* Por Seth Moulton
En el oeste de Massachusetts, muchas familias puertorriqueñas y latinas ya no están lidiando solo con el alto costo de vida—están luchando por mantenerse a flote. En comunidades como Springfield, Holyoke, Chicopee, y Westfield, muchas familias están cargando dos presiones al mismo tiempo: el aumento en los costos y la incertidumbre real de si podrán seguir viviendo en los lugares que han ayudado a construir. Cuando una familia siente que solo está tratando de aguantar un mes más, eso no es falta de esfuerzo. Eso es una falla de liderazgo.
Como congresista federal y como padre de familia, entiendo que estas presiones no se sienten en abstracto. Se sienten en la renta, en la compra del supermercado, en la cuenta de luz, en el costo del cuido de los niños y en el miedo de que cualquier gasto inesperado desestabilice todo el hogar. También sé que en el oeste de Massachusetts estas realidades se viven en comunidades donde la presencia puertorriqueña y latina no es nueva ni marginal. Es parte esencial de la historia, la economía y la identidad de la región.
Las familias puertorriqueñas son ciudadanos estadounidenses. Han servido en nuestras Fuerzas Armadas por generaciones. Muchas son hijas e hijos de veteranos. Muchas tienen familiares que vistieron el uniforme con honor. Y muchas conocen de cerca lo que significa sacrificarse por el país mientras todavía tienen que luchar aquí por vivienda asequible, acceso a servicios y estabilidad económica. Soldados puertorriqueños como los Borinqueneers sirvieron a esta nación con valentía. Su legado merece más que reconocimiento. Merece un gobierno que luche por las familias y comunidades que ellos defendieron. Ese sacrificio no es historia lejana. Está presente hoy en muchas familias del oeste de Massachusetts.
Ese compromiso con nuestras tropas y con quienes han servido no puede quedarse en palabras bonitas. Defender a nuestros militares también significa apoyar a las familias de veteranos, apoyar a quienes regresan a casa, y asegurar que las comunidades que más han dado al país tengan acceso real a vivienda, salud, oportunidades económicas y respeto. En Springfield y Holyoke, eso no es un mensaje simbólico. Es una realidad de comunidad.
Esto tampoco está ocurriendo en los márgenes. Los latinos han sido una fuerza clave en el crecimiento de Massachusetts. Pero cuando las familias trabajadoras ya no pueden costear quedarse en sus comunidades, el problema no es solo de equidad. También es económico. Massachusetts no puede darse el lujo de empujar hacia afuera a la gente que sostiene su fuerza laboral, sus pequeños negocios y su vida comunitaria. El futuro del estado depende de que las familias trabajadoras puedan echar raíces aquí con estabilidad y confianza.
La crisis se siente mas fuerte en a vivienda. Ningún padre o madre debería tener que escoger entre pagar la renta o pagar el cuido de sus hijos. Ninguna familia debería verse obligada a aceptar un trayecto de dos horas para encontrar un hogar que pueda pagar. Esos no son sacrificios razonables. Son cargas impuestas sobre quienes ya están haciendo todo lo correcto para salir adelante.
La atención médica crea una presión parecida. Aun en un estado que se enorgullece de su cobertura médica, demasiados hogares siguen preocupados por si podrán costear una cita, un medicamento o una emergencia Cuando el gobierno federal invierte miles de millones en políticas que separan familias en lugar de ayudarles a pagar el cuidado de salud, deja claras sus prioridades. Yo creo en prioridades distintas. Por eso propuse redirigir miles de millones en nuevos fondos para ICE para reducir el costo del cuidado de salud para las familias trabajadoras. Porque el gobierno debe ayudar a nuestras comunidades a mantenerse sanas y unidas, no hacerles la vida más difícil.
Durante demasiado tiempo, Washington ha permitido que temas urgentes como la vivienda, el costo de vida y la salud se conviertan en puntos de discusión en vez de prioridades de acción. No necesitamos más figuras que hablen fuerte y hagan poco. Necesitamos liderazgo que produzca resultados. Eso significa trabajar con seriedad, romper estancamientos políticos y enfocarse en resolver problemas concretos.
Por eso estoy aspirando al Senado de los Estados Unidos. Porque creo que el gobierno debe arreglar problemas, no solamente administrarlos o comentarlos. He puesto la asequibilidad en el centro de mi campaña porque las familias trabajadoras están cansadas de que se les reconozca su resiliencia mientras sus costos siguen subiendo. El reconocimiento no paga la renta. No baja la factura eléctrica. No le devuelve tiempo a una madre o a un padre que tiene que trabajar más solo para mantenerse a flote.
Lo que las familias puertorriqueñas y latinas del oeste de Massachusetts están pidiendo es claro: costos más bajos, más estabilidad y un gobierno que entienda la realidad de sus vidas. Eso significa construir más vivienda y hacerlo más rápido. Significa bajar costos de salud y energía. Significa proteger a quienes han servido al país y a las familias que cargan con ese legado. Y significa entender que la dignidad de una comunidad también depende de si puede quedarse, crecer y prosperar en el lugar al que pertenece.
Massachusetts no puede construir un futuro fuerte si las familias que impulsan su economía ya no pueden permitirse vivir aquí. Nuestros políticos tienen que hacer más que reconocer a las familias latinas. Tiene que luchar por las condiciones que les permitan quedarse, crecer y salir adelante con dignidad.
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Nota del autor:
* Seth Moulton representa al Sexto Distrito Congresional de Massachusetts y es candidato al Senado de los Estados Unidos.