Este mes de febrero ha sido dedicado a los presidentes, pero también a las contribuciones educacionales, deportivas, artísticas, culturales, militares y cívicas de la comunidad afroamericana de los Estados Unidos.
Mantener esta celebración es hoy más importante que nunca debido a los deplorables y continuos esfuerzos del presidente Donald John Trump, reconocido racista, de eliminarla de los calendarios.
Este presidente que ha perdido toda credibilidad caracterizado por su insanidad, embustes y peligroso narcicismo maligno, ha estado involucrado en una falaz y embaucadora campaña de eliminar de los museos y centros de cultura del país todo lo que recuerde el periodo de esclavitud a la que fueron sometidos africanos secuestrados desde ese continente e importados a las colonias estadounidenses.
Su argumento es que recordar ese episodio en la historia del país, produce congoja y crea sentimientos de culpa en los estudiantes y ciudadanos blancos.
Las estadísticas muestran que entre 1628 y 1860 se “importaron” 390,000 africanos secuestrados desde ese continente de los cuales unos 84,000 murieron durante el penoso viaje y sus restos mortales quedaron diseminados en la ruta de los espantosos barcos de transporte de cautivos encadenados.
Por esto es muy importante resaltar a una de las personalidades que lucharon por los derechos civiles de la comunidad afroamericana en el siglo veinte especialmente ahora, cuando el mismo presidente usando el sistema de Inteligencia Artificial fomentado por el billonario Afrikáners Musk; envió a través de las redes sociales la imagen de dos simios con las cabezas del expresidente Barak Obama y de su esposa Michelle. Increíble, pero lamentablemente cierto.
Este acto del cual el presidente intenta ocultar su mano es un urgente llamado de atención frente al intento de los republicanos de la facción MAGA de socavar los derechos civiles logrados después de arduas luchas en el siglo pasado por apóstoles de la justicia racial y los derechos civiles de los afroamericanos tales como el Dr. Martin Luther King Jr. y Rosa Park.
Siendo estudiante, Martin Luther King y a la edad de 15 años viajó a Connecticut para trabajar durante los meses de verano de los años 1944 y 1947 en la granja productora de tabaco localizada en Simsbury cuyos dueños eran los hermanos Cullman. Su viaje a nuestro estado tenía como objetivo reunir dinero para sus estudios y apoyar a su familia que en el sur de los Estados Unidos estaba sometida a las leyes segregacionistas de Jim Crow.
Estas leyes establecían, entre otras barbaridades, que a los restaurantes y tabernas solamente podían ingresar personas blancas, los servicios higiénicos estaban divididos en inodoros para blancos y otra para personas de color, y en los buses de transportación pública los ciudadanos negros debían utilizar los asientos de la parte posterior porque los delanteros se reservaban exclusivamente para los blancos.
Las escuelas estaban segregadas, unas para estudiantes de la raza blanca y otras para los estudiantes de origen afroamericano y a estos últimos se les prohibía el ingreso a colegios y universidades. Hubo además casos de linchamientos de afroamericanos perpetrados por el siniestro y encapuchado KKK.
Ya en Connecticut, el futuro apóstol de los derechos civiles describió en sus cartas a su familia la diferencia de trato hacia los ciudadanos de color. Se sorprendían de que él y sus compañeros pudieran almorzar o cenar en restaurantes sin restricciones de raza e incluso participar en servicios religiosos abiertos a devotos blancos, pero donde se les brindó la bienvenida y el respeto que merecían.
Al regreso del futuro héroe y mártir de los derechos civiles a los estados del sur tuvo que confrontar nuevamente la pesadilla de la discriminación y de la brutal segregación racial.
Aunque la guerra civil (1861-1865) entre los estados de la unión y los confederados del sur terminó con la victoria de los estados del Norte y supuestamente con el fin de la odiosa y detestable separación de razas, los racistas del sur, aunque derrotados, impusieron leyes discriminatorias reconocidas como Jim Crow que mantuvo la división de razas en contra de lo cual luchó esforzadamente el Dr. Matin Luther King y ciudadanos blancos y negros de los Estados Unidos.
Mientras apoyaba una huelga en Lorraine, estado de Memphis y estaba en el balcón del hotelito donde alojaba con otros lideres afroamericanos, fue asesinado de un tiro por James Earl Ray el 4 de abril de 1968 lo que provocó masivas e incluso violentas demostraciones de protesta en las comunidades negras de la nación.
Se recuerda en la historia de los Estados Unidos una solemne marcha la ciudad de Lorraine que se llevó a cabo en total silencio presidida por Coretta Scott King y sus cuatro hijos en la que participaron 40,000 personas.
El asesino había escapado y protegido por racistas, pero fue capturado y condenado a servir 99 años en prisión donde falleció.
El Dr. Martin Luther King Jr. regresó a Connecticut y visitó la granja de 285 acres donde trabajó cuando era estudiante la cual se ha transformado hoy en día en un lugar dedicado a su memoria y abierto al público que desee conmemorar sus obras y altruismo.