…tanto como el cruel chanchicidio del lechón que muere con un clavo en la frente y otro en el corazón”
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¡Feliz 2026 querida Tía Julita!
Mi nombre es Armanda y según mis hermanos soy más tranquila que un ojo de vidrio, y en el proyecto los atrevidos me dicen que me veo buena pero que parezco una gata de yeso. Esto es envidia porque nunca me aparezco a los revolús ni los bailongos de los clubes que aún corrompen a New Haven donde están de moda la balas locas.
Gracias a Dios, he llegado a los 27 sin problemas de salud ni ansiedad y tengo una hijita de siete años, producto de un desliz en Bayamón, la tierra del chicharrón.
“Nadie es perfecta” decía la Dra. Polo que se jubiló y ahora anda todos los días a caballo y es que los años no pasan en vano como decía el filósofo uruguayo Tino Llorente autor del libro “Las lágrimas desahogan, pero en exceso ahogan.” Un ejemplo de esto es el caso del presidente que habla de cosas que no se ven, invade países y hasta baila.
Resulta tía que poco después de octubre cuando no estaba tan frío me llamó la atención un muchacho que me miraba, me hacía guiños del ojo derecho y me sonreía mucho demasiado.
Este varón me pareció bien, a pesar de que tenía los ojos algo bizcos, pero una cara graciosa. Para la misa del primero de noviembre de Todo Santo, mi amiga Yaloshakira me lo presentó y así comenzamos a salir los tres, pues a pesar de mi hija, soy una muchacha seria.
El tipo se hace llamar llama Chanchán y trabaja como guardia de seguridad de estos camiones blindados donde recogen el dinero en Wal-Mart. Nos comentó acerca de su revolver Colt .45 cargado y como diariamente con sus compañeros, entran y sacan las bolsas con el billete y las monedas con precauciones.
Por el paso inexorable del tiempo y la llegada de las Navidades, un día en que fuimos a Piolín aquí en la calle New Britain y esperábamos a mi amiga, Ramón me declaró su amor diciendo lo de siempre, “tú eres la muchacha ideal por mi deseada desde hace mucho tiempo. Cuando te veía comulgando de espaldas en la misa, el corazón me latía más rápido que las invasiones de Trump.” Eso me dijo.
Un día y aun sin intimar dada mi pasada experiencia en Bayamón, llevé a Chanchán a mi casa para que lo conocieran mis papás, a mi hijita Celianelka, mi hermano Silvio a quien le decimos cariñosamente Mogote, a mi primo Turvio y a mi gatito Chimboro, un animalito muy lindo de la raza angora.
Todo estuvo bien, mis padres hablaron con el muchacho y Mogote también. Mientras tanto observé a Chanchán, y a quien él gusta que le digan Chanchy. Tía, el tipo no le quitaba los ojos de encima a mi gatito, observándolo con una mirada extraña y sus ojos brillando como la calva de algunos dibujantes.
Durante la comida en la que mi mamá hizo pernil con arroz y gandules, mi hermano le preguntó a mi enamorado si en su país comían cuyes, a lo que éste respondió que sí y que se combinaban con arroz verde. Yo inocentemente le pregunté que eran los cuyes, y mi hermano que tuvo una enamorada ecuatoriana, me dijo que eran unas ratitas que crían en la sierra.
Tía, tuve que pararme para ir al baño y eso me dio mucho asco. Cuando regresé a la mesa, Mogote y Jeffy estaban hablando acerca de la carne de gato. Mi enamorado dijo con naturalidad y sin arrugarse, haberla probado varias veces agregando que en el altiplano era una comida muy solicitada de gourmet.
Desde ese día no he querido saber más de este muchacho porque a mí me parece un criminal pues si come carne de gato, también saboreará la de perro, la del caballo, y la de las ratitas. A pesar de esto, Chanchán me agrada, pero me niego a tener relaciones con un come gatos.
Gracias de antemano por sus consejos.
Armanda
Respuesta
Querida Armandita:
Aquí estamos lidiando con una cuestión cultural y te digo esto para colocar las cosas en un contexto racional, exento de emociones y sentimientos enjutos o cenceños. Sinceramente jamás he comido cuyes, carne de caballo, ni de gatos, pero en nuestra cultura es increíble como nos agrada el lechón, al que en otros países y culturas le dicen cochinos, chanchos, marranos y puercos..
Si alguna vez has observado a estos animalitos que nos alegraron las Navidades y el Dia de Reyes, a ellos les encanta el barro y comen cualquier tipo de basuras y aun se dice que son carnívoros como sus primos carnales los jabalíes.
Para que veas, en la India, no prueban la carne de vaca por razones religiosas que tienen que ver con la reencarnación, ni tienen servicios higiénicos y el papel toilette es escaso.
El punto es Armanda es que no debemos ser tan duras para calificar lo que comemos no mastican en otros países y que el hecho de que saboreen los cuyes o gatos, no les debiera descalificar como personas decentes.
Ahora estamos en los Estados Unidos donde comemos cosas sintéticas y nos deleitamos con productos que tienen una alta cantidad de contaminantes, tóxicos y plásticos. A las pobres langostas las lanzan vivas al agua hirviendo y hay gente a las que no le importa y las disfrutan cuando las pobres tratan de evadir al verdugo.
Yo te recomendaría hables acerca de este punto con tu enamorado y le aclares acerca de cómo te sientes con eso de los gatos y los cuyes y la repulsión y repugnancia extrema que te provoca utilizar estos animalitos en guisos cotidianos en circunstancias que tu preferencia son el mondongo, la gandinga y el asopao.
Si el muchacho te quiere, te asegurará que tu gato angora no corre peligro y no te obligará a comer ni cocinar felinos domésticos ni especies cercanas a las ratas. Yo me preocuparía más de su relación como padrastro con tu hijita. Les deseo un año 2026 promisorio, a pesar de las presentes circunstancias con el invasor y los conflictos con China por lo de Venezuela. Esto de que los de la Migra hayan matado a una madre de familia en Minnesota, se cubran la careta y carguen armas me preocupan.
La Tía Julia