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Vacunas COVID-19 basadas en tecnología probada

ARCHIVO - En esta foto de archivo del 19 de marzo de 2021, una enfermera llena una jeringa con la vacuna COVID-19 en un sitio de vacunación masiva en Kansas City, Missouri (Foto AP / Orlin Wagner, Archivo)
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Mitos, conceptos erróneos monitoreados de cerca

Las vacunas para prevenir la propagación del COVID-19 que están en uso ahora son las más rápidas en haber sido desarrolladas en la historia reciente, causando que algunas personas tengan dudas acerca de vacunarse.

Pero la tecnología de las vacunas ARN mensajero que se usa en las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna ha existido por más de una década, y se ha usado en las vacunas para batallar la rabia y el Zika, dijo la Dra. Sarah Banks, especialista en enfermedades infecciosas para la Región Central del Hartford HealthCare.

“Eso era un paso muy importante que ya existía para el desarrollo de la vacuna contra el COVID-19,” dijo Banks.

El Dr. Ulyessus Wu, otro especialista en enfermedades infecciosas en el Hartford HealthCare, comparó esta tecnología al arreglo de autos.

“El carro ya está hecho, solo le están cambiando las ruedas,” dijo Wu.

En comparación, la vacuna de Johnson & Johnson utiliza un adenovirus desactivado para entregar las instrucciones. Este adenovirus no está relacionado con el coronavirus. Es un virus completamente diferente. Aunque puede entregar las instrucciones de como destruir el coronavirus, no se puede replicar en su cuerpo y no le dará una infección viral. Esta tecnología también ha sido usada en vacunas para batallar ébola y otras enfermedades contagiosas.

La habilidad de crear vacunas usando la tecnología del ARN mensajero permite una estrategia de “corta y pega”, una vez que la secuencia del virus sea identificada y compartida, dijo Banks.

Otra razón por la cual fue posible el pronto lanzamiento de las vacunas fue por la gran cantidad de científicos e investigadores dedicando su tiempo y esfuerzo a conseguir una solución a la pandemia global, dijo Banks.

“Ellos pusieron todo su esfuerzo en este único problema y desarrollaron una vacuna aunque han estado trabajando por un periodo de tiempo más corto”, dijo Banks.

Las vacunas de ARN mensajero están diseñadas para enseñarle a nuestras células a crear una proteína – o solo una porción de una proteína – la cual provoca una respuesta inmune dentro de nuestros cuerpos.

Esa respuesta inmune, la cual produce anticuerpos, es la que nos protege de infección si el verdadero virus entra a nuestro cuerpo.

El beneficio de las vacunas ARN mensajero, como toda vacuna, es que aquellos que son vacunados reciben protección sin tener que arriesgarse a las serias consecuencias de enfermarse con el COVID-19, de acuerdo con el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Las vacunas de ARN mensajero de COVID-19 le dan instrucciones a nuestras células para que produzcan una porción inofensiva de lo que se llama la “proteína espicular.” La proteína espicular se encuentra en la superficie del virus que causa el COVID-19.

Primero, las vacunas de ARN mensajero de COVID-19 se administran en el músculo de la parte superior del brazo. Una vez que las instrucciones (ARN mensajero) estén dentro de las células inmunes, las células las usan para crear la porción de proteína. Después que se cree la porción de proteína, la célula destruye las instrucciones y se deshace de ellas.

Después, la célula expone la porción de proteína en su superficie. El sistema inmunológico reconoce que la proteína no pertenece allí y comienza a crear una respuesta inmune y a producir anticuerpos como lo haría contra el COVID-19.

Al final del proceso, el cuerpo ha aprendido a protegerse contra una futura infección. El beneficio de las vacunas ARN mensajero, como todas las vacunas, es que aquellos que son vacunados reciben protección sin tener que arriesgarse a las serias consecuencias de enfermarse con el COVID-19, de acuerdo con el CDC.

Mitos, ideas equivocadas

Hay varios mitos comunes sobre las vacunas que los médicos e investigadores están tratando de disipar.

Por ejemplo, no le pueden dar COVID-19 a nadie.

Las vacunas ARN mensajero no usan el virus activo que causa el COVID-19.

No afectan o interactúan con nuestro ADN de ningún modo.

El ARN mensajero nunca entra al núcleo de la célula, donde nuestro ADN (material genético) está guardado.

La célula destruye y se deshace del ARN mensajero poco después de terminar de usar las instrucciones.

En un futuro, la tecnología de la vacuna ARN mensajero puede permitir que una vacuna provea protección para múltiples enfermedades, disminuyendo la cantidad de vacunas necesarias para lograr la protección contra enfermedades comunes que se pueden evitar con vacunas. De hecho, Pfizer anunció que está trabajando en una vacuna de refuerzo que puede proteger contra el COVID-19 y la influenza estacional.

Una de las diferencias entre las vacunas del COVID-19 y las vacunas de influenza estacional es que las vacunas de influenza se desarrollan basado en el pronóstico de la cepa predominante al principio de la época. En contraste, la vacuna de COVID-19 se desarrolló en la secuencia precisa prevalente en el momento de su llegada. Afortunadamente, ha comprobado ser eficaz contra varias variantes identificables.

El que esto permanezca, dependerá de la frecuencia con la que se permita que el virus cambie en personas que no están vacunadas.

Adicionalmente, la investigación contra el cáncer ha usado el ARN mensajero para provocar que el sistema inmunológico se enfoque en ciertas células cancerosas.

Vigilado atentamente

Las personas también han cuestionado la falta de estudios de larga duración, lo cual puede causar algo de indecisión acerca de la vacuna.

Pero Banks y otros médicos insisten que las personas que estuvieron envueltas en los estudios clínicos para las vacunas de COVID-19 ya han estado inmunizadas por casi un año.

“Los pacientes que se inscribieron originalmente, todavía siguen siendo observados por las compañías que desarrollaron la vacuna”, dijo Banks. “Y eso todavía es un proceso continuo. Estamos aproximándonos a un año y todavía no hemos visto serios eventos desfavorables que justifiquen el cambio de nuestro método.”

Ella reconoció la pausa de la vacuna de J & J basada en las preocupaciones sobre reportes de coágulos de sangre. Pero la conclusión final resultó en estudios que revelaron que no había peligro inherente en la vacuna. El hecho de que hubo pausa a la primera señal de un posible riesgo debe darle confianza al público de que el sistema de control está trabajando.

“Los médicos e investigadores todavía están recolectando información mientras continúa el lanzamiento,” dijo Banks.

Los médicos e investigadores ingresan información y los pacientes ingresan los efectos secundarios en un sistema de información conglomerado, el cual se revisa para conseguir patrones o posibles riesgos.

En este momento, no hay preocupaciones adicionales, ella dijo.

Wu le dice a los pacientes que los efectos de largo plazo de los cuales las personas deben preocuparse son el contraer COVID-19, el enfermarse seriamente o tener efectos de largo plazo.

“Creemos en la ciencia y en la seguridad”, dijo Wu. “Se estudia consistentemente y continuamente. Creemos en el control del proceso y la seguridad.”

Wu ha aprendido que la indecisión ocurre en grupos y que los indecisos son un grupo muy pequeño. Los grupos de personas que quieren la vacuna influyen a amistades que piensan igual y a miembros de la familia a vacunarse. Algo similar ocurre en aquellos que rechazan la vacuna por miedos de microchips o control por el gobierno, él dijo.

“Mucho de esto no está basado en ciencia,” dijo Wu.

Traducción por Lizandra Mejías-Salinas, Comunidad Hispana de Wallingford.

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LA CARICATURA DE REINALDO

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