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Al final… Notas de un fan sobre documental de los Beatles

En esta imagen difundida por Disney+, de izquierda a derecha, Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr y John Lennon en una escena del documental de casi 8 horas producido por Peter Jackson "Get Back". (Disney+ vía AP)
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NUEVA YORK (AP) — El documental de Peter Jackson sobre los Beatles “Get Back” dura casi ocho horas y la única crítica real que se le puede hacer es que no sea más largo. Para los aficionados y otros que apenas conocen al grupo, es una excelente introducción. Para los fanáticos de los Beatles, y somos una comunidad vasta y obsesiva, cada momento ofrece algún tipo de revelación o placer aleatorio junto con destellos de lo que estaba por venir y lo que pudo ser.

A continuación, algunas notas de un fanático del cuarteto de Liverpool:

UN MOMENTO DADO

“Get Back” sigue de cerca a la banda en enero de 1969 mientras se apresura a grabar un álbum y planifica un concierto para un especial de televisión, lo que se convirtió en el álbum y documental de 1970 “Let it Be”. Es la mirada más profunda que hemos tenido de los Beatles en un momento dado, pero no debemos confundirlo con algo más que eso, un momento dado. Los Beatles estaban en transición en enero de 1969, como lo habían estado siempre. Un documental de seis meses antes o seis meses después posiblemente habría contado una historia diferente. Un documental realizado dos años antes podría parecer una historia lejana. Un documental dos años después, cuando ya no estaban juntos, habría sido una retrospectiva.

EL FACTOR YOKO

La película de Jackson crea un ambiente mucho más alegre que “Let in Be”, que tanto para los Beatles como para el público ha servido como un final sombrío. Pero los Beatles se encontraban indiscutiblemente en las primeras etapas de su ruptura. Su fundador, John Lennon, había dejado a su esposa por Yoko Ono a mediados de 1968 y estaba perdiendo abiertamente el interés en el grupo (¿Separó a los Beatles Yoko, que se sienta en silencio durante gran parte de las sesiones de grabación? Directamente, no. Pero indirectamente sí. Más allá de su talento, la magia de los Beatles residía en su química, en su compromiso total con la música y entre ellos, un equilibrio rico e intrincado que cambió fatalmente una vez que las pasiones de John cambiaron).

EL MOMENTO DE MCCARTNEY

Para aquellos a los que les gusta tomar partido entre Lennon y Paul McCartney, este es un gran argumento para McCartney, la madurez del “Beatle guapo” y la rendición de un maestro artesano a sentimientos más profundos, incluso indeseados. Conmocionado por el hecho de que podría perder la banda, y a su socio compositor, que quería por encima de todo, McCartney respondió con la agridulce épica de 1968 “Hey Jude”, las sombrías “Let it Be” y “The Long and Winding Road” y otras obras que llevó a las sesiones de enero. Mientras Lennon llegó con poco material nuevo, McCartney estaba tan inspirado que conjuró los acordes y el título de “Get Back” en cuestión de segundos. Una canción que esbozó en el filme y terminó en el álbum “Abbey Road” podría ser la que mejor define su forma de pensar: “Carry That Weight” (carga ese peso).

GEORGE GRUÑÓN

Si George (“el Beatle silencioso”) parece inusualmente gruñón por momentos, no es sólo por la frustración de que sus canciones no sean aceptadas o por la manera controladora de Paul. Había pasado parte de 1968 con Bob Dylan y su banda en Woodstock, Nueva York, prosperando gracias al tipo de camaradería fácil que George rara vez encuentra con los Beatles. Él la convoca durante “Get Back” cuando ayuda a Ringo Starr a escribir “Octopus’s Garden”, agregando acordes de guitarra y letras sugerentes de una forma casual y sencilla, como si fuera uno de numerosos favores hechos a lo largo de los años.

EL PASADO

El tiempo es el tema tácito de la película. Los Beatles tenían 28 años o menos, pero parecen irreconocibles con respecto a los chicos frescos y alegres de cinco años atrás. El proyecto entero era un esfuerzo autoconsciente de “regresar” (“get back”) y liberarse de su propia leyenda. Persiguen un pasado inalcanzable, cuentan historias de guerra, ensayan canciones viejas como “Shake, Rattle and Roll” y “Rip it Up”. Resucitan una canción oscura de Lennon y McCartney, “One After 909”, y hacen un guiño a una canción folclórica de Liverpool, “Maggie Mae” (no confundir con el éxito de Rod Stewart). Pero siguen siendo los Beatles. Y quedan las irónicas últimas palabras de John al terminar su famoso concierto de la azotea: “Espero que hayamos pasado la prueba”.

EL FUTURO

Parte de la tensión al ver “Get Back” es saber qué pasará después.

“Get Back” se filmó poco después de que John conoció al famoso mánager musical Allen Klein, entre cuyos clientes también estaban los Rolling Stones. Los Beatles no habían tenido un líder desde que Brian Epstein falleció repentinamente en 1967, y Lennon estaba encantado con el profano (e inescrupuloso) estadounidense, animado porque parecía conocer su música mejor que él mismo. Para la primavera 1969, Klein firmó con los Beatles pese a las objeciones bien fundadas de McCartney y ayudó a convertir lo que pudo ser una separación amigable en una guerra legal y verbal que hizo explotar a la banda en 1970. Ver a Lennon entusiasmarse por Klein, incluso cuando el ingeniero de grabación Glyn Johns le advierte que Klein le parece extraño y egocéntrico, es como ver una película de terror en la que el héroe está a punto de abrir una puerta chirriante. “¡No lo hagas, John!”

La presencia del tecladista Billy Preston, quien acompaña a los Beatles en “Get Back” y otras canciones, y una conversación en el estudio Abbey Road entre John y George sugieren que pudo haber otro camino. George se pregunta si debería lanzar un disco en solitario y John, que ya había hecho un álbum de música experimental con Yoko, parece apoyarlo. Ninguno sugiere que los Beatles deban terminar. Para aquellos que querían que los Beatles se quedaran juntos por siempre, o lo más posible, este pudo haber sido el camino, pues los Beatles ya no son una unidad de cuatro que lo consume todo, sino una comunidad abierta a proyectos grupales y alternos, acompañada por esposas, amigos y músicos de sesión.

EL FINAL

En una de las últimas escenas de la película, los Beatles están apiñados en la sala de control de Abbey Road escuchando su nueva música. No están solos: Yoko está ahí y también la primera esposa de Ringo, Maureen, moviendo la cabeza al ritmo de la música, y Linda Eastman, a dos meses de casarse con McCartney y acompañada por su hija de una relación previa, Heather, con quien McCartney chacotea y juega como si la hubiera criado desde siempre. Los Beatles y sus amores sonríen, ríen y se dan la mano. Es un momento de alegría antes de tiempos más oscuros: nuestros héroes atrapados en la música, una fuerza más grande que todas sus diferencias, como lo siguen siendo hasta ahora.

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Hillel Italie es fan de los Beatles desde la infancia. Su Beatle favorito es Jimmie Nicol.

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