IRBIL, Irak (AP) — Irán atacó bastiones estadounidenses en torno al golfo Pérsico el viernes, mientras Estados Unidos bombardeaba sitios militares iraníes, mientras que los rivales no mostraban señales de dar marcha atrás en su conflicto tras una decimotercera noche consecutiva de ataques.
Con el nuevo recrudecimiento de los combates y el aparente estancamiento de la diplomacia, ambas partes realizaron movimientos que indican que es posible una escalada. Las embajadas de Estados Unidos en todo Oriente Medio comenzaron a alertar a los estadounidenses en la región de que las opciones para salir podrían volverse más limitadas, mientras la Guardia Revolucionaria de Irán instó a la población de los países vecinos a no acercarse a bases con tropas estadounidenses.
Tras prometer que Irán “no se inclinará ante el acoso de Estados Unidos”, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, señaló que las conversaciones con dos potencias globales a menudo enfrentadas con los estadounidenses —China y Rusia— estaban en curso, y advirtió en una entrevista con el medio semioficial Tasnim que la República Islámica “no se intimidará por las amenazas ni cederá a la presión”.
En el centro de la lucha está el estrecho de Ormuz, un paso crucial para los suministros energéticos globales que ha sido cerrado de facto por ataques iraníes, disparando el precio de los combustibles y provocando una agitación económica generalizada.
Ataques de EEUU alcanzan sitios en todo Irán y se producen ofensivas en países de la región
En la ciudad de Irbil, en el norte de Irak, que alberga un contingente de asesores militares estadounidenses, funcionarios de seguridad dijeron el viernes que fuerzas lideradas por Estados Unidos habían derribado cinco drones cargados con explosivos. Explosiones repetidas resonaron en Irbil, la capital de la región semiautónoma kurda de Irak, y pudieron verse columnas de humo negro cerca de su aeropuerto, donde están asentadas fuerzas estadounidenses. Funcionarios militares estadounidenses no respondieron a una solicitud de comentarios sobre los aparentes ataques.
Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria de Irán afirmó que había atacado la base estadounidense en Udairi, Kuwait, incendiando y destruyendo tres cobertizos de municiones y almacenamiento. También afirmó haber alcanzado y dañado una torre de vigilancia de la 5ta Flota de la Marina de Estados Unidos, con base en Baréin.
El Comando Central de Estados Unidos no respondió a consultas sobre las afirmaciones.
Baréin y Jordania dijeron haber interceptado ataques aéreos iraníes el viernes.
Mientras una andanada de ataques apuntaba a bases de Estados Unidos y sus aliados, el ejército estadounidense alcanzó una base naval de la Guardia Revolucionaria en el norte de Irán, según informaron las agencias noticiosas semioficiales iraníes Fars e ISNA. También se reportaron explosiones causadas por los bombardeos de Washington en la isla iraní de Qeshm, una base con activos navales que incluyen lanchas con drones que Irán puede usar para atacar embarcaciones en el estrecho de Ormuz, así como en la provincia de Isfahán, donde hay una importante base aérea iraní y una de las instalaciones nucleares del país.
Los ataques hutíes dan a Irán más margen de maniobra en posibles negociaciones
La capacidad de Irán de cerrar de facto el estrecho —y, con ello, provocar un caos económico mucho más allá de Oriente Medio— le da un enorme margen de maniobra en negociaciones. Sus aliados hutíes aumentaron esa ventaja cuando atacaron dos petroleros saudíes en el mar Rojo el jueves, incrementando los riesgos para el transporte marítimo a través de otra ruta vital para el petróleo de Oriente Medio.Los ataques cumplieron la amenaza de los hutíes de cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb al transporte marítimo vinculado a Arabia Saudí. El estrecho, en el extremo sur de la península arábiga, conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, y por él pasa alrededor del 12% del comercio mundial, incluida una cuarta parte del tráfico global de contenedores.
Ese paso se ha vuelto cada vez más crucial para Arabia Saudí, que se ha visto obligada a desviar millones de barriles de petróleo al día para eludir el estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con un “gran castigo militar” contra los hutíes si continúan con sus ataques a barcos.
El precio del crudo Brent, el referente internacional, bajó ligeramente el viernes a alrededor de 96 dólares, pero sigue muy por encima de antes del inicio de la guerra, cuando se cotizaba en torno a 72 dólares por barril. Los conductores en Estados Unidos vieron subir los precios de la gasolina hasta un promedio de 4,11 dólares por galón, dijo AAA.
Aumenta el costo humano de la guerra sin señales de avances diplomáticos
Más allá del impacto económico, el costo humano también fue evidente. El Ministerio de Salud de Irán informó que 3.434 personas han muerto desde el inicio de la guerra.
En otros hechos, la Organización Marítima Internacional dice que al menos 6.000 marinos están varados en unas 400 embarcaciones en torno al estrecho de Ormuz. El jefe de derechos humanos de Naciones Unidas, Volker Türk, pidió medidas “urgentes” para ayudarlos. Su oficina apuntó que los marineros están expuestos a los combates y que algunos han sido abandonados por los propietarios de sus barcos, dejándolos para que “se las arreglen por sí mismos sin comida, agua, combustible, atención médica, electricidad o medios para comunicarse con sus familias”.
No ha habido señales públicas de avances en ningún esfuerzo de negociación.
El ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, que ha desempeñado un importante papel en negociaciones anteriores, se reunió el viernes con su homólogo iraní, Abbas Araghchi. Pero antes de la reunión, Araghchi pareció restar importancia a cualquier intento de mediación, diciendo que no creía que el conflicto necesitara más mediadores, e insistiendo en cambio en que Estados Unidos debe cambiar su postura.
Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero y han presentado objetivos cambiantes para justificar la guerra, incluyendo derrocar al gobierno de Teherán y eliminar su programa nuclear.
Israel también señaló su disposición a reincorporarse al conflicto en los últimos días. La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que viajaría a Estados Unidos la próxima semana y se reuniría con Trump.
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Frankel informó desde Jerusalén. Los periodistas de The Associated Press Bassem Mroue en Beirut, Erin Cunningham en Jerusalén, Matthew Lee en Washington, Munir Ahmed en Islamabad y Jamey Keaten en Ginebra contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.