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Elecciones para mantener la democracia y los cambios en la denominación de partidos políticos

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El proceso electoral es una característica de un régimen democrático y parlamentario, constituyendo una luz de esperanza para naciones abatidas por la corrupción y la privatización de los productos nacionales tales como el cobre, el litio, el petróleo, los productos de la pesca y la fronda de amplias regiones como las que existen en el Brasil.

  Una luz de esperanza fue la elección parlamentaria y presidencial en el Perú donde dos finalistas, Pedro Castillo del partido “Perú Libre,” y Keiko Fujimori del partido “Fuerza Popular” disputaron la presidencia el pasado 19 de julio. El triunfo con una diferencia superior a los 45,000 votos favoreció a Castillo, pero utilizando la táctica de Donald Trump en los Estados Unidos, la hija del dictador Fujimori actualmente en prisión, intentó usar el truco de las “elecciones robadas,” cuestión que fue desmentida por el Jurado Nacional de Elecciones del Perú y finalmente Castillo asumió el poder el 28 de julio de este año.

  Aquí notamos un cambio en las denominaciones políticas alejándose de antiguos nombres de partidos tradicionales.

  Vale la pena hacer notar que en un nuevo estilo táctico en los procesos eleccionarios de los últimos años en Latinoamérica, ya no hay nombres de partidos como los tradicionales conservadores y liberales de Colombia, el Partido Nacional, la Democracia Cristiana, la Social Democracia, el Partido Socialista, el Partido Comunista, y el partido Radical.

En el caso de Chile cuyas elecciones presidenciales tomarán lugar el próximo domingo 21 de noviembre, no hay dos o tres, sino que seis candidatos apoyados por coaliciones políticas nuevas que se enfrentan a un partido conservador unificado llamado Partido Republicano de Chile que se asemeja casi exactamente con la agrupación política conservadora Republicana de los Estados Unidos.

  El candidato de este partido que une a los sectores de la tradicional derecha y ultraderecha es José Antonio Kast de 56 años quien en sus discursos replantea la idea de la privatización en la economía, una característica común en los gobiernos latinoamericanos y del gobierno de Sebastián Piñera. Kast es una amenaza de mano dura en contra de manifestantes contrarios a sus postulados. Por otro lado, hace prevalecer abiertamente la cuestión de la raza blanca por sobre la población mestiza o indígena las que tilda de “alienígenos.”

  La candidata Yasna Provoste representa a la democracia cristiana, un partido tradicional, pluri clasista que usualmente oscila entre programas progresistas, pero que en el pasado se alió con la derecha y la extrema derecha, abriendo las puertas al golpe militar del 11 de septiembre de 1973. 

  Uno de los candidatos favoritos en esta novedosa nomenclatura política es Gabriel Boric de 35 años, exdirigente estudiantil y actual diputado que no ha logrado unificar al resto de candidatos cuyas agrupaciones políticas son entidades nuevas y desconocidas hasta ahora. A Boric ahora le apoyan el grupo “Convergencia Social,” “Revolución Democrática,” “Comunes,” “Unir,” y “Fuerza Común.” Por nombres no se quedan.

  Al candidato Sebastián Sichel Ramírez lo apoya otra fuerza nueva llamada “Pacto Chile Vamos” mientras que al candidato Eduardo Artés de 70 años le apoya la “Unión Patriótica.”

  Un personaje que ha estado ya explorando la presidencia de Chile es Marcos Enríquez Ominami de 48 años del “Partido Progresista de Chile,” nombre más genérico que uniría a las fuerzas anti Piñerismo.

  Estos son los candidatos que sobrevivieron a un preproceso de decantación, pero para ilustrar el tema de la variedad y originalidad de los nombres de las organizaciones políticas, mencionamos a Franco Parisi del “Partido de la Gente,” Diego Ancalao de la “Lista del Pueblo,” y finalmente Diego Lorenzini también del Partido de la Gente.

  Es posible notar para los chilenos que residen en el país que recuperó la democracia en 1990 después de 17 años de dictadura militar, los grupos progresistas que sacudieron el ambiente político chileno con masivas demostraciones de más de un millón de personas en las calles y recibieron la dura represión por parte de las fuerzas policiales; es la desaparición, en la superficie, de los partidos tradicionales como el comunista y socialista, el Movimiento de Acción Popular Unitaria, el Partido Radical, el partido Social Demócrata y el Movimiento de Izquierda Revolucionario.

  ¿Hay una ausencia de confianza en los partidos tradicionales como sucedió en Perú, la ausencia de lideres que unan, o una visión más bien temática y hasta poética de múltiples nombre?

  Para muchos es un nuevo proceso.

  Los sondeos de opinión pública indican que Gabriel Boric tendría ventajas por sobre los otros candidatos con fuerzas tan heterogéneas cuyo programa político tiene coincidencias, pero además diferencias que al parecer no van más allá de una cuestión incidental.

  En la primera vuelta sobrevivirán dos y es posible que el otro candidato sea el ultraconservador José Antonio Kast.

  La segunda vuelta tendrá lugar el domingo 19 de diciembre y se verá si es posible que el candidato anti-Piñera pueda consolidar tras si a las otras fuerzas.

  ¿Que podría suceder en estas elecciones con tanta diversidad de grupos críticos al gobierno de Piñera? De acuerdo a los observadores hay una sorprendente división en los grupos progresistas que en el caso de que no ganen el próximo 21 de noviembre decidan retirarse del proceso final lo cual significaría una continuación en la presidencia en otro candidato conservador tal como el actual presidente.

  ¿Se daría finalmente la fórmula ganadora del Perú Castillo versus Fujimori?

  Para complicar más aun el caso de Chile, la Pandemia y sus variantes han jugado malas pasadas para los candidatos de movimientos o mini partidos ya que Gabriel Boric dio positivo al Covid-19 y los candidatos Sichel, Artes, Provoste, Marco Enríquez Ominami y José Antonio Kast están también en cuarentena.

  El contacto de estos políticos con sus simpatizantes se esta realizando de un modo virtual.

  A todo este novedoso cuadro político hay que agregar que la comunidad chilena en el exterior alcanza a la cantidad de 1.037,345 ciudadanos repartidos a través del mundo y de los cuales han nacido 466.643 chilenos. De ellos hay 71.018 electores inscritos,

  La organización Comité Ejecutivo de ChileNosUne en el exterior tiene la esperanza de que un nuevo presidente integre no solamente votando en elecciones a una gran cantidad de sus compatriotas radicados fuera del país, tal como sucede con Perú y Ecuador.

VEA MAS CLASIFICADOS

LA CARICATURA DE REINALDO

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