Adquiere mayor relevancia en medio de la incertidumbre migratoria
BRIDGEPORT. La Diócesis de Bridgeport ha dado un nuevo paso para fortalecer la participación de los movimientos, comunidades y grupos de oración que trabajan con la población hispana, mediante la creación del Consejo Hispano de Movimientos y Comunidades Eclesiales. En medio de la incertidumbre migratoria, la creación del Consejo adquiere particular relevancia en un momento de preocupación para muchas familias hispanas de Fairfield County.
El organismo fue establecido mediante un decreto promulgado por el obispo Frank J. Caggiano el 3 de mayo de 2026, con el propósito de promover la comunión, la evangelización, la formación de líderes y la colaboración entre las distintas expresiones de la vida eclesial hispana.
El consejo busca convertirse en un espacio de encuentro y discernimiento en el que puedan participar representantes de movimientos eclesiales, comunidades, grupos de oración, organizaciones apostólicas y líderes pastorales vinculados con la comunidad hispana.
“El consejo es importante porque va a traer todas estas voces que han estado silenciosas en la comunidad a la comunión con la diócesis a través de nuestras reuniones, para que puedan crecer como movimiento eclesial o como grupo de oración”, explicó el diácono Edward Carrillo, coordinador diocesano del Ministerio Hispano.
El nuevo consejo está integrado por 18 miembros, quienes representan diferentes movimientos y comunidades, entre ellos la Escuela Bíblica San Pablo, el Movimiento de Renovación Carismática Católica, Encuentro Matrimonial, Cursillos de Cristiandad, el Movimiento Juan XXIII, Talleres de Oración y Vida, COEHMS, el Camino Neocatecumenal y diversos grupos marianos.
De acuerdo con Carrillo, el consejo se reunirá cuatro veces al año. Durante esos encuentros se analizarán las necesidades, inquietudes y propuestas que los distintos grupos deseen presentar para su discernimiento y eventual acción.
“El objetivo más importante es llevar a estos grupos a la comunión con la diócesis para que puedan ser reconocidos y trabajar dentro de las parroquias hispanas”, señaló Carrillo.
El decreto episcopal establece que el consejo es un organismo consultivo diocesano, diferente tanto del Consejo Pastoral Diocesano como de una asociación pública o privada de fieles.
Sus estatutos entraron en vigor el 1 de junio de 2026 y, inicialmente, tendrán una vigencia de prueba de tres años. Al finalizar ese período, la diócesis evaluará el funcionamiento del organismo y sus estatutos para determinar si deben ser confirmados, modificados o reemplazados.
Carrillo explicó que su función no consiste en imponer nuevas responsabilidades a los párrocos, sino en trabajar junto con ellos para apoyar a las comunidades.
“Voy a trabajar de la mano con los pastores”, manifestó cuando fue anunciado en su cargo.
Entre sus responsabilidades se encuentran apoyar al clero que sirve a las comunidades hispanas, promover iniciativas de evangelización y formación y contribuir al desarrollo del liderazgo laico hispano.
El decreto del obispo Caggiano reconoce que existen comunidades, movimientos, grupos de oración y organizaciones apostólicas que reúnen a cientos de familias y que desempeñan funciones importantes de evangelización, formación, acompañamiento y servicio.
Para Carrillo, el nuevo consejo permitirá que estas diferentes expresiones de la Iglesia puedan escucharse mutuamente, compartir sus experiencias y plantear sus necesidades, con la intención de lograr una mayor coordinación y evitar que cada movimiento trabaje de manera aislada.
Formación y nuevos programas
La creación del Consejo Hispano coincide con otros esfuerzos de formación impulsados por la Oficina del Ministerio Hispano de la diócesis.
En agosto, por ejemplo, se ofreció un programa de formación de cuatro lunes dirigidos a ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión pertenecientes a parroquias hispanas. Carrillo participó en este proceso, que incluyó aspectos espirituales, litúrgicos y prácticos del ministerio, además de los requisitos establecidos por la diócesis, entre ellos el programa de Ambiente Seguro (Virtus).
Entre las iniciativas anunciadas también se encuentra la incorporación al ministerio hispano de la misión diocesana “The One” / “El Uno”, así como el programa bilingüe “Created for God”, relacionado con el programa diocesano FIAT y dirigido a jóvenes que se preparan para celebrar sus quince años. La iniciativa busca recuperar y fortalecer el significado espiritual de esta tradición para las familias hispanas.
En medio de la incertidumbre migratoria
La creación del Consejo adquiere particular relevancia en un momento de preocupación para muchas familias hispanas de Fairfield County.
El 30 de agosto, el obispo Caggiano emitió una declaración pública sobre las recientes acciones de control migratorio que afectaron a familias en Danbury, Stamford y otras comunidades del condado. En esa declaración, el obispo expresó que la Iglesia permanecería cercana a las familias inmigrantes y señaló que las parroquias, Catholic Charities y la Oficina del Ministerio Hispano continuarían siendo espacios de acogida.
Sin embargo, es importante precisar que el decreto que creó el Consejo Hispano fue promulgado el 3 de mayo, meses antes de esas acciones migratorias, y el documento no señala que la creación del organismo haya sido motivada por la situación migratoria actual.
Su importancia en el contexto presente está relacionada con su capacidad para reunir y organizar a líderes, movimientos y comunidades que ya tienen contacto directo con numerosas familias hispanas.
En ese sentido, el nuevo consejo representa un paso hacia una estructura pastoral en la que los propios líderes y movimientos hispanos puedan participar de manera más organizada en el diálogo, la colaboración y el discernimiento pastoral de la diócesis.
Más que crear un nuevo grupo dentro de la Iglesia, el desafío será lograr que las distintas comunidades puedan trabajar juntas, ser escuchadas y fortalecer su presencia dentro de la vida pastoral de la Diócesis de Bridgeport.