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¿Podremos acomodarnos a nuevos vocablos pandémicos?, por la Tia Julia

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Querida tía Julia. Con alegría intensa y genuina leí su reciente reflexión acerca del Dia del Padre y después de esta celebración debo contarle que en esto de conmemorar a los papis hay mucha tela que cortar, como decía el sastre que le altera los trajes a Trump ampliándoselos por lo del crecimiento de la barriga y las nalgas. ¡Ay Bendito!
En mi caso no me puedo quejar debido a que el amor de mi vida sabe de mis gustos y el pasado domingo fuimos con Richard a una fiesta en la que la gente debido al distanciamiento se daba con alegría el abrazo al revés, es decir por la espalda al cual me referiré más adelante. Es que mi reina aprecia mi capacidad inventiva cuando estudio los giros del lenguaje español por acá por los Estados Juntos, pero lamentablemente no tan unidos como desearíamos.
De acuerdo al Dr. Reynaldo Casimiro Blas, las palabras nacen a partir de las primitivas acciones laborales del hombre que en un comienzo era principalmente la de la caza. De este modo tenían que ponerse de acuerdo y si al comienzo era con señas, poco a poco emergieron sonidos primitivos tales como; “autaah! (¿estamos listos?), “Jroch kanuta Ugly, Ugly,” (¡Vamos a cazar dinosaurios)! y “auta lambe cochi Koch.” Esta última frase significaría según Blas, “vamos a cazar jabalíes temprano antes de que salga el leopardo,” que aun utilizan sociedades primitivas que viven y cazan en las junglas.  Tía, usted se imaginará tanto como yo que hace 20,000 años no había celulares ni grabadoras por lo cual todas estas frases son más bien especulativas y no hay registros fidedignos, cuestión que hacen los estudiosos de la filología, arqueología, antropología y especialistas en los modos de producción de esos tiempos, previos a la labranza.
Sin embargo, el pasado domingo que estuvo más caliente que la plancha de satán, fue para mí un día de felicidad máxima porque le había mostrado a mi media naranja mi listado de nuevos aportes al léxico español y palabras que surgen de experiencias como lo son la actual pandemia que se ha caracterizado por imponernos nuevos hábitos y palabras habituales que ya tenemos grabadas en el cerebro, pero que aún no se aplican al léxico como correspondería y me explico.
El permanecer encerrados, desinfectándonos cada vez que salimos del supermercado y al regresar a la casa, el mantener distancia con otros seres humanos (lo que a veces es bueno), y otras cosas desagradables y tan engorrosas como depilarnos la faz; nos han cogidos desprevenidos y por eso se han creado nuevas voces.
Tía, en estas doce semanas interminables, he estudiado profundamente la teología y la estructura genética de Frankenstein después del shock eléctrico.¡Es que no hay más na que hacer!
Volviendo al tópico, la palabra pandemia es un sustantivo que describe una epidemia viral que afecta a las naciones. Tiene un momento altamente infeccioso que llaman el “pico” (huyyy!) y después paulatinamente los contagios y las lamentables muertes irían disminuyendo.
Yo creo que ya es hora de usar estas nuevas palabras sin limitarnos pues el pueblo las utiliza a menudo como es el caso del verbo “pandemoniar” que puede ser regular, pero también reflexivo.
“Pandemoniar,” Acto infame de contagiar a otros con la enfermedad al no usar mascarillas.
“Pandemoniado,” Adjetivo calificativo que describe a alguien que dio positivo en el examen.
“Pandido,” Persona infectada por la pandemia.
“Panda,” Osito chino afectado por la pandemia.
“Pandereteado.” Persona a la cual en su congregación le tocaron la pandereta para curarlo de la pandemia.
“Pandereante,” individuo que salió triunfante de la infección y que ahora se jacta de ese milagro.
“Pandilleante,” persona que asiste a las demostraciones de Trump sin mascara y después se queja del contagio.
“Pandonga,” Tipo bueno para chavar que le dice a la abuelita que tiene la infección para molestarla.
“Pandera,” animal salvaje afectado por la infección que cogió de un mono que no presentaba síntomas.
“Apandejado,” Hombre pandemonioso que no come pan y se le escapan las tortugas.
 Ahora bien, con esto de la palabra “distanciarse” hay mucho que decir porque distancia tiene que ver con la geometría, astronomía y física, pero al mismo tiempo tiene tonos románticos como ese tema mexicano que dice “la distancia entre los dos es cada día más grande/de tu amor y de mi amor no va quedando nada;” híjole!
De este modo hay varias palabras derivadas del acto de establecer un espacio medible (seis pies o cinco millas) entre dos seres, sobre todo cuando frente a uno de ellos, se le pone otro individuo con una orden de restricción por amatonado, abusador y con características de pandemoniado.
“Distanciado,” tipo al que sus amigos le evitan por desagradable, echón y chabón
“Distante,” dama que con o sin pandemia observa los satélites a las doce del día y se llama Penélope.
“Distensión,” cuando lo del distanciamiento se afloja por la disminución de infectados y las parejas se puede abrazar, pero de espaldas.
Cuídese y por favor publique mis hallazgos de léxico.
Lorenzo, el “Iluminado de New Britain.”


Respuesta,
Mira Lorenzo. Leyendo tu correo electrónico capto que usas un vocabulario mas o menos escogido y casi profesional, pero quizás por el encerramiento se te están deslizando las tejas del techo, es decir las neuronas del cerebro. Esto del abrazo al revés que es semejante a lo que una de mis lectoras denominaba el “ataque por sorpresa por la retaguardia” que usan algunos títeres en la Washington; no creo que lo haya aprobado el Dr. Fauci quien no le cae bien al señor Trump.
Al presidente que busca permanecer cuatro años más en la oficina oval, se le ha chavado una tremenda, multitudinaria y profusa demostración donde esperaba 1.000,000 de fanáticos e ignorantes que al parecer se están educando y no responden a sus llamados de escuchar sus bobadas. La verdad es que fueron muy poco y cinco de los que prepararon el evento cayeron contagiados por la pandemia.
Lorenzo Iluminado tienes la razón en esto de las hipótesis de cómo se genera el lenguaje que no nos habría caído desde el cielo en el Paraíso, sino que surge por la necesidad del ser humano de comer, sobrevivir y defenderse. También tienes razón en esto de como el lenguaje popular enriquece el vocabulario una vez que la suprema, preponderante, y eminente Real Academia Española de la Lengua, le dé la luz verde.
Como muchas personas que no creían ni creen en las leyendas, mitos y fabulas heroicas del Cristóbal Colon, Diego de Almagro, Pedro de Valdivia, Hernán Cortes y otros “adelantados;” estos se quejaron porque lo que dictaba la “real academia,” y fundaron entonces varias academias más chiquitas en la que los mestizos nuestros más sabidos y estudiados pusieron en el tapete palabras que emergen de la vida cotidiana del pueblo que unido jamás será vencido.
Lo que nos entregas con generosidad en estos meses de incertidumbre, perplejidad y vacilación existencial como aportes al léxico español (ahora ya no se dice castellano); podría tener cierta lógica, pero no cumplen con los estrictos requisitos de la Irreal Academia Española de la Lengua de los Estados Unidos y si se están utilizando en el Green de New Haven o en los vericuetos de la calle Park, no es suficiente.
Lo del distanciamiento que animarían los abrazos al revés que evitarían que al estrecharnos con el prójimo emitamos voces tales como; “Ah!; tanto tiempo sin verle!;” “Wowwww estas más gordita!,” y como al emitir sonidos lanzamos saliva hacia delante; este líquido en el caso de estar infectado con el Covis-19 que mal rayo parta; transmite pa rápido el condenado virus. Esta suerte de abrazos mas usados en la superficie cómoda del matre que en la vía pública, evitarían el problema del contagio fase to face, pero aún no lo ha recomendado el Dr. Fauci quien dice que volverá a la Casa Blanca únicamente y después que la hayan desinfectado y exorcizado.
Por ahora ten cuidado Lorenzo y no te pongas fony con esos abrazos en las plazas y supermercados que la gente te puede llamar a esos guardias con vocación de apalear las costillas y asfixiarte.
Por ahora, descansa en paz y no leas tanto que te va a pasar lo del Quijote a quien de tanto leer fantasías se le derritieron los sesos, es decir segmentos de la masa encefálica.Trata de no “iluminar” tanto que te pueden hospitalizar.
Tu tía que te desea que no pandemonies mucho.
Julia


Comentarios a los Consejos de la tía Julia.
Tía, ya estoy ya pandemoniada con esto de la plaga y deseo salir y disfrutar, pero como dice el señor Gobernador Lamont, no debemos usar en las actuales circunstancias el dicho “a beber y tragar que el mundo se va a acabar,” como dicen los seguidores del señor Trump. Paciencia y esperamos con calma. Luisa de Meriden.


 

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

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