El domingo 22 de febrero de 2026 será recordado como el día en que México sacudió los cimientos del crimen organizado. Sin embargo, la noticia del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes no se quedó en las fronteras nacionales; rebotó con fuerza en las redacciones de la prensa internacional (The New York Times, El País, Le Monde), que hoy cuestionan si México es un destino seguro a solo 109 días de que ruede el balón en el Estadio Azteca.
Monseñor Ramón Castro Castro, Portavoz de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), ha sido enfático: la Iglesia no celebra la muerte, sino que implora por la vida. Su llamado a la paz en las diócesis no es una postura política, sino un auxilio espiritual y social para una población que hoy se resguarda entre narcobloqueos. La Iglesia acierta al señalar que la paz “no se construye desde la negación de la realidad”. El vacío de poder que deja este suceso es un terreno fértil para el caos si no se acompaña de una reconstrucción del tejido social.
La seguridad no puede ser un evento fortuito de inteligencia militar, sino una constante ciudadana. Mientras las llamas de los vehículos consumen las carreteras de Jalisco y Michoacán, el mensaje es claro: la caída del líder es el inicio de una nueva batalla, una donde la coordinación institucional debe ser impecable para evitar que el relevo criminal sea más sangriento que el anterior.
La CONCANACO SERVYTUR, bajo la dirección de Octavio de la Torre, ha sido clara: la seguridad es el insumo básico del comercio. No puede haber derrama económica si las carreteras están bloqueadas y los negocios de Guadalajara o Zapopan —sedes mundialistas— se ven obligados a bajar la cortina por temor a las represalias. La “Alarma Mundialista” que hoy reportan medios deportivos como Récord y agencias internacionales pone en riesgo inversiones millonarias y la imagen de hospitalidad que el país ha construido.
Como bien ha señalado Monseñor Ramón Castro Castro, la paz no se decreta, se construye. En este sentido, las cámaras de comercio y el Episcopado coinciden en un punto vital: el Estado debe transitar del golpe táctico a la estabilidad territorial. A menos de cuatro meses del Mundial, el mundo no solo observa nuestra capacidad militar, sino nuestra resiliencia civil y la solidez de nuestras instituciones para garantizar que la fiesta del fútbol no se vea empañada por el luto de la violencia.
La Conferencia Nacional de Gobernadoras y Gobernadores (CONAGO), bajo la presidencia de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, emitió un pronunciamiento unánime tras la confirmación del operativo en Jalisco:
- Respaldo Total a la Estrategia Federal: Los 32 mandatarios estatales cerraron filas con la Presidenta Claudia Sheinbaum y la SEDENA, calificando la operación como “decidida, responsable y estratégica”.
- Unidad ante la Reacción Criminal: Reconocieron que los actos de violencia y bloqueos en diversas entidades son intentos desesperados por desestabilizar el orden. Se comprometieron a mantener el “Código Rojo” y la coordinación permanente con la Guardia Nacional.
- Compromiso con las Causas Estructurales: La CONAGO subrayó que la seguridad es una responsabilidad compartida. Se acordó intensificar la inteligencia estatal y el combate a la impunidad para evitar que células remanentes tomen el control de los territorios en disputa.
- Llamado a la Calma: Exhortaron a la ciudadanía a seguir las vías de comunicación oficiales y reafirmaron su disposición de trabajar en unidad para garantizar la paz y el bienestar de las familias mexicanas.