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¿Vale la pena tener una buena educación?

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Por: Waldemar Gracia

¡Ya se acerca el fin de las vacaciones de verano! Ya se oye a muchos padres decirles a los niños que es tiempo de prepararse y comenzar a organizarse pues es tiempo de ir de regreso a la escuela. Para muchos niños y jóvenes se trata de una mala noticia, pero para la mayoría de los padres,….finalmente experimentaran un retorno a la “normalidad”. Pero ¿Qué es lo que verdaderamente significa regresar a la escuela? ¿Qué significa tener una buena educación en tiempos del COVID-19? ¿Tendremos clases presenciales o seguiremos la metodología virtual? En realidad; eso no es importante para el mensaje de estas historias.

Pedro Luís es un joven de apenas 17 años de edad. Hace dos años decidió no regresar a la escuela. Pedro Luís ha decidido seguir el camino de Roberto, su tío de 44 años de edad. Roberto es casado con tres hijos y dos más de su actual esposa. Trabaja en un “carwash” cerca de aquí ganando solo $7.25 la hora y tal vez unos 15 o 20 dólares en propinas cada día. Pedro Luís atraído por hacer dinero, comprarse “buena ropa” y comprarse un buen carro abandonó la escuela. Trabaja en un McDonalds durante las tardes. Se acuesta a dormir de dos a tres de la mañana y se levanta a la una de tarde para entrar a trabajar a las tres de la tarde.

Luego de casi dos años trabajando, Pedro Luís ni tiene “ropa buena, ni carro y mucho menos dinero ahorrado. ¿Qué ha hecho el dinero? A Pedro Luís el dinero se le evapora. Pues apenas cobra un cheque, ya lo debe completo. Le gusta ir a fiestas, le gusta pagarles tragos a los “amigos”, comprarles regalitos a sus “novias” y desperdiciar el dinero en cosas que nunca usa. A su madre, quien se sacrifica para mantenerlo ni siquiera le da un centavo para cubrir los gastos de su casa o de lo que se come.

Durante una reunión familiar Roberto se le acercó a Pedro Luís para aconsejarle: “Pedro Luís, no quiero que termines como yo. Yo he perdido mi tiempo y ahora me arrepiento por haber tomado malas decisiones. Ya es un poco tarde para mi…pero tu estas a tiempo de hacer algo con tu vida”. Roberto continuó compartiendo con Pedro Luís lo que le ha costado el no haber terminado la escuela.

El costo de abandonar la escuela es inmenso para la sociedad, pero es mucho mas costoso para la persona que se priva a si misma de la oportunidad de una mejor vida. El que no termina un programa de educación básica no se podrá desempeñar en un empleo que le permita tener un salario sobre el nivel de la pobreza. Tendrá muchas dificultades en sostenerse a sí mismo y le será casi imposible sostener a una familia. El orgullo propio y la dignidad son afectadas pues a nadie le gusta sentirse ser menos que nadie.

El que no estudia solo podrá “soñar” pero nunca realizar sus aspiraciones. Se verá obligado a vivir en la pobreza y a criar a sus hijos careciendo de las cosas que quisiera poder ofrecerles. El ambiente en que vivirá lo mantendrá en un círculo vicioso. Vivirá en lugares que tal vez no sea los más apropiados para la crianza. Tendrá que vivir “alquilado” ya que las posibilidades de tener casa propia serán limitadas.
El costo de la ignorancia también es altísimo. No nos referimos a ser intelectual. El vivir sin saber lo básico sobre salud, finanzas, aritmética, cultura y el medio ambiente es casi trágico. Le será muy difícil sostener una conversación productiva e inteligente con cualquiera. Los psicólogos han encontrado que personas que carecen de un conocimiento básico como hemos indicado anteriormente son más propensas a usar alcohol y/o drogas y tendrán más dificultades en la comunicación matrimonial. Al no saber como manejar conflictos adecuadamente se corren el riesgo de recurrir a la violencia como medio de expresión de su frustración y coraje.

Lo peor es que cuando tengan hijos, éstos un día descubrirán la ignorancia de ellos, y sufrirán una gran desilusión. Seguramente continuaran queriéndolos, pero ya no lo admiraran como antes. En fin, son muchos los problemas y muy altos los costos de abandonar la escuela, y aquí no los podemos enumerar todos.

Luego de meditar un poco los consejos de su tío Roberto, Pedro Luís tomó la decisión de hacer algo con su vida, decidió regresar a la escuela. Pedro Luís sabe que no será fácil, pero no importa, mas difícil es no hacerlo.

Amigo(a) lector(a), si tu o alguien que tu conoces está considerando abandonar la escuela, por favor, compártele esta historia. Tal vez le estés haciendo el mejor regalo de su vida. La oportunidad de una vida mejor.

103.5 FM - La Voz Radio

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