa que se extiende en todo el estado dándole a las participantes posibilidades de encontrar sistemas de apoyo y recursos para sus familias y donde encuentren cuido de niños mientras ellas trabajan gracias a las facilidades de transporte.

“El sistema de Foster Care de DCF es necesario, pero intentamos utilizarlo lo menos posible.Los estudios demuestran que para un niño es mucho más saludable vivir con sus familias cuando existe un sistema de apoyo y seguridad para las madres,” dijo uno de los administradores de sistema que ha demostrado su eficacia salvando a miles de mujeres de la separación de sus hijos.

En el caso de Jennifer y una vez que en los exámenes respectivos mostro positivo en el uso de cocaína, debió reunirse con empleados de DCF quienes la pusieron en la disyuntiva de ver a su hija yendo a un programa de Cuido Familiar (Foster Home) o ir de inmediato a tratamiento.Jennifer acepto y finalmente logra ser admitida en un programa de tratamiento de sesenta días para enfermos de adicción lo que le permitió aclarar sus ideas y familiarizarse con su propia hijita.

Detrás de todo este cuadro de crisis, Jennifer había sufrido además severos traumas emocionales en su vida, incluida la muerte de los padres de sus hijos mayores.

En el programa aprendió a desarrollar técnicas para lidiar con situaciones estresantes, depresión y la idea fundamental de “no utilizar alcohol o drogas en la idea de resolver los problemas.”

Pequeñas Grandes Victorias frente a un problema de grandes dimensiones donde se juega el destino de una nueva generación.

 

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