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San Nicolás y las celebraciones de diciembre

  Un monje originó la tradición del ahora en el siglo XXI, legendario Santa Claus también conocido como Kris Kringle, San Nicolás, el Viejo Pascual, y el Viejito Pascuero. De acuerdo a registros históricos, este monje católico nació en el año 280 después del nacimiento de Cristo en Patara cerca de Myra hoy Turquía.

  Nacido en el seno de una familia acaudalada, Nicolás repartió su legado entre pobres y enfermos lo cual le mereció una reputación de Santo. Falleció un seis de diciembre, fecha que se convirtió entre los creyentes en una fecha oficial de conmemoración para la iglesia católica. A San Nicolás después de su muerte se le atribuyen milagros lo cual aumentó su prestigio y reconocimiento como una figura venerable.

  De alguna manera y sobreviviendo a un periodo de escepticismo durante el Renacimiento, el periódico New York Times informó en sus ediciones de diciembre de 1773 y 1774 que la comunidad holandesa había llevado a cabo conmemoraciones a raíz del fallecimiento del santo.

  Entre los años 1820 y 1840 comenzó a usarse la imagen de un hombre de la raza blanca con un atuendo invernal para motivar a los consumidores a adquirir regalos y ropas de invierno. Simultáneamente la celebración del Navidad se comercializa más y más e inclusive el Ejército de Salvación desde 1890 usa a personas vestidas con vestimentas de color rojo para solicitar ayuda para los pobres.

  Lo curioso de este proceso es que se conmemora en la estación de invierno del hemisferio Norte cuando la tenida invernal de Santa Claus es absolutamente apropiada. Diciembre en el hemisferio sur es pleno verano y a los pinos se les adorna con motas de algodón que simulan la nieve y la presencia del anciano gordo con parca de invierno y botas ya cae en lo absurdo.

La historia del pino navideño

  El uso del pino para adornarlo para el período de navidades se originó en Alemania y se le asocia con otro santo venerable en la tradición católica llamado San Bonifacio. Sin embargo, esta costumbre la acoge el movimiento protestante cristiano alemán y de la región del Báltico. De alguna manera, esta tradición arriba a Carolina del Norte en 1786 y desde ese entonces se expande a otras regiones de los Estados Unidos.

  La compra y venta de este árbol conífero genera cada año una industria de $155 millones, sin embargo, al igual que la publicación de millones de Biblias, aunque China no acepta religiones; este país inició la fabricación de los novedosos pinos artificiales de plástico que ahora significan un 35% del total de la venta del pino natural en los Estados Unidos. Esto ha permitido una disminución en la tala del pino y favorecido el proceso de reciclar.

  El pino natural tiene un costo que fluctúa entre los 60 y 120 dólares, precio comparable con el valor de los artificiales algunos de los cuales ya incluyen adornos. El pino natural es una árbol de crecimiento lento y el candidato para la tala requiere un periodo de seis a siete años para su desarrollo.

  A tanto ha llegado el prestigio del pino como símbolo navideño, que cada año en el Rockefeller Center de Nueva York se transporta usualmente desde la Nueva Inglaterra, un pino de 20 pies de altura. Una costumbre semejante se da en Hartford y en centros importantes de las ciudades y pueblos de Connecticut.

  ¿Tiene algo que ver la tradición del pino con la celebración del nacimiento de Jesús acaecido en una región que, aunque fría no tiene pinos? Ninguna, salvo la asociación de este árbol con San Bonifacio a quien se denomina el santo Patrón de Alemania. En la actualidad, algunas familias cristianas e iglesias colocan figuras de greda representando un retablo navideño.

Misa del gallo

  Este ritual se celebra la noche del 24 de diciembre como vigilia antes del día del nacimiento de Jesús en Belén.

  Hay que destacar que se ignora totalmente el día del nacimiento de Jesús porque en la Biblia no hay ninguna fecha, salvo alusiones al nombre del emperador que había ordenado un censo para conocer la cantidad de habitantes que deberían pagar impuestos al imperio romano.

  Dada la importancia de este acontecimiento y la existencia de reliquias; el Papa Sixto III en el siglo V introdujo en Roma esta celebración que se llamó en latín “mox ut gallos cantaverit” que significa “enseguida del cantar del gallo” realizada por primera vez en la Basílica de Santa María de la Maza.

  Otra teoría atribuye este nombre al ritual porque el gallo anuncia con su canto la llegada de otro día.

Esta ave también se reconoce en el Nuevo Testamento cuando Jesús le dijo a Pedro que, a pesar de sus promesas de lealtad, le negaría tres veces y en esos momentos cantaría un gallo. Según atestigua el Nuevo Testamento habría sucedido de esa manera provocando el arrepentimiento del apóstol.

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