DE SOTO, Iowa, EE.UU. (AP) — De pie, junto a la camioneta Ford de su hijo en una gasolinera del centro de Iowa, en la carretera interestatal 80, Francisco Castillo no estaba contento.
Votó por el presidente Donald Trump en las últimas elecciones. Creía que el presidente había fortalecido la economía en su primer mandato y quería más de eso.
“Pensé que volvería a traer algunas de esas cosas de vuelta”, dijo Castillo, un obrero de 43 años. ¿Y ahora? “Dijo que iba a bajar el precio de la gasolina, pero la guerra en Irán lo está empeorando todo”.
Al parecer, un país dividido en tantos frentes encuentra un punto en común en su dolor ante el surtidor de gasolina, donde el costo de la guerra contra Irán afecta directamente el bolsillo de los estadounidenses y agrava la situación de las personas de todo el espectro político.
Para Castillo y muchas otras personas que llenaron sus tanques el lunes en gasolineras de Michigan, Pensilvania, Florida, Iowa y Carolina del Norte, fue un recordatorio de que las promesas de los políticos no van a pagar las facturas.
“Hacen lo que les conviene a ellos”, dijo Castillo. “Yo tengo que ir a trabajar todos los días, pase lo que pase”.
Algunos son optimistas y creen que el impacto del precio será efímero. Otros culpan a los intereses corporativos y no al presidente. Los propietarios de vehículos eléctricos están especialmente agradecidos por su decisión cuando conducen frente a gasolineras con precios cada vez más altos.
El precio promedio nacional de la gasolina fue de 3,48 dólares por galón el lunes, frente a los 2,90 dólares de hace un mes —antes de la guerra—, según el seguimiento de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA, por sus siglas en inglés).
El aumento en los precios es un recordatorio de cómo Trump se ha desviado de sus promesas de campaña. Los estadounidenses no solo están envueltos en una nueva guerra en el extranjero, sino que pagan por ella cada vez que llenan el tanque.Trump insiste en que el conflicto vale la pena.
“Estamos poniendo fin a esta amenaza de una vez por todas, y el resultado será una reducción en los precios del petróleo; del petróleo y del gas para las familias estadounidenses”, declaró en una conferencia de prensa el lunes. La guerra, agregó, es “solo una excursión a algo que tenía que hacerse”.
Robert Coon, de Omaha, Nebraska, repostó combustible camino a Ames, Iowa. Aunque no votó por Trump, creía que los ataques a Irán eran necesarios.
Aun así, teme que la intervención de Estados Unidos no vaya a resultar como él desea, es decir, “entrar, salir, se acabó”.
Una encuesta de la Universidad de Quinnipiac realizada el fin de semana reveló que aproximadamente la mitad de los votantes registrados se oponen a la acción militar estadounidense contra Irán, mientras que cerca de 4 de cada 10 la apoyan. La gran mayoría de los demócratas se opuso (89%), mientras que la gran mayoría de los republicanos se mostró a favor (85%) y los independientes en contra (60%).
En general, tres cuartas partes de los encuestados se dijeron preocupadas por el aumento de los precios de la gasolina y del petróleo a causa de la guerra.En Florida, un devorador de gasolina sigue su camino
Por ahora, el aumento de los precios no impide que Ray Albrecht recorra el país con su caravana de 11 metros (32 pies) que remolca en su camioneta Silverado para asistir a festivales de motocicletas como la Semana de la Moto en Daytona Beach, Florida.
No obstante, dijo que dejaría de viajar si el precio llegaba a 5 dólares por galón, ya que solo recorre 13 kilómetros (8 millas) por galón con su camioneta y caravana. Se detuvo en una gasolinera Speedway junto a la Interestatal 4 en Winter Park, Florida, y pagó 3,59 dólares por galón por medio tanque para conducir rumbo a su casa en Wisconsin.
“He agradecido bastante que los precios de la gasolina hayan sido realmente razonables”, al menos hasta la semana pasada, dijo Albrecht, de 67 años, quien se identificó como votante independiente.
En la misma gasolinera, Tyler Nepple, de 23 años y de inclinación republicana, manifestó que el precio de la gasolina de su Toyota Tacoma podría influir en su voto en las elecciones intermedias de este otoño, pero no cambiará sus hábitos de conducción.“Solo hay que llenar el tanque, aguantar el dolor y esperar a que los precios vuelvan a bajar. Eso es lo único que puedo hacer”, dijo Nepple, quien dirige una empresa tecnológica de reciente creación en el área de Orlando, Florida. “Todavía tengo que ir del punto A al punto B, y necesito gasolina para hacerlo”.