PHOENIX (AP) — Durante décadas, lo único que separaba a Estados Unidos de México era una cerca de alambre de púas.
Ahora, tras una enorme inyección de dinero del Congreso, el gobierno del presidente Donald Trump construye velozmente lo que ha bautizado como un “muro inteligente”, una combinación de cercas de acero de 9 metros (30 pies) de altura y una serie de tecnologías sofisticadas como sensores, cámaras y torres que permiten que la Patrulla Fronteriza vigile el territorio.
El muro está sometido a un intenso escrutinio debido a los miles de millones de dólares que se le están destinando, en un momento en que los cruces fronterizos se encuentran en su nivel más bajo en décadas. Los críticos sostienen que Estados Unidos está militarizando la frontera al desplegar cada vez más tecnología sofisticada de vigilancia en la zona, lo que afecta a las comunidades locales.
“Estamos viendo una enorme expansión de la vigilancia y de la tecnología de vigilancia en toda la región fronteriza”, afirmó Ricky Garza, asesor de política fronteriza del grupo de defensa Southern Border Communities Coalition. “El muro, en todas sus formas, es perjudicial para las comunidades”.
Las autoridades señalan que la tecnología complementa al muro físico y libera a los agentes para realizar otras tareas.
“Es un muro inteligente. No es solo una barrera”, manifestó el comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), Rodney Scott, durante un testimonio reciente ante el Congreso. “Maximiza el uso de nuestro recurso más valioso, que son nuestros agentes”.
Se han firmado contratos para construir cientos de kilómetros del muro
El muro ha sido una prioridad máxima para el gobierno republicano de Trump desde que éste se postuló por primera vez a la presidencia.
Durante el gobierno del expresidente demócrata Joe Biden, la frontera se convirtió en un foco de tensión debido a que miles de personas intentaban cruzar al país cada día. Esas cifras empezaron a disminuir poco antes de que Trump regresara al cargo el año pasado y luego se redujeron a un nivel mínimo, ya que su ofensiva migratoria más amplia sirvió como disuasivo para posibles migrantes.
Con 46.000 millones de dólares para terminar el muro tras una inyección del Congreso para la aplicación de leyes migratorias, la CBP está firmando contratos por decenas de miles de millones de dólares para construir el muro e impulsar el proyecto emblemático del presidente.El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, dijo recientemente que una parte preliminar del muro estará terminada “para esta misma fecha del próximo año”. Scott indicó que su agencia está levantando 10 kilómetros (6 millas) de muro por semana.
Ya se habían construido cientos de kilómetros (millas) antes de que Trump regresara al cargo. Hasta mediados de junio de 2026, la CBP ha erigido otros 119 kilómetros (74 millas) y pretende construir cientos más. No se prevé construir secciones del muro en aproximadamente 861 kilómetros (535 millas) de los cerca de 3.200 kilómetros (2.000 millas) de frontera, porque el terreno escarpado ya sirve como barrera. En su lugar se usarán sensores terrestres y torres.
La CBP también realiza labores en cientos de kilómetros (millas) de muro ya construido para añadir más tecnología, luces y caminos. A lo largo de los extensos tramos de río en Texas que marcan la frontera con México, están desplegando boyas cilíndricas de 12 a 15 pies de largo (3,7 a 4,5 metros), destinadas a impedir que migrantes o contrabandistas crucen la frontera.
Se despliega más tecnología en la frontera
La tecnología desempeña una función mayor en el esfuerzo del gobierno de Trump por dificultar los cruces ilegales a lo largo de la frontera, como parte de una transformación más amplia de la CBP en los años posteriores al 11 de septiembre de 2001 en una operación de inteligencia con una enorme red de vigilancia cuyo alcance se extiende mucho más allá de las fronteras del país, según información de The Associated Press.
Y los críticos sostienen que la tecnología fronteriza representa una amenaza.
La Southern Border Communities Coalition afirma que las tecnologías de vigilancia pueden empujar a los migrantes hacia rutas más peligrosas para evitar ser detectados.
Garza, asesor de política del grupo, advirtió que la tecnología de vigilancia vulnera los derechos de privacidad de los residentes fronterizos y que habitantes locales han encontrado sensores terrestres usados para detectar el tránsito de contrabandistas o migrantes colocados en sus propiedades sin su consentimiento.
Nayda Alvarez y sus familiares poseen tierras a lo largo del Río Grande, conocido en México como río Bravo, a unos 200 kilómetros (125 millas) tierra adentro desde el Golfo de México. Ha encontrado cámaras colocadas en los terrenos de su familia y, apenas la semana pasada, vio una torre de vigilancia a aproximadamente medio kilómetro (un cuarto de milla) río abajo de su casa.