Según los datos proporcionados por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), la cantidad de personas diagnosticadas con el llamado Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) en el país asciende a 3.3 millones. Sin embargo, debido a las particularidades de esta enfermedad, es probable que la cifra real sea mayor, ya que sus características contribuyen a un sub-registro significativo de casos.
Esta patología se caracteriza fundamentalmente por tener períodos de duración de unos 6 meses y aunque la característica principal de la misma es precisamente la manifestación del paciente de tener una “Fatiga crónica” hay que decir que también existen otros síntomas que se pueden presentar y que son los siguientes:
1. Agotamiento extremo después de una actividad física o mental importante.
2. Mareos que aparecen con los cambios de posición.
3. Dolores articulares y musculares.
4. Problemas en la memoria y/o la capacidad cognitiva.
5. Trastornos del sueño.
La causa exacta detrás de este trastorno aún es desconocida, pero existen diversos factores que se han relacionado con su aparición. A continuación, se detallan algunos de ellos:
Genética: Se ha identificado un historial familiar del síndrome en determinados casos, lo que sugiere una posible predisposición hereditaria.
Infecciones: Algunos estudios han señalado una conexión entre el desarrollo de esta enfermedad y antecedentes de infecciones virales o bacterianas en ciertos pacientes.
Traumas físicos o emocionales: En varios casos, los pacientes han reportado la aparición del Síndrome de Fatiga Crónica después de sufrir lesiones físicas graves debido a accidentes, cirugías, o como respuesta a eventos que generaron conflictos emocionales significativos.
Alteraciones en el uso energético del cuerpo: Se ha observado que algunos pacientes con el SFC presentan dificultades para transformar carbohidratos y grasas en energía, lo que puede llevar a un incremento en los niveles de obesidad.
Factores de riesgo:
Hasta el momento, se han identificado tres principales factores de riesgo. El primero es la edad: aunque el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) puede manifestarse a cualquier edad, es más común entre adultos jóvenes y personas de mediana edad. En segundo lugar, se encuentra la diferencia entre sexos, ya que las mujeres tienen una mayor predisposición a desarrollar esta condición. Finalmente, se ha observado una asociación con otras enfermedades, como la “Fibromialgia” o la “Taquicardia Postural Ortostática”, lo que sugiere que quienes padecen estas afecciones tienen una probabilidad más alta de sufrir también este síndrome.
Prevención:
El Síndrome de Fatiga Crónica es una condición de salud que puede llegar a incapacitar seriamente a una persona, al punto de dejarla postrada en cama debido a la falta de energía para realizar incluso las actividades más básicas. Por ello, es fundamental mantenerse alerta. Si usted, estimado lector, experimenta un cansancio persistente durante un período prolongado y pierde el interés o la energía para realizar sus actividades habituales, es crucial consultar a un médico de manera inmediata. Este paso puede ayudar a prevenir estados de postración graves. Además, si en la evaluación médica se identifican factores emocionales asociados, es importante gestionar una interconsulta con un especialista en Psiquiatría. De este modo, se puede abordar el problema de manera integral mediante un equipo multidisciplinario.
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* Médico autor de la columna “Salud y calidad de vida” que se publica en Texas, Arizona, Connecticut, Pennsylvania, Florida, Delaware, New Jersey, New York y Carolina del Norte. Y dos podcast en la radio” La Tribuna” en NYC y “La Voz Radio 103.5 FM en Connecticut.”