WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump aseguró el lunes que las nuevas conversaciones con Irán son la “última oportunidad” para que ese país llegue a un acuerdo y evite mayores bombardeos estadounidenses.
Trump, hablando en el Despacho Oval, declaró que las negociaciones deben reabrir el estrecho de Ormuz y crear una vía para que Irán aborde las preocupaciones de Estados Unidos sobre su programa nuclear.
“La primera fase será la apertura del estrecho. La segunda fase será la desnuclearización”, indicó el mandatario aunque reconoció que “eso llevará un poco de tiempo”.
Mientras Trump se ha deleitado con que el ejército de Estados Unidos diezme capas del liderazgo de Teherán y devaste su fuerza aérea y su marina, Irán apuesta a que puede resistir más que Trump, mientras él enfrenta reservas menguantes de municiones y la dificultad de ejecutar una guerra impopular entre el electorado estadounidense de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.
Trump dijo que decidió abstenerse de ordenar nuevos ataques masivos contra Irán a instancias de países árabes del Golfo Pérsico como Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
Apuntó que había un plan para lanzar “el mayor ataque desde la Segunda Guerra Mundial” el domingo. Pero decidió desechar el plan y dar más tiempo a la diplomacia para después de escuchar a líderes del golfo Pérsico —incluido el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman— , así como a petición de funcionarios iraníes no identificados.
Más temprano el lunes, Trump había expresado dudas sobre las perspectivas de las negociaciones después de que Irán asegurara que sus negociaciones actuales no son con Estados Unidos sin con países árabes vecinos.
“¡El liderazgo iraní es increíblemente mentiroso!”, se enfureció Trump en su plataforma Truth Social.
Críticos vislumbran un patrón con Trump: amenaza y se retracta
Trump aún podría llegar a la conclusión de que es necesaria una escalada masiva del conflicto con Irán.
Pero los críticos sostienen que su vacilación también podría reflejar un entendimiento tácito dentro del gobierno de que su poderío militar por sí solo quizá no baste para obligar a Irán a retroceder y poner fin a una guerra que ya lleva meses y que Trump minimizó en su momento como una incursión de pocas semanas.
“Creo que lo que estamos viendo aquí es a un presidente con una estrategia bastante errática”, sostuvo el senador Mark Kelly, demócrata de Arizona y miembro del Comité de Servicios Armados del Senado, en el programa “Face the Nation” de CBS News. “Creo que él está tratando de llevar la situación de vuelta a febrero. Y creo que si él pudiera —si tuviera un gran botón de reinicio que pudiera presionar— sin duda tomaría esa opción”.Ha habido varios momentos a lo largo del conflicto en los que Trump ha demostrado su inclinación por lo belicista sólo para echarse atrás en el último minuto:
— A principios de abril, Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego de dos semanas en un anuncio que llegó menos de dos horas antes de un plazo que Trump había fijado para que Teherán capitulara o enfrentara ataques contra puentes y centrales eléctricas; ataques en los que, según él, “morirá toda una civilización”.
— Tras días de amenazas ominosas contra Irán, Trump anunció el 18 de mayo que posponía un importante ataque militar planeado porque había “negociaciones serias” en marcha, y atribuyó a aliados del Golfo Pérsico el haberlo persuadido para mostrar moderación.
— Luego, en junio, Trump amenazó con golpear a Irán “MUY DURO” y apoderarse de la base energética iraní en la isla de Jarg para “asumir el control total de sus mercados de petróleo y gas”, escribió en redes sociales, solo para cancelar los ataques en una publicación posterior después de afirmar que las negociaciones de paz habían avanzado con líderes iraníes de alto nivel.
Lo que el presidente no dijo fue que ese asalto requeriría tropas estadounidenses sobre el terreno en Irán, una propuesta políticamente arriesgada para un presidente que hizo campaña prometiendo evitar enredos en el extranjero y criticó a gobiernos anteriores por empantanarse en guerras interminables.
La llamada con el príncipe heredero saudí influyó en la decisión de Trump
En este último episodio, Trump sugirió que el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman desempeñó un papel particularmente importante en su decisión de no escalar los combates.
Trump habló por teléfono el sábado con el líder saudí antes de anunciar que detenía los ataques, de los que más tarde se jactó diciendo que habrían sido una de las mayores operaciones de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.
El príncipe heredero transmitió que una escalada de los combates podría tener un impacto severo en la economía global si Teherán respondía a un nuevo bombardeo de Estados Unidos atacando a algunos de los aliados de Washington en la región, según una persona informada sobre la llamada que no estaba autorizada a comentar públicamente y pidió el anonimato.
Funcionarios saudíes, añadió la persona, han subrayado en sus contactos con el gobierno de Trump que el reino está en buena posición para defenderse de posibles nuevos ataques iraníes —al igual que otros titanes energéticos como Qatar y Emiratos Árabes Unidos—, pero que Kuwait podría ser más vulnerable a ataques de milicias respaldadas por Irán en Irak.
Mientras Trump amenaza, los republicanos enfrentan sondeos difíciles
Trump ha insistido en que las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre no están moldeando su enfoque del conflicto, que ha generado inquietud en toda la economía global.
Pero sin duda está en la mente de sus compañeros republicanos.
Aproximadamente dos tercios de los adultos en Estados Unidos dicen que la guerra con Irán, que comenzó el 28 de febrero, no ha valido la pena, según una encuesta del Centro AP-NORC para la Investigación de Asuntos Públicos publicada la semana pasada. Eso incluye a la gran mayoría de demócratas e independientes, así como a alrededor del 37% de los republicanos.
Uno de los aliados más vocales de Trump en el Capitolio sugirió el domingo que el gobierno debe modular su estrategia sobre Irán.
El senador de Luisiana John Kennedy afirmó en el programa “Meet the Press” de NBC que el debate en Washington ha perdido perspectiva sobre la devastación que el ejército ha infligido a Irán desde el inicio de la guerra.
Aun así, el legislador republicano reconoció que escalar aún más el conflicto podría provocar un nuevo aumento de los precios de la energía, ya elevados, y “mucha inflación para el pueblo estadounidense”.
Kennedy argumentó que endurecer las sanciones y apuntar al programa nuclear de Irán —en lugar de escalar el conflicto— podría ser la mejor apuesta por el momento.
“Todas son opciones infernales”, expresó Kennedy. “Pero por ahora mantendría el statu quo”.
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Contribuyeron a esta nota la corresponsal Melanie Lidman desde Tel Aviv, Israel, y Josh Boak.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.