El “Pan de San Antonio” una promesa cumplida año con año

BRIDGEPORT

El padre Rolando Torrres, nativo de Puerto Rico y párroco de la iglesia Saint Mary (Santa María), le prometió a San Antonio de Padua antes de ordenarse sacerdote, que si le daban una fecha exacta de su ordenación sacerdotal entregaría su tradicional “Pan de San Antonio” durante toda su vida cada 13 de junio”. Promesa que lo ha cumplido desde hace 15 años en cada parroquia a donde ha sido enviado a trabajar. 

En la misa de las 6:30PM de este lunes 13 de junio del 2022, celebrada en la parroquia de Saint Mary en Bridgeport, el Padre Rolando no sólo habló de su promesa a San Antonio y de la vida del Santo nativo de Portugal que se llamaba originalmente Fernando, sino de la forma en cómo los santos interceden ante Dios para obtener alguna gracia especial o un favor terrenal desde el cielo. 

“Los santos son como los “panas” (amigos) que le ayudan a uno a llegar mas rápido ante nuestro Padre Dios”, dijo el P. Rolando, y recordó a sus fieles que en la vida civil todos tienen una “pala” o “palanca” o intersección para llegar a obtener algún beneficio o alguna gracia. Y puso en evidencia la forma en cómo nos valemos de algún amigo o conocido de la autoridad para pedir un requerimiento o para realizar alguna transacción en la vida cotidiana. 

La iglesia de Santa Maria en Bridgeport abrió sus puertas el 13 de junio y recibió no solo a sus fieles sino a feligreses de otras parroquias, quienes vinieron a acompañar al P. Rolando Torres a la fiesta en honor a San Antonio de Padua, el santo que veía multiplicar los panes para entregar a los pobres.

“Entiendo que los hermanos separados dicen que no necesitamos de ninguna intersección de ningún “pana” (amigo), ¡muy bien por ellos!, porque lo hacen en forma directa con Dios, pero para nosotros los católicos los santos son los que están más cerca del Padre y por ende nos ayudan en forma directa, también”.  

Y enseguida, señaló que todos, en cualquier momento de nuestras vidas, nos hemos valido de alguien para lograr algo y esa opción mientras sea legítima está bien. 

Marlene Soriano, vive en Ansonia, es nativa de El Salvador, llegó a los Estados Unidos desde hace 20 años y desde su país natal fue devota de San Antonio debido a que sus padres don Oscar y Nidia de Candrai, que viven en San Jacinto, un vecindario de San Salvador, le inculcaron esta devoción. 

Casualmente, sus padres que se encuentran este momento de paseo en Ansonia, vinieron con Marlene a la misa de acción de gracias en honor a San Antonio, y recordaron que desde que el padre Rolando estaba en la parroquia de Shelton CT, ellos lo han venido acompañando año con año a la entrega del “Pan de San Antonio”, en cualquier parroquia del Condado de Fairfield que él ha vivido. 

“Ya sabía que el Padre Rolando iba a ofrecer la misa de San Antonio, sólo busqué en su Face Book la hora y aquí estamos todos en familia”, dijo Marlene, quien también recordó que el sacerdote diocesano le obsequió, cuando él vivía en Shelton, una imagen en bulto de San Antonio de Padua; mientras que doña Nidia, su madre, dijo que su progenitora le inculcó la devoción al Santo y que ella la traspasó a sus hijos. 

“Mi madre siempre decía: ¡San Antonio, bendito!, cuándo necesitaba resolver una situación inesperada o cuando estaba emocionada. ¿San Antonio, es San Antonio?”, dijo Nidia.          

Juana Biscoa, de México, de 38 años, llegó con su hija Valeria de 19 años y su nieto Santiago, a la Misa. El P. Rolando le entregó en las manos del pequeño Santiago su ración de pan; pero esta familia vino a la misa para comprobar por si mismos la promesa del sacerdote hecha a San Antonio, de celebrar la fiesta con una misa y la entrega del pan. Y escucharon cómo el religioso contó que durante los primeros cinco años de trabajar en Greenwich celebró la fiesta a San Antonio y cómo en un año de vivir en Stamford se olvidó y después comprobó que ese año fue muy duro para él.  

Al finalizar la ceremonia religiosa, el Padre Rolando agradeció a los fieles, que llenaron la iglesia, su presencia. Les invitó a tomar café y les dijo que el pan que se llevaban a sus casas era “pan portugués” en honor al lugar natal de San Antonio. El santo que vivió en la época de San Francisco de San Asís y que le pedía a Dios que multiplique el pan para entregar a los pobres.

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