Exigencia de inclusión legal de la Sociedad Civil Organizada y COMNAPAZ en el diseño de la Estrategia de Seguridad Nacional ante la crisis del orden internacional.
A LOS PUEBLOS DE MÉXICO: A LOS REPRESENTANTES DE LA NACIÓN:
Como ciudadanos comprometidos con la soberanía nacional y la pacificación de nuestro territorio, desde la vocería de COMNAPAZ y los Observatorios Ciudadanos, manifestamos nuestra profunda preocupación por la parálisis del Estado Mexicano frente a la violencia que desgarra nuestro tejido social.
México se encuentra hoy en una “doble pinza” histórica: por un lado, la presión de un orden internacional transaccional representado por el “Consejo de Paz” de la administración Trump, que amenaza con imponer una pacificación forzada basada en intereses económicos; por otro, un Estado Mexicano que ha demostrado incapacidad para garantizar la paz y que, en un acto de cerrazón inexplicable, bloquea la participación de la sociedad civil organizada.
POR LO ANTES EXPUESTO, DENUNCIAMOS Y EXIGIMOS:
- EL FIN DEL VETO A LA SOCIEDAD CIVIL: Es inaceptable que el Gobierno Federal rechace la intervención extranjera en nombre de la soberanía, mientras simultáneamente amordaza la inteligencia nacional. Exigimos la integración legal inmediata de COMNAPAZ y observatorios ciudadanos en los consejos de seguridad pública y el diseño de políticas de paz.
- SUPERACIÓN DEL MULTILATERALISMO INOPERANTE: Reconocemos que la diplomacia de la ONU y la OEA ha fallado. México no puede seguir esperando soluciones de organismos que solo emiten declaraciones mientras nuestras comunidades mueren. La solución debe ser soberana, pero la soberanía no es propiedad de un gobierno, sino del pueblo.
- UNA PAZ CON DIGNIDAD, NO TRANSACCIONAL: Rechazamos que la paz sea tratada como una mercancía por intereses externos. La verdadera seguridad nacional se construye recuperando el tejido social roto, no solo con cifras de exportación o muros fronterizos.
NUESTRO LLAMADO A LA ACCIÓN:
Hacemos un llamado a todas las iglesias constructoras de paz, asociaciones civiles y ciudadanos víctimas de la inseguridad a sumarse a este manifiesto. No permitiremos que la “Estrategia de Seguridad Nacional 2026” se decida a puerta cerrada en el Capitolio o en despachos gubernamentales que ignoran la realidad territorial.
La soberanía sin seguridad es un mito. La paz sin participación ciudadana es una simulación.
Exigimos una audiencia pública inmediata con las Comisiones de Seguridad y Defensa Nacional de la Cámara de Diputados para presentar nuestra propuesta de Ley General de Construcción de Paz Ciudadana.
Mexico frente al Espejo o una Paz impuesta desde el Exterior o la soberanía nacional sea ejercida desde el pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
México se encuentra en una encrucijada que definirá su identidad por el resto del siglo XXI. Durante los últimos sexenios, la violencia persistente y la fragmentación del tejido social han dejado heridas que la política tradicional no ha sabido sanar. Hoy, mientras el gobierno de Donald Trump propone un “Consejo de Paz” basado en la eficiencia transaccional y la inversión, México debe decidir: ¿Aceptamos una paz comprada y vigilada desde el exterior, o ejercemos una Soberanía Real desde el pueblo, por el pueblo y para el pueblo?
El Origen de una Resistencia Silenciosa
En 1994, mientras el país crujía bajo sacudidas políticas y armadas, un grupo de jóvenes en Puerto Vallarta decidió que la paz no podía ser una concesión del Estado, sino una construcción ciudadana. Tres décadas después, esa semilla es hoy COMNAPAZ, una agenda sólida que no nace de la improvisación, sino de la investigación científica y la incidencia legislativa.
No somos una reacción coyuntural; somos un proyecto histórico de largo aliento que entiende una verdad fundamental: la paz no se impone, se construye.
El Fracaso de la “Paz Negativa”
Durante años, la política pública en México se ha limitado a la “paz negativa”: administrar el conflicto, contener daños y contar bajas. El resultado está a la vista: un tejido social roto. Frente a esto, la propuesta de Trump y su “Consejo de Paz” se presenta como una solución ejecutiva, pero carece de alma social. Es una paz de mercado, una pacificación forzada que ignora las causas estructurales.
Frente a la Paz Transaccional de Washington, nosotros proponemos la Paz Positiva:
- Equidad y Participación: No hay paz sin la voz de quienes caminan el territorio.
- Derechos Humanos y Desarrollo: La paz es el resultado de vivir con dignidad, no solo de la ausencia de balas.
- Corresponsabilidad: La seguridad nacional es una tarea compartida entre el Estado y su sociedad civil organizada.
Treinta Años de Propuestas: La Soberanía desde el Pueblo
La Reforma Integral de Cultura de Paz que hoy planteamos al Congreso de la Unión no es una ocurrencia; es el fruto de 30 años de trabajo comunitario. Incluye reformas constitucionales y leyes que buscan elevar la paz al rango de política pública integral.
Es aquí donde el cuestionamiento es ineludible: ¿Por qué el Estado Mexicano se atrinchera en una soberanía retórica para rechazar al Consejo de Trump, pero al mismo tiempo veta la soberanía del pueblo que propone soluciones desde COMNAPAZ? El colmo de la contradicción es amordazar a la inteligencia nacional mientras la violencia externa e interna nos cerca. La soberanía real no reside en los discursos de los palacios, sino en la capacidad de un pueblo para diseñar su propio destino en paz.
Conclusión
México no necesita un consejo extranjero que administre nuestra “limpieza territorial” por dividendos económicos. México necesita que su Congreso reconozca que la paz es una necesidad estructural. La soberanía desde el pueblo, por el pueblo y para el pueblo es la única defensa real contra cualquier intervención.
Es hora de que la Reforma Integral de Cultura de Paz deje de estar en la congeladora legislativa. La historia nos observa, y el pueblo, con las heridas aún abiertas, clama justicia.