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Se pone en marcha la operación limpieza de máscaras

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Por Thomas Breen

NEW HAVEN CT.- Veinte trabajadores de una fábrica de Wooster Square, han comenzado a limpiar las máscaras N95, para que tres docenas de hospitales de toda la región, para comenzar, puedan reutilizar el equipo de protección esencial, mientras se ocupan de cuidar a los pacientes con Covid-19.

Battelle’s VP Jeff Rose with U.S. Sens. Blumenthal and Murphy.

El miércoles pasado por la mañana, la organización de investigación y desarrollo de ciencias aplicadas Battelle, con sede en Ohio, comenzó formalmente la operación de limpieza masiva de máscaras, desde un almacén estatal ubicado en el 424 de Chapel St.

Ese local fue utilizado por última vez por el Departamento de Transportes del Estado, como punto de encuentro durante la construcción del puente Q.

El enorme espacio industrial, ubicado en la frontera entre Wooster Square y Mill River, se ha llenado ahora con cuatro de las Unidades de Descontaminación de Cuidados Críticos de Battelle.

Tal como manifestado por el Vicepresidente de Asuntos Gubernamentales de Battelle, Jeff Rose, cada unidad tiene la capacidad de limpiar 5.000 mascarillas de respiración N95 por ciclo, y un total de 20.000 mascarillas en el transcurso de un día, mediante el despliegue de peróxido de hidrógeno vaporizado. Con cuatro unidades en el lugar, eso significa que la instalación de Chapel Street puede limpiar un total de 80.000 máscaras al día, cuando esté funcionando a plena capacidad.

Rose también dijo que cada máscara puede ser limpiada y reutilizada con seguridad más de 20 veces gracias a este innovador proceso de descontaminación.

“Esto es realmente un amortiguador, para tratar de ayudar en lo que se regulariza la cadena de suministro, y así poder tener máscaras N95 adicionales”, dijo durante una conferencia de prensa el miércoles por la mañana en el estacionamiento del almacén junto al Gobernador Ned Lamont, los senadores Richard Blumenthal y Chris Murphy, la representante Rosa DeLauro y el alcalde Justin Elicker.

“Esta es una excelente expresión del ingenio americano”, dijo Blumenthal al referirse a esta tecnología de limpieza de máscaras.

No obstante, dejó claro que esta es sólo una solución provisional para la crisis de la cadena de suministro internacional en torno al equipo de protección personal.

“Este tipo de medida de limpieza y descontaminación es absolutamente un intervalo de tiempo hasta que fabriquemos lo que realmente se necesita, usando la Ley Defense Production Act”, dijo.

Y agregó, “la descontaminación no debe ser un sustituto para la fabricación de más de estas máscaras.” Se comprometió a mantener la presión sobre el Presidente Donald Trump, para que actúe y ordene a las empresas privadas que fabriquen en masa el equipo de protección que los trabajadores de la salud y los socorristas necesitan tan desesperadamente.

Inside one of the Battelle decontamination units.

A principios de abril, Battelle obtuvo un contrato de seis meses, por 415 millones de dólares, con el Departamento de Defensa, para establecer 60 unidades de descontaminación de este tipo en todo el país.

Rose señaló que la operación de New Haven, es la séptima de este tipo que Battelle ha establecido hasta ahora. Dijo que la compañía ya ha firmado con casi 40 hospitales y centros de salud de Connecticut, Nueva York, Rhode Island y Massachusetts, para utilizar el servicio desde la instalación de Chapel Street.

Y dijo, que ese trabajo de limpieza, es gratuito para los hospitales y otros clientes, gracias a la subvención federal que paga por el mismo.

Rose dijo que la tecnología utilizada en la limpieza de las máscaras, en sí es relativamente simple.

Los trabajadores de Battelle recogerán los respiradores N95 de los hospitales de la región, y los transportarán a la instalación de Chapel Street.

Una vez dentro de la instalación, las máscaras se colocarán entonces dentro de grandes cápsulas de descontaminación, que se llenarán posteriormente con peróxido de hidrógeno vaporizado.

Las máscaras permanecen en esa solución durante aproximadamente dos horas y media. Luego los técnicos de Battelle desgasifican las cápsulas, dejan secar las máscaras, y las devuelven a los hospitales originales.

Rose explicó que Battelle comenzó a investigar esta tecnología de descontaminación, gracias a un contrato con la Food and Drug Administration (FDA), poco después de la epidemia de SARS de 2003. La compañía publicó su investigación en 2016 sobre la mejor manera de limpiar los respiradores N95, para que pudieran ser reutilizados de forma segura durante una pandemia posterior.

Cuando la nueva coronavirus apareció, Battelle se dio cuenta de la necesidad de un PPE limpio. Se comunicó con el gobierno federal, para obtener un contrato para intensificar su trabajo.

Durante la conferencia de prensa de 20 minutos, Lamont insistió “Pruebas y máscaras. Pruebas y máscaras. Pruebas y máscaras”. ¿Queremos que la economía de Connecticut se abra de nuevo y que la gente vuelva a trabajar con seguridad? preguntó. “La mejor manera de hacerlo, es asegurando que el mayor número posible de personas se sometan a pruebas de detección del virus, para que el público y los trabajadores de la salud sepan quién lo tiene, quién necesita la cuarentena y quién necesita autoaislarse”.

Para poder cumplir con esa tarea, de realizar esas pruebas en masa, y para tratar a los que se han enfermado, dijo, los médicos necesitan suministros adecuados de equipo de protección. Como las máscaras N95.

“Si no podemos hacer esas pruebas, si no podemos tener máscaras o PPE, entonces no vamos a controlar esta pandemia”, dijo DeLauro.

“No se puede garantizar que ninguna parte de nuestro país se pueda reabrir, a menos que se hagan suficientes pruebas”, añadió Murphy. “Y para poder hacer esas pruebas adecuadamente, debe haber un suministro apropiado de máscaras limpias y seguras”.

“Estamos tratando de ponernos al día. Lo estamos haciendo y eso es lo importante. Estamos siendo innovadores”.

“Esta instalación es una forma muy proactiva de garantizar que mantenemos a nuestros trabajadores de la salud sanos y seguros, limpiando los equipos de protección (EPP) y devolviéndolos lo antes posible” para su nuevo uso, dijo Elicker.

Rose dijo que el local de la Chapel Street se proponía limpiar unas 100 máscaras este miércoles. Luego se propone aumentar su trabajo de descontaminación a decenas de miles de máscaras al día, a medida que más y más hospitales se inscriban.

 

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