WASHINGTON (AP) — Funcionarios del gobierno del presidente estadounidense Donald Trump quieren hacer más fácil para los hombres el obtener una receta de testosterona, el giro más reciente en un debate de décadas sobre los beneficios y riesgos de reemplazar la hormona que afecta el deseo sexual, el estado de ánimo y otros factores de la salud.
Esta medida, respaldada por Robert F. Kennedy Jr., el secretario de Salud, y otros altos funcionarios coincide con los consejos de muchos influencers y conductores de podcasts, incluidos gurús de la salud masculina que promocionan la hormona como una forma de aumentar la masa muscular y la energía. Pete Hegseth, el secretario de Defensa, anunció el martes que las fuerzas armadas comenzarían a realizar pruebas de detección de bajos niveles de testosterona, y a ofrecer la hormona como una forma de ayudar a los soldados a rendir a su nivel “absolutamente óptimo”.
La idea de que la testosterona es un elixir universal para la fuerza y la vitalidad no está respaldada por la ciencia. Sin embargo, expertos médicos dicen que una década de investigaciones nuevas ha reafirmado los argumentos sobre los beneficios de la testosterona para la salud sexual, a la vez que ha apaciguado las preocupaciones sobre su impacto en el corazón.
“A muchos profesionales de la salud se les capacitó durante años acerca de que estos eran problemas reales, por lo que les daba miedo pedir una prueba de testosterona a un paciente u ofrecerle terapia de testosterona”, expuso el doctor Justin Dubin, urólogo del Instituto Oncológico de Miami, de la red de hospitales Baptist Health.
El año pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) eliminó una advertencia de seguridad contundente sobre los posibles riesgos cardíacos relacionados con las pastillas, geles, inyecciones y parches de testosterona, con base en datos recientes que no mostraron un aumento en dichos problemas.
El mes pasado, la agencia propuso modificar las instrucciones para recetar la testosterona con el fin de facilitar su uso contra síntomas relacionados con la edad, tales como la disminución de la libido y la disfunción eréctil. Actualmente, la etiqueta enfatiza que el uso de la hormona sólo está aprobado cuando presenta niveles anormalmente bajos causados por afecciones médicas graves o lesiones.
No obstante, los expertos que recetan el medicamento señalan que esos pacientes representan un segmento pequeño de la población que busca ayuda.
“La mayoría de las personas que atendemos en nuestra consulta son hombres ordinarios que se quejan de estos síntomas comunes porque afectan drásticamente su calidad de vida”, explicó la doctora Helen Bernie, uróloga y directora de salud sexual de la Universidad de Indiana.
El uso de la testosterona ha evolucionado a lo largo de las décadas
Originalmente, la testosterona fue aprobada en la década de 1950 para tratar el hipogonadismo, una afección definida por niveles bajos de esta hormona causados por problemas médicos que afectan los testículos u otros órganos.
Los niveles de testosterona disminuyen de manera natural con la edad y pueden afectar la función sexual, el estado de ánimo, la densidad ósea y otros aspectos. La cuestión de cómo diagnosticar y tratar a los hombres con esos problemas ha sido objeto de debate entre los investigadores desde hace mucho tiempo.
“Estos síntomas se superponen con los síntomas del envejecimiento en los hombres, por lo que existe un alto riesgo de diagnóstico erróneo, y eso ha generado la controversia”, explicó el doctor Shalender Bhasin, de la Facultad de Medicina de Harvard, quien es coautor de varios estudios y guías recientes sobre la testosterona.
Bhasin agrega que la mayor disposición a recetar testosterona refleja una creciente aceptación de la gravedad de los problemas de salud sexual masculina, que comenzó con la introducción del Viagra para la disfunción eréctil en la década de 1990.
Bhasin colaboró en la redacción de las directrices actuales de la Sociedad Endocrina sobre la testosterona, que recomiendan hablar sobre esta hormona con hombres que presenten síntomas documentados y dos análisis de sangre que confirmen niveles bajos de ella. Un estudio reciente realizado por investigadores de Michigan encontró que sólo el 12% de los hombres que recibieron una receta cumplían con esos criterios.
Previamente la emisión de recetas se disparó, pese a la escasa evidencia
El potencial de que se recete testosterona en exceso es real y contribuyó a las restricciones actuales.
En la década de 2010, las farmacéuticas invirtieron millones de dólares en anuncios de televisión para geles, parches y otros productos que prometían alivio para la “T baja” (testosterona), lo que incluía una larga lista de síntomas como fatiga, pérdida de masa muscular, aumento de peso y niebla mental.
Para 2013, estos medicamentos generaban más de 2 mil millones de dólares en ventas anuales, pese a carecer de la aprobación de la FDA para la mayoría de los problemas descritos. Los médicos todavía tienen la libertad de recetar medicamentos para usos no autorizados, y actualmente muchos hombres toman testosterona porque creen que mejora su energía, su estado de ánimo y su apariencia.
En 2015, la FDA impuso una doble restricción a las farmacéuticas: debían aclarar que sus medicamentos no estaban aprobados para problemas comunes y, además, incluir una advertencia destacada sobre posibles riesgos cardíacos.