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“¿A grandes males, grandes remedios?”

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Consulta

Estimada Tía,

  Leo con avidez intensa sus sabios consejos que como las otras columnas, nos iluminan cada semana a través de la Voz Hispana de Connecticut el interior del cráneo y el motorcito llamado también corazón. Para que le digo del efecto de sus consejos en el alma, algo incorpóreo pero relacionado con el espíritu y por allí para abajo.

  Le aseguro que no soy un lame ojo y cuando alabo a alguien es con razón. Mi nombre es Juako y desde que era niño había notado que me gustaba inventar cosas. Fíjese usted que en Arecibo donde residía con la abuela Lucha, una santa señora; hice una vez un mejunje de hojas y raíces en una lata grande de aceite de bacalao que lamentablemente se lo bebieron unos lechones de nuestro hogar. Los pobres animales se pusieron muy nerviosos y agresivos al punto que tuvieron que llamar el veterinario quien dijo que habían bebido algo que contenía poderosos alucinógenos. Yo jamás dije nada, pero los pobres animales bajaron de peso, se tornaron melancólicos y no los pudimos vender a buen precio para las navidades ni las festividades. Con esto me sentí frustrado tempranamente, pero sigo inventando.

  Me he dado cuenta a través de las inteligentes lectoras y lectores que le piden consejo, que lo de las máscaras se está convirtiendo en un problema grave por la molestia de tener algo pegado a la nariz y la boca; ¡Oh, Dios! Cuando he cogido catarros por el cambio drástico de temperatura, es muy incómodo estornudar o toser con la cosa puesta porque pa’ rápido debo usar otra nueva por las razones que usted como es inteligente entenderá. En todo este proceso hay chavos envueltos por la compra de mascarillas y desinfectantes. También es engorroso tener que sacarse la mascarita solamente para tomarse un té, también apodado agua sucia, de los DD del área. Olvídese usted de comer en los restaurantes al aire libre.

  Para solucionar este problema, con mi novia que sabe coser, hemos creado la máscara con zipper que usted puede abrir a su entera voluntad para comer por ejemplo papas fritas, tostones, frituras, trozos pequeños de pizza o alcapurrias, o también darle besos lingüísticos a la novia.

  Como dicen que viene una segunda ola de lo que algunos de sus lectores denominan “la jodienda” (Covis19) que ahora viene mutada para fastidiar a la humanidad, nuestra mascareta a la que denominamos la Ziperona-1, le puede permitir ir a eventos con o sin comida donde usted puede tomar refrescos con la fotuta. Nuestro invento es lavable para sacar las manchas de grasa o aceite. Las sopas también se pueden beber con una bombilla de metal que vendemos adjunta con la máscara y que hemos bautizado como “metalin34.”

  La otra idea para la gente que desee asegurarse de comer en público de forma tranquila y segura y que los dueños de restaurantes pueden utilizar para mejorar sus negocios, es la MaskIntegratedGama. Este modelo es una máscara más grande a la que el restaurante adosa en su interior y por ejemplo, una hamburguesa, empanadilla, un trozo de pez chillo, o una chuleta. El cliente se pone la MIG y se sirve directamente el alimento protegiéndose del medio ambiente y del Covis-19 o Covis-20 apodado ya “el mutante.” Por supuesto que después de alimentarse, la máscara es definitivamente desechable.

  Estos inventos están ya patentados al igual que la “mascarilla para los enamorados” que son transparentes y otras que bautizamos con el nombre de ZiperonaLove que pensamos lanzar al mercado para el periodo de San Valentín.

  Nuestro lema con Lina mi novia es, “A grandes males grandes remedios,” y desde ya nos ponemos a su entera disposición.

Joako y Lina 

Respuesta

Estimado Joako y me referiré solamente a ti en mi respuesta por respeto a Lina. Digo esto porque noto que eres tan palabrero como un diccionario Larousse y tienes más retorica fatula que vendedor de automóviles usados. Sin embargo, observo que algo sabes de filosofía e incluso teología cuando te metes a alabar mis modestos consejos. Por si acaso te advierto que ahora no necesito ayudantes ni colaboradores porque después se quieren quedar con la columna como a menudo sucede en la política u organizaciones de la comunidad.

  Sin embargo, has traído al escenario un tema interesante y es el de las pandemias conocidas a través de la historia en los tiempos en que no había microscopios ni investigaciones avanzadas. La medicina estaba basada en las ideas de Aristóteles y su teoría de los humores del cuerpo humano.

  Cuando la gente dice que esta pandemia Covis-19 es algo que tiene que ver con el fin del mundo y la actual civilización, es importante recordar la llamada Peste de Justiniano que mataba a más de 10,000 personas por día por allá por el año 561 después de Cristo. La bautizada como la Peste Negra azoló a Europa en varias oleadas y era producida por la bacteria Yersina pestis.

  Ahora que el Dr. Anthony Fauci y autoridades médicas e investigadores con credenciales han anunciado otra oleada del virus corona; esta repetición del hecho no es algo nuevo en nuestra historia. La Peste negra ataca a Europa entre los siglos XIV y el XVII acabando con un millón de personas. Las oleadas se repitieron hasta 1879 y los enfermos se hinchaban con dolores insoportables en los nódulos linfáticos, se les ennegrecía la piel y morían después de una tormentosa agonía.

  ¿Qué tiene que ver todo este tétrico cuadro anterior con las máscaras actuales? Mucho, pues los médicos de la época se protegían con una indumentaria creada por un galeno llamado Charles de Lorme, médico de la realeza europea y que consistía en una túnica de color negro de pies a cabeza, anteojos, guantes de cuero de cabra, botas y una interesante mascara picuda.

  Ahora bien, ¿porque el pico/nariz de las máscaras? De acuerdo a los estudiosos del tema el pico/nariz media unas 5.91 pulgadas (quince centímetros) ya que en su interior contenía una elaboración llamada Triaca, mezcla de 55 hierbas, polvo de víbora, canela, mirra y miel que se creía detenían o neutralizaban las supuestas causantes de la peste a las que denominaban miasmas y que estarían suspendidas en el aire. La extensión del pico/nariz permitía que cuando el facultativo respirara por los dos orificios del pico, el aire quizás contaminado por la peste debía atravesar la defensa de la Triaca antes de llegar a las fosas nasales del médico, protegiéndolo.

  Con este traje que parece un disfraz de noche de brujas (Halloween), los médicos eran reconocidos, pero en términos prácticos no salvaban muchas vidas, pero al menos se protegían porque también llevaban una vara para no tocar a las víctimas de la peste y los guantes. ¿Como la ves?

  Estamos en el siglo XXI y se sabía ya en noviembre acerca de la Pandemia Covis-19 gracias a la comunicación e informaciones de expertos. Lamentablemente personas como Donald John Trump no tomaron seriamente las advertencias a tiempo y ahora enfrenta una jornada electoral para su posible reelección con más 200,000 estadounidenses fallecidos debido a su testarudez e ignorancia. Con respecto a las mascaritas protectoras que ahora vienen en colores y tamaños diversos, estas son muy importantes y con vacuna o sin vacuna protegen, pero otra vez, algunos como el presidente rehúsan utilizarlas en demostraciones masivas de sus propios simpatizantes; ¡Oh, Dios!

  Suerte con lo de la Ziperona-1, los metalines, la MaskIntegratedGama y que Dios les perdone.

La Tía Julia que a pesar de todo les desea lo mejor.

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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