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Los murales de la plaza contribuyen a mejorar el arte público en el centro de la ciudad

Luisa y Miguel Ángel Mendoza en Pitkin Plaza.
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Por Lucy Gellman
www.newhavenarts.org

La pintura envuelve toda la columna, una explosión de color sobre el ladrillo rojo.

Desde la calle Chapel, el espectador puede ver un sol sonriente, que extiende sus cálidos brazos hacia el cielo.

En el otro lado, una mujer lleva cultivos en sus brazos y mira directamente al espectador.   

El mural es uno de los dos nuevos proyectos de arte público en el centro de la ciudad, que se encuentran entre las plazas Temple y Pitkin.

El jueves pasado, algunos artistas se reunieron con residentes del centro de la ciudad, propietarios de negocios y miembros del Town Green Special Services District (Distrito de Servicios Especiales de Town Green), para presentar las obras, que se completaron a principios de la primavera.

Ambas obras forman parte de Straight Up Art, un programa de arte público de Town Green que ya está en su segundo año.

La artista Bu Lei Tu en la Temple Plaza.

“ Valoramos la realización de obras de arte específicas para el lugar, permitiendo que la creatividad de los artistas muestre su singularidad”, dijo Elizabeth Bickley, que concluyó el viernes su gestión como gerente de planificación y desarrollo de espacios públicos de Town Green.

“ Me siento muy agradecida de los corazones, las manos y las mentes que han hecho esto posible”.

Elizabeth Bickley, que concluyó el viernes su gestión como directora de planificación y desarrollo de espacios públicos de Town Green. Se traslada a Los Ángeles.

En la primera obra, la artista Bu Lei Tu cubrió los escalones de la Temple Plaza con un diseño que conmemora las 14 plantas autóctonas de Connecticut y alerta sobre la destrucción de los pantanos y humedales del estado por parte de los humanos.

En la segunda obra, los artistas Sam Weinberger y Miguel Ángel Mendoza, han dado vida a dos columnas con The Sanctuary City of Past, Present and Future (La Ciudad Santuario del Pasado, el Presente y el Futuro), que intenta honrar el estatus de ciudad santuario de New Haven y su vibrante historia de inmigrantes.

En la presentación de la obra en Temple Plaza, Tu dijo que se había inspirado no sólo en su amor por la naturaleza en su casa, donde cultiva muchas de las plantas autóctonas de Connecticut, sino también en la destrucción del ecosistema natural de New Haven por parte de los promotores de desarrollos inmobiliarios.

En su trabajo para la Escuela de Salud Pública de Yale, Tu solía conducir cerca de las obras de construcción de City Crossing antes de que apareciesen desvíos a principios de esta primavera.

Un día, escuchó la llamada de acoplamiento de una sola rana toro mientras pasaba por el lugar. También vio una grúa de construcción que avanzaba a toda velocidad y comprendió que la rana probablemente moriría aplastada en pocos minutos.

La próxima vez que pintó en la plaza, pensó en los antiguos humedales sobre los que probablemente estaba parada.  “Eso me motivó mucho”, dijo. “Pensé mucho en esa rana. Hay muchos pantanos y ciénagas en el norte [de Connecticut], y tardan miles de años en formarse. Hay viejas lagunas que tardan cientos de años en formarse”.

Las vecinas Shambhavi Tiwari y Lindsay Matthews, que viven cerca del mural en los apartamentos Taft.

Entre las plantas que aparecen en el mural se encuentran la Sarracenia purpurea o planta de jarra púrpura; la Drosera filiformis o drosera de hoja de hilo; la drosera de hoja redonda y la de hoja de cuchara; y diversas variedades de Utricularia, que florecen en el agua en todo el estado.

En la plaza, brotan como hojas grandes y brillantes y como frondas florecidas a través de los escalones. Tu ha utilizado el entorno de la construcción en su beneficio: las plantas toman forma en varias escaleras, como si surgieran de la tierra.

Las vecinas Shambhavi Tiwari y Lindsay Matthews, dijeron que están muy entusiasmadas por tener la obra en el centro de la ciudad.

Ambas viven una al lado de la otra en el edificio de apartamentos Taft, en la calle College, que está a pocos minutos del mural. Matthews calificó el espacio como “una absoluta alegría”.

“Veo que la ciudad se ha vuelto mucho más bonita y hogareña”, añadió Tiwari, postgraduada asociada en la Escuela de Salud Pública de Yale.

Mendoza con La Ciudad Santuario del Pasado, Presente y Futuro.

A cuatro manzanas de distancia, la obra de Weinberger y Mendoza, The Sanctuary City of Past, Present and Future (La ciudad santuario del pasado, el presente y el futuro), recibe a los espectadores con un intenso colorido en Temple Plaza.

Bromeando con que Weinberger no necesitaba ni siquiera una escalera -mide dos metros y se le conoce como “Big Sam”-, Bickley presentó la obra entre los aplausos de la pequeña multitud que se había reunido.

Weinberger, que estaba terminando un mural en Boston, no pudo participar en el acto.

La obra, que está concebida para ser vista en forma circular, cuenta una historia de migración y de New Haven en múltiples partes.

De un lado, un sol extiende sus rayos anaranjados y amarillos sobre un paisaje luminoso, mientras flores rosadas brotan desde un matorral de cactus verdes.

A la izquierda del sol, los campos se expanden hacia el horizonte y una mujer risueña se asoma a la plaza, con las manos en el pecho. A su derecha, una madre y su niño caminan hacia New Haven.

En el último capítulo, dos ciclistas pedalean hacia el paisaje de edificios de New Haven. 

Como inmigrante mexicano que ahora vive en New Haven, Mendoza dijo que el proyecto era algo personal para él.

Cuando llegó a Bridgeport desde la Villa de Zaachila en 1988, “ intenté abrir las puertas de cada museo y de cada galería. Nadie quería mi arte”, dijo, una actitud que atribuye a su condición de inmigrante. Mientras tanto, junto con su esposa Luisa, consiguió una vida en Connecticut para ellos y sus tres hijos.

“La gente que viene de otros países, cuando deja sus países, piensa que tal vez volverá”, dijo.

Como debe ocuparse de varios trabajos para mantener a su familia, dice que tiene poco o ningún tiempo para dedicarse a su arte.

Cuando Bickley le planteó la posibilidad de realizar el mural, inicialmente dudó porque ya tenía mucho trabajo y se estaba recuperando de una enfermedad, lo que le requería turnos extra en el trabajo, para compensar la pérdida de ingresos.

Bickley insistió en que quería que su voz -y su visión- formaran parte de este proyecto. Dijo que al final se alegró de haberse unido al mismo.

Ahora, tiene la esperanza de que el mural genere más pedidos de arte público en solitario en la ciudad y en todo el estado.

Tanto en la madre como en el niño representado, él ve dos versiones diferentes de sí mismo. Ve a la mujer, inspirada en su sobrina, con la mirada puesta en su nueva vida en Connecticut.

El bebé, basado en su hijo menor Cosijopii, se asusta al darse la vuelta y percibir la vida que deja atrás.

Mendoza dijo que, aunque el estilo de Weinberger es muy diferente al suyo, disfrutó de la colaboración con el otro artista.

“Cuando llegué aquí, todo era tan bonito”, dijo. “Hacer mi arte en esta ciudad, es para mí como un sueño hecho realidad”.  

El artista Daniel Santiago.

Ambos proyectos forman parte de un amplio florecimiento del arte público en el centro de la ciudad, que incluye cinco nuevos murales en el cercano barrio de Ninth Square y la primera fase del esperado proyecto “Intersection To Connection” que conecta el centro de la ciudad con Wooster Square.  

En agosto del año pasado, el artista Michael Deangelo pintó un mural de Sun Ra en un lateral del Café Nine.

Luego, en septiembre, otros tres murales de la Novena Plaza emergieron de la mano de Straight Up Art. En noviembre, el artista David de la Mano presentó un homenaje abstracto a William Lanson, a través del grupo Site Projects.

Bickley dijo que espera que el programa crezca bajo la nueva dirección.

El artista Daniel Santiago, que formó parte del jurado, agradeció tanto a Town Green como a Bickley, por hacer un esfuerzo para incluir las voces de New Haven que a menudo son excluidas o marginadas del proceso.

Nacido y criado en Waterbury, Santiago se trasladó a New Haven cuando comenzó a estudiar arte en el Gateway Community College hace dos años.

Dijo que no hay muchas personas de su entorno -de clase trabajadora, homosexuales, italiana y puertorriqueña- a las que se les pida su opinión sobre el arte público en la ciudad. “En un entorno en constante evolución, estos murales seguirán siendo interpretados a través de la óptica de las distintas experiencias vividas y de los distintos estilos de vida”, señaló.  

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LA CARICATURA DE REINALDO

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