En muchos países del mundo se celebra el 27 de enero el “Día Internacional del Nutriólogo” que es el médico que realiza un postgrado en “Nutrición” y está entrenado para diagnosticar patologías relacionadas a la alimentación, prescribir fármacos para tal fin y también está capacitado para implementar hábitos saludables y planes de alimentación.
También es importante decir que los “Nutriólogos” se diferencian de los “Nutricionistas” en que los primeros son médicos y los segundos obtienen una licenciatura con la que no pueden prescribir medicamentos.
Otro aspecto que nuestro público lector debe conocer es que la “Dieta” no es lo mismo que la “Buena Alimentación” y por ello procedemos a establecer las diferencias:
Dieta:
Las dietas son estructuradas con el objetivo de disminuir drásticamente el consumo de calorías para lograr que las personas con sobrepeso, obesidad y obesidad mórbida bajen de peso de forma rápida y mayoritariamente su enfoque no toma en cuenta los aspectos básicos de la buena alimentación por lo que en muchos casos cuando el paciente llega a la meta de bajar al peso ideal en poco tiempo sufre una especie de “efecto rebote” donde vuelve a ganar peso e incluso en ocasiones terminan con más kilos que antes y con varios efectos colaterales como los siguientes: Desnutrición, deshidratación, fatiga, cefalea irritabilidad, mareo, constipación, cálculos biliares, pérdida de la masa muscular, caída del cabello, desequilibrio de electrolítico y menstruación irregular
Buena Alimentación:
La buena alimentación se trata de que la persona tenga un plan en el que las personas reciben vitaminas, minerales, nutrientes y las calorías que el cuerpo necesita donde los platos de comida tienen un porcentaje de carbohidratos, proteínas y grasas de manera equilibrada, donde se incluyen frutas y verduras y por supuesto también se establece el tamaño de las porciones.
Sumado a este plan, al paciente se le indica también un programa de actividad física el cual tiene que ser implementado de manera gradual a los fines de que la persona se vaya adaptando a este y no se produzcan efectos contraproducentes.
Los beneficios de un buen plan de alimentación llevan al paciente a lograr los siguientes objetivos: Proteger el sistema inmunológico, mantener sanos la piel, los dientes y los ojos, mejorar el tránsito intestinal, prevenir la osteoporosis, reducir el riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares, reducir el estrés, reducir el riesgo del deterioro de la memoria, mejorar el estado de ánimo, combatir la fatiga crónica, retrasar el envejecimiento, mejorar el funcionamiento del sistema digestivo y evitar el “efecto rebote” de subir de peso nuevamente.
Con respecto al uso de fármacos estos únicamente deben ser indicados por los médicos y en cuanto a la utilización de métodos quirúrgicos hay que decir que los mismos están indicados en casos muy puntuales que son decididos clínicamente.
¿Quién puede ayudar?
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos posee unos programas destinados a niños, adultos mayores, bebés, niños y mujeres embarazadas en el área de nutrición que son bien interesantes y además también cuentan con un programa de distribución de alimentos, por lo que pueden contactar con este organismo por el teléfono: 301-504-5414.
* Médico autor de la columna “Salud y calidad de vida” que se publica en Texas, Arizona, Connecticut, Pennsylvania, Florida, Delaware, New Jersey, New York y Carolina del Norte. Y dos podcast en la radio” La Tribuna” en NYC y “La Voz Radio 103.5 FM en Connecticut.”