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La crisis energética golpea la recuperación económica global

ARCHIVO - En esta imagen del 27 de septiembre de 2021, vapor saliendo de las torres de refrigeración en una central eléctrica de carbón en Nanjing, en la provincia oriental china de Jiangsu. El mundo está inmerso en una crisis energéticas. Europa está sufriendo la peor parte, con precios del gas natural multiplicados por cinco, lo que ha obligado a algunas fábricas a detener la producción. (Chinatopix via AP, archivo)
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Los cortes de electricidad dejan las calles a oscuras y hacen enmudecer las fábricas en China. Los pobres en Brasil eligen entre pagar la comida o la luz. Los productores alemanes de maíz y trigo no consiguen fertilizante porque fabricarlo requiere gas natural. Y crece el temor a que Europa tenga que racionar la electricidad si el invierno es frío.

El mundo está inmerso en una crisis energética, un agresivo ajuste sobre algunos de los mercados más importantes de gas natural, petróleo y otros combustibles que mantienen en marcha la economía global y prenden las luces y el calor de los hogares.

Con el invierno a la vuelta de la esquina, eso ha supuesto facturas más altas de suministros, productos más caros y una creciente preocupación sobre cómo se recuperarán de la pandemia del COVID-19 China y Europa, regiones con una alta demanda energética.

El mayor ajuste afecta al gas natural en Europa, que importa el 90% de su suministro -principalmente de Rusia- y donde los precios han subido cinco veces respecto al precio de principios de año, de 19 a 95 euros por megavatio-hora.

Ha golpeado con dureza a la cadena alimentaria en Italia, donde se espera que los precios del metano se multipliquen por seis, impulsando el coste del grano. Eso terminaría subiendo el precio del pan y la pasta en los supermercados, aunque los pasillos de la carne y los lácteos son más vulnerables porque los productores de lácteos y ternera se ven obligados a pagar más para alimentar a sus animales y trasladan esa subida del coste a los clientes.

“Desde octubre empezamos a sufrir mucho”, dijo Valentino Miotto, de la asociación AIRES, que representa al sector del grano.

Los analistas culpan a una combinación de factores para la crisis del gas: la demanda subió de forma repentina con la recuperación económica tras la pandemia, mientras que un invierno frío redujo las reservas. El principal proveedor de Europa, la compañía rusa Gazprom, retuvo el suministro adicional de verano más allá de sus contratos de largo plazo para restaurar sus reservas domésticas de cara al invierno.

Por otro lado, la demanda china de electricidad se ha reanudado con fuerza y consumido suministros limitados de gas natural licuado, que se transporta en barco y no por gasoductos. También hay instalaciones limitadas para exportar gas natural desde Estados Unidos.

Además, el coste superior del gas natural ha impulsado los precios del petróleo porque algunas centrales eléctricas en Asia pueden cambiar para utilizar derivados del petróleo en lugar de gas. El crudo estadounidense está por encima de los 83 dólares por barril, el precio más alto en siete años, mientras que el barril de referencia Brent ronda los 85 dólares. El cártel petrolero de la OPEP y sus países aliados se han mostrado cautos sobre restaurar la producción a los noveles previos a la pandemia.

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