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“Ahora no me puedo casar ni graduarme por el coronavirus”, por la Tia Julia

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Querida y admirada Tía Julita,

En el pasado más o menos reciente y sin virus (noviembre 2019), le había ayudado a una amiga a describirle a usted un problema que ella tenía con un novio que se hacía llamar “el potro” de New Britain y que le exigía mucho demasiado emocional y físicamente llegando al abuso aquel con palmadas en esa región corporal que ha hecho famosa a la JLo. ¿Usted me entiende?

Gracias a sus inefables y extraordinarios consejos, mi amiga pudo acumular fuerzas morales y físicas, tuvo una conversación con sus primos que la quieren mucho, y estos hablaron con el “potro,” y de este modo pa’luego rompió relaciones con aquel ser bestial y malévolo. Recientemente mi amiguita se casó con un muchacho que estudiaba filosofía, pero quien finalmente se consiguió un empleo excelente como cartero. Boris la trata bien, la quiere y la respeta mucho. Tiene por el lado un trabajito de traductor y los domingos limpia oficinas en el centro de Springfield.¿Como la ve?

Ahora que comienza la primavera YO me dirijo a usted con un problema personal que me agita las entrañas y la mente. Me siento deprimida y nerviosa, y requiero de sus sabios consejos que ya se leen en varios países donde los publican sin respetar las leyes de derechos de autora lo cual me parece un abuso de confianza.

Resulta que para mí y muchas de mis amigas, el próximo mes de mayo era la esperada y anhelada época de graduaciones en la Universidad de Connecticut. Como usted debe recordar cuando recibió su título en 1968, es esta una época de ilusiones y planes de fiestas muchas. Yo, asesorada por una tía que es como mi mai habíamos convenido que con mi novio Saul nos casáramos por la iglesia a fines de abril y recibiera mi diploma en el mes de mayo vestida con toga y birrete, en la ceremonia con procesiones, trompetas, fotos, y videos en el legendario pueblo de Storrs, además de una fiesta en nuestra morada a la que ya habíamos invitado a mis padrinos, tíos y a primos de Puerto Rico. Para el matrimonio, y como estas cosas se hacen con tiempo, ya había escogido el traje de novia, tenia a mis damas, rentamos un club en la calle Main de Meriden que se llama “Caballo Viejo,” y Saul hizo un trato con el DJ “Cocolo, el que hace viajar hasta a los viejolos.”

Saul había escogido ya el tuxido que iba a ser de color celeste claro con solapas platinadas y consiguió a cinco amigos dispuesto a colaborar en la ceremonia alquilando sus propios trajes.En otras palabras, todo estaba listo hasta que…llega el Covid-19 comúnmente llamado el coronavirus; ¡qué mal rayo parta! como dijo mi padrastro.

Estoy asustada por este flagelo, e invadida por un coraje intenso porque esta enfermedad padecimiento y dolencia afecta mis planes de bodas y graduación. Con mi novio nos comunicamos a través del celular porque en su casa son ocho y hay dos niños, además de la abuelita.Tía ¿Capta usted la desgracia? Dígame por favor que hago y se que soy una voz más entre miles de muchas que estamos en el mismo problema.Como usted sabe, ahora no puede haber grupos de más de doce personas, se prohíben los abrazos, besos y apretones y eso hace imposible bailar merengue, salsa, boleros y tangos, en fin, un caso más confuso y desorganizado que una bolsa de gatos.

También lo que pasa, y esto entre usted y yo, Saul estaba renuente hacia el sagrado vínculo matrimonial y convencerlo fue más difícil que hacer gárgaras boca abajo y no es porque no me quiera; sino porque su mai cree que su “bebo” tiene 16 años cuando en verdad, verdad, ya bordea los 32. Temo tía que esta señora quien no es una santa de mi devoción se aproveche de las condenadas cuarentenas para poner más excusas y trabas baratas que me ofenden y convenza a Saul de postergar la boda hasta las próximas navidades. También una prima que como usted bordea los 68, me tiene asustada y dice que no me case porque se acerca el fin del mundo, ya que está en la tierra el virus, hay una plaga de langostas, vienen las arenas del desierto del Sahara y las guerras están del mero.

Gracias desde ya por su respuesta y cuídese del virus que ataca mucho a las personas de mas de 70 años.

Dionisia


Respuesta

Aquerida Dio, te doy gracias por tus buenos deseos en esta época de temores y lúgubres presagios, pero yo no tengo todavía 50 y no me gradué de la universidad Central en el 1968, sino que en 1994 así es que asígnate el trabajo de sacar la cuenta y no ofendas. Lo que pasa es que la gente envidiosa inventa cosas, pero agradezco que me confirmes esa historia de que me están copiando mis consejos. Envíame mas detalles para hablar con mi abogada, la licenciada Amanda Agustina Bazo que según me dicen no pierde ningún caso.

 Lo positivo de esta desgracia es que la mayoría de los gobernantes, menos Donald Trump; se dieron cuenta inmediata de la importancia de trabajar unidos para lidiar con este flagelo que es un azote a las elites de políticos machistas que pelean en las alturas y nosotros, los pobres de la capa inferior, vivimos las terribles consecuencias de sus errores.

En calamidades y tragedias como estas necesitamos estar unidos y apoyarnos mutuamente en las familias, congregaciones y comunidades, además de ser creativos.

Entiendo tu frustración, desasosiego, y fiasco, pero estamos viviendo nuevas circunstancias especiales a las que acá en Estados Unidos no estamos habituados porque nuestra vida no ha estado expuesta a los flagelos que han afectado a Haití, países africanos, y Asia, aunque si sabemos de tornados y nevazones. Hasta que no se produzca un intercambio de información sanitaria entre los gobiernos de los grandes países para entender la dinámica del virus, seguiremos en las mismas.

En cuanto a la graduación no sabes cómo lo siento, pero siempre existe la posibilidad de celebrar en el otoño, si es que esto se soluciona. En cuanto a la boda pudieras explorar la posibilidad de casarte al aire libre a mediados de mayo y los invitados podrían sentarse separados unos de los otros.Yo limitaría la asistencia a este solmene evento a personas cercanas (incluida tu querida suegra), postergando el viaje de familiares que tendrían que usar naves aéreas (Huyyy), y abarrotar los alojamientos en un periodo donde debemos evitar desbordar los espacios.

Durante la misma boda, en un momento dado podrías lucir la toga y el birrete mientras que alguien toca la trompeta. ¿Qué te parece?En cuanto a la música y el ritmo, podrían tocar música despegadita evitando el merengue y los boleros. Estoy segura de que esta ceremonia aliviaría las tensiones y la ansiedad manteniendo la separación de los cuerpos cuestión difícil porque durante las bodas los jóvenes se entusiasman y con la primavera el sol los calienta.

 Una de nuestras lectoras nos decía también que en su congregación estaban anunciando el fin del mundo debido a la pandemia virus corona, la invasión de langostas en algunos países, la guerra en Siria que es algo sirio, y otras catástrofes.Ella se ve escamada y tiene mucha ansiedad.

Acerca de este punto, es importante informar que lo de las langostas no es un fenómeno nuevo y en los Estados Unidos en 1874 se produjo la llamada “Rocky Mountain Locust” afectando a los estados de Kansas, Nebraska, y Colorado donde se afectó gravemente la agricultura.También se sabe de estas invasiones de langostas que comían de un modo glotón productos agrícolas en Egipto y otras naciones mencionadas en la Biblia.

Los virus de epidemias y pandemias no son nada nuevo y es cosas de recordar el SARS (Severe Acute Respiratory Syndrome) que azota a extensas regiones en los años 2002 y 2003, el Swine Flu que nos cayó encima entre los años 2009 y 2010, pero recuerda que la humanidad logra sobreponerse y todavía estamos por acá en esta dimensión.Ahora con la nueva tecnología y las medidas de prevención que no existían en los tiempos de la influenza que se inicia en las sucias y sórdidas trincheras de los soldados que lucharon en la primera guerra mundial pero que se bautiza injustamente como la “influenza española.”

Ahora bien, dependerá de la sabiduría de los gobernantes prevenir y estar preparados pues para eso son elegidos.Con la actual presidencia de Trump, su impulsividad malsana, su ignorancia, incompetencia y tendencia a buscar soluciones para favorecer a las empresas privadas; el asunto está más flojo que un martillo de goma, y de seguir así estaríamos salados.Por eso es muy importante responder las encuestas del censo que tienen que ver con la cantidad de votantes que deben decidir lo mejor para los Estados Unidos en el 2020 y el 2024.

Lávense constantemente las manos, no visiten lugares donde haya aglomeración de personas o enfermos, salgan nada más que cuando lo necesiten urgentemente, busquen formas de distraerse, aísle la ropa que utilice para ir a comprar a CTown, y ahora que anuncian los cierres de escuelas; prepárense para el trabajo extra, aunque gracias a las iniciativas del Gobernador Lamont, los niños podrán ser elegibles para sus almuerzos.

Manténgase informados e informadas a través de nuestro periódico La Voz, nuestro web y la radio.Recuerde que lo que nosotros publicamos no tiene necesariamente que ver con farándula ni bautizos en la familia de los editores.Hay cosas más importantes.

He dicho.

Tía Julia


Comentarios a los Consejos de la Tía Julia.

Yo pensaba viajar a Jamaica, pero con esto del virus corona me quedo en mi casita acá en Guilford, cerca del mar.Lamentablemente la compañía aérea no me quiere devolver los chavos y me van a dar un váucher lo cual no es justo.Esta gente nunca pierde. ¡Ah! Cuando vaya a un DD o a un Starbucks, asegúrese que nos estornuden encima del café, que usen los guantes y que limpien el piso, las mesas y el mostrador. ¡Oh! entiendo que se dice “el” corona virus y no “la” corona virus.Gracias, Nelson de Guilford.


 

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