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La epidemia del abuso sexual infantil (Parte 2)

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Continuando con nuestro tema del abuso sexual infantil, hoy queremos considerar las señales que pueden llevar a la detección de este problema. Estos escritos correspondientes a unas charlas educativas referentes al tema y hemos creído conveniente publicarlas. 

El abuso puede suceder durante años sin que exista la más mínima sospecha: el agresor confiere amenazas reales a las víctimas sobre las consecuencias que desatará una eventual “traición” del “pacto” de silencio en el que transcurre el abuso, paralizando a la víctima para que no busque ayuda y generando en ella sentimientos de culpa, desvalorización, descreimiento y desesperanza.

La detección por parte de terceros es muy difícil debido a: la resistencia a aceptar la realidad, la intimidad en la que transcurre el delito, la existencia de múltiples indicadores de diferente especificidad sobre los que no hay consenso científico unívoco, la falta de capacitación y formación de la población en general y en especial, de los profesionales de la salud y de la educación para detectar las señales de alarma. En muchos casos la falta de indicadores observables o la imposibilidad de detectarlos, hacen que la tarea de identificar a las víctimas sea muy difícil si ellas no dicen nada.

Estas dificultades se combinan con la doble personalidad del perpetrador y su habilidad para imponer a sus víctimas una ley de silencio que les garantiza la impunidad, generando en los niños/as una mezcla de temor y culpa que es muy difícil romper, especialmente cuando el perpetrador es una figura parental o familiar.

Es importante que los adultos acepten la posibilidad de que los niños/as pueden estar siendo abusados por personas claves en la propia familia o grupo de confianza mucho antes de que puedan detectarlo. También que reconozcan que pueden pasar años antes de que el niño/a rompa el silencio y se anime a pedir ayuda. Este “horror” puede estar pasando sin que tengamos ni la más mínima sospecha: de eso justamente se trata el abuso. Por eso la necesidad de difundir y capacitar a la población sobre cuáles son los síntomas y señales de alerta. Los adultos sensibilizados pueden ayudar al niño a hablar y pedir ayuda precozmente.

Las manifestaciones que puede presentar un niño/a víctima de abuso sexual en la infancia son diversas y dependen de múltiples factores: el tipo de abuso, la posible existencia de una violación, la frecuencia y duración de los abusos (hecho aislado o reiterado), el nivel de intimidad y vinculación emocional existente entre víctima y victimario, la edad del niño/a, los recursos psicológicos del mismo y del entorno protector.

La ausencia o presencia de algunas de estas manifestaciones o síntomas por sí mismas no comprueban la existencia o no del abuso sexual; muchas de ellas son compatibles con otros tipos de maltrato infantil: por ejemplo, los niños víctimas o testigos de violencia intrafamiliar pueden tener algunos indicadores similares a las víctimas de abuso dado el impacto traumático que implican estas situaciones.

Algunos niños pueden vivir un abuso sexual y no mostrar aparentemente signos de trauma. Esto puede deberse a diversas razones: desde el hecho de que el niño o la niña al ser muy pequeño/a aún no lo perciba como algo malo, no olvidemos que el abusador siempre inicia sus acercamientos como si fuera un juego, o porque se trate de un fenómeno disociativo: mecanismo defensivo típico en el abuso en la infancia que permite separar el contenido afectivo de la vivencia traumática, por lo que el niño/a de día es de una forma y de noche cuando en general se producen los abuso es de otra.

En nuestros países de Latino América no se capacita sobre este problema a los/las profesionales de la salud, maestros y demás referentes adultos en la vida de los niño/as durante su formación académica; los adultos protectores desconocen los indicadores y en ocasiones no son ajenos a la situación de violencia, por lo que la detección temprana se dificulta y en la mayoría de los casos el primer o único indicio es el relato del niño/a. Es por esto que conocer las consecuencias y síntomas originados por el abuso sexual en la infancia es clave para favorecer su detección y una intervención adecuada por parte de los adultos.

Una aproximación a los indicadores es valorarlos según su especificidad; ya que como mencionamos antes muchas veces pueden aparecer un conjunto de indicadores que pueden significar un suceso altamente traumático en la vida del niño/a sin que ello implique el abuso sexual.

En nuestra tercera y última parte de esta serie hablaremos sobre qué hacer una vez el abuso es detectado.

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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