Este individuo quien fuera el Canciller Interino en la Universidad Central de Connecticut fue sancionado y debió dejar esta importante posición acusado de un intenso acoso sexual a una de sus subordinadas a través de textos y envíos por el Internet. El acosador renunció a su cargo al día siguiente de la denuncia.
Esta importante casa de estudios localizada en la ciudad de New Britain no había experimentado este tipo de problemas, pero si hubo otras situaciones con el excanciller Terrence Chang quien abusaba del uso de limusina con chofer a pesar de tener su automóvil y vivió a expensas de la universidad en un lujoso departamento cuando había asegurado que se mudaría a Connecticut, cuestión que nunca hizo.
Su tendencia a almorzar y cenar usando la tarjeta de fondos discrecionales de la casa de estudios ingiriendo diariamente jugosos bistecs con un costo de $50 dólares llevaron a su remoción, pero no fue obligado a renunciar y pasó a servir otra posición con un buen salario. Se desconoce el texto de su contrato que le protegió del mal uso de fondos de la institución a la que se suponía proteger de gastos inaceptables.
Para buscar a otro Canciller de esta importante institución que incluye doce colegios universitarios, cuatro universidades estatales y el Colegio Charter Oak se inició un análisis de currículos de las credenciales de los candidatos siendo finalmente elegido O John Maduko.
A poco tiempo de ocupar esta máxima posición Maduko al parecer se enamoró de una subalterna quien comenzó a recibir textos donde este individuo se complacía en describir la apariencia de la empleada, su cuerpo, la forma como ella caminaba y se vestía. Además de estos mensajes este sujeto comenzó a enviar textos en horas de trabajo acerca de la sexualidad de las mujeres, bromas eróticas y fotografías de damas con atuendos sexuales.
Además de estos censurables actos que fueron denunciados por la empleada Maduko insistía en invitar a su subalterna a cenar y reunirse con ella en eventos llevados a cabo fuera de la universidad.
“Aquí al igual que con el comelón de Terrence Cheng, este enfermo sexual ganaba la suma de $420,000 dólares y es el segundo error que cometieron quienes los contrataron,” dijo una recién graduada de esa casa de estudios superiores.
La gravedad de este suceso ha dejado en evidencia serias irregularidades y falta de transparencia del Directorio de Regentes cuyo presidente Marty Guay recibió la denuncia del extenso periodo de acoso sexual hacia una subalterna de John Maduko, pero este comentó su intención de expulsar de su trabajo a la denunciante.
Conocidos estos hechos, el gobernador Ned Lamont aceptó la renuncia de este individuo que debió actuar con transparencia y proteger a la empleada de un craso delito de acosos sexual. Cuando la afectada se entrevistó con Guay este le comentó que ya había decidido terminar el trabajo de otra empleada por reportar acoso sexual.
“Este enfermizo sistema suprimía la posibilidad de dar a conocer este tipo de denuncias,” dijo una de las autoridades que investigaron el caso quien respondió que “no le importaba lo que ella dijese porque sabía que la víctima mentía.”
El reclamo oficial indica que la afectada reportó otra conversación con Karen Buffkin, la consejera Legal de la Universidad quien había asumió la labor de Canciller que ocupaba el renunciado pero que, de nuevo, no recibió una respuesta a su reclamo.
Guay había sido nombrado por el Gobernador Lamont para esta alta responsabilidad en junio de 2024 y conocidos estos hechos, demócratas y republicanos de la legislatura han exigido responsabilidad y transparencia frente a los dos errores de nominaciones de la importante posición que ocuparon O Maduko y el Dr. Terrence Cheng.
Ahora se está a la espera de una revisión independiente acerca de estas situaciones que afectan la credibilidad del Directorio del Connecticut State Colleges and Universities de New Britain.
Juez determinó que hay otro caso no procesado por DCF
Una noche en el 2015, un hombre caminaba con un baby en sus brazos y llegó al puente Arrigoni que cruza el rio Connecticut a la altura de Middletown. Allí, se montó en la baranda protectora y Tony Moreno, el nombre de este sujeto arrojó a las aguas del rio Connecticut a su hijito Aaden Moreno de solamente siete meses cuyo cadáver fue encontrado dos días después a 14 millas del lugar del asesinato.
En mayo de 2017, este criminal fue sentenciado a una pena de 70 años en prisión sin posibilidad de libertad provisional o supervisada.
De acuerdo a los reportes de ese triste evento, el asesino trató de suicidarse arrojándose al rio, pero fue rescatado. El motivo de esta insana situación la habría provocado sus crisis matrimoniales con Adriana Oyola, la madre del menor existiendo una disputa en cuanto a la custodia de Aaden quien según expresó que su acto inhumano se debió a una profunda aversión en contra de la madre.
Ahora el caso ha regresado a las Cortes porque la madre de la víctima asesorada por sus abogados considera que DCF no actuó de un modo proactivo en lo relacionado con la custodia de Aaden dejando en libertad de acción a un individuo en él que no se podía confiar.
“Mi hijito debió ser protegido de ese asesino,” dijo Oyola quien representada por su abogado Keith McCabe está demandando al estado por la suma de 15 millones de dólares. El caso en el cual se ha llamado a Moreno a testificar se ventila ante el Hon. Juez Daniel Shaban.
Eric Ayala culpable por un Jurado de homicidio
Este individuo de 27 años con residencia habitual en Bridgeport fue sindicado por un Jurado como culpable del asesinato de Gregory Ingram de 33 años de esta misma ciudad crimen perpetrado el 13 de marzo de 2021. Ayala se aseguró que la víctima estuviese en una tienda después de observar desde su automóvil el movimiento de personas y de Ingram para luego asesinarle a tiros.
El Jurado acuso a Eric Ayala de homicidio, conspirar para cometer el crimen y posesión criminal de un arma de fuego.
La victima era un comerciante conocido en el área y sus clientes se extrañaron del acto criminal en contra de un padre de familia.