BRIDGEPORT.- La reunión semanal del lunes de siete a nueve de la noche este febrero con la asociación de las “Hijas de Santa Mónica”, empezó con la presentación, por parte del Padre Arthur Crosby Mollenhauer, del Plan de Estudios del Catecismo de la Iglesia Católica; para aprender sobre doctrina, fe y moral de la iglesia basado en el libro Catecismo de la Iglesia Católica, publicado en 1992 después de que los obispos se reunieran con el Papa Juan Pablo II, como una necesidad legítima de hacer una síntesis de las Sagradas Escrituras, poner la tradición y el magisterio. Organizado en cuatro pilares: el Credo, los Sacramentos, la Vida en Cristo (mandamientos) y la Oración.
Acorde con el padre Arthur, la versión más antigua del Catolicismo nació en 1530 y después bajo una iniciativa de segunda edición de los obispos reunidos con el Papa Juan Pablo II, con el fin de que haya un catecismo para toda la iglesia como fuente para aprender sobre la fe. Empezando desde el índice donde se marcan capítulos de la Constitución Apostólica para la vida del hombre católico de buena voluntad dispuesto a conocer y amar a Dios.
El libro de Catequesis fue editado en español por la Conferencia Episcopal de las Américas en 1992 y cada país en su Conferencia Episcopal aprueban los libros que van a ser objeto de estudio y uso (Primera Comunión, bautismo…).
El Catecismo, dijo el Padre Arthur, es como una mesa con cuatro patas. La primera (pata) es la parte del Catecismo donde están las creencias enseñadas sobre la profesión de fe. La segunda parte es cómo celebrar la fe cristiana a través de los sacramentos y la liturgia. La tercera parte, es la vida cristiana que comienza con la dignidad de cada ser humano que está creado a imagen de Dios, las buena venturanzas, la moralidad y cómo vivir las virtudes morales y la sociedad. Y la cuarta parte la vida de oración, empezando por el Padre Nuestro, la oración que nos enseñó Jesús.
Como parte de las primeras reflexiones sobre la catequesis, el Padre Arthur mostró como en la misa se vive el principio de que es un Sacrificio “y creemos y vivimos y hablamos de ese principio como sacrificio por la fe. Cuando rezamos el Padre Nuestro en la misa profesamos la fe..”, dijo el sacerdote.
Luego, el padre Arthur inició un ejercicio didáctico y trajo a la conversación varios temas de fe, oración, creencias, dogmas, moral (los cuatro pilares del catecismo) con la intención de que sus alumnas pudieran discernir a qué capítulo de estudio podrían encajar los temas.
Por ejemplo, habló de la inmolación y el sacrificio y sus alumnas contestaron que es sobre el sacrificio de la misa y de que Jesús ofrendó su vida. Después sobre la pena de muerte y el aprendizaje del aspecto moral para no atentar contra la vida de las personas. Y hasta porqué la fe nos lleva a rezar el Rosario.
Otro tema a tratarse dentro del Catecismo fue el matrimonio, como un sacramento y parte de la vida familiar; además sobre la Santísima Trinidad, la muerte de Jesús, el purgatorio y los ángeles custodios.
“No es un libro seco. Es un libro que incorpora la Sagrada Escritura y la oración. Es un libro espiritual. Es un libro denso donde hay mucho que leer una y otra vez para el bien de mi alma, de mi mente y mi corazón”, repuso el Padre y también reconoció que hay mucho lenguaje teológico y filosófico que -a veces- dificulta la lectura, pero que hay definiciones en el adjunto que ayuda a comprender las palabras o frases que tienen conceptos filosóficos.
El Catecismo, por tanto, sirve como un recurso vital como para la persona y la iglesia porque es el fundamento de la fe. Es una guía para tomar decisiones morales. Además, enseñanzas que refieren sobre los papas, concilios y es un buen estímulo para la oración, para la vida sacramental y a profundizar la vida de nuestros sacramentos. Es un recurso para la enseñanza de la evangelización.
Otro libro que también puede ser parte del aprendizaje, junto a la Biblia y al Catecismo, es el libro del Derecho Canónico, donde se estudia a la iglesia no solo como una institución espiritual sino como se debe administrarla desde el punto de vista terrenal.
“La Biblia y el Catecismo ayudan en la parte espiritual y el Derecho Canónico ayuda en el mundo terrenal”, dijo el Padre Arthur.
El Catecismo es un libro vivo para emprender la fe. Es como un rompecabezas, que cuando construimos las piezas de la vida, con el apoyo del Catecismo, intentamos construir y colocar cada pieza en el lugar que corresponde. Por eso el padre Arthur dijo: “Quiero decir que Cristo nos dijo una cosa muy importante Yo soy el camino, la verdad y la vida. El camino es, la parte que gobierna nuestra vida. (tercera parte como estar en el camino). Yo soy la verdad, (primera porque nos expone la fe) y La vida, la unión con Dios unida a los sacramentos. La fe, casi siempre es atacada poque viene de Dios y la tendencia es sacarla de nuestra vida,
Verónica Ubaldo, socia de las Hijas de Santa Mónica, preguntó si es que el Catecismo era un resumen de la Biblia, a lo que el Padre John Pérez, que estuvo presente en la reunión, dijo que la mayoría de los libros editados en Latinoamérica son basados en la Sagrada Escritura y que cada país adapta al estilo del aprendizaje. “Hay libros que tienen más dibujos, otros libros que tienen más lecturas, otro sistema. Para la Catequesis cada diócesis edita sus libros acordes a sus culturas”.
Respuesta que fue completada por el Padre Arthur en torno a otra pregunta sobre si dentro del libro del Catecismo se tomó en cuenta a la Teología de la Liberación, que estuvo vigente en los ochenta en Ecuador con Monseñor Leonidas Proaño, donde se iniciaba una inclusión total del indígena y campesino a la iglesia, que por cientos de años fue excluido.
A lo que el Padre Arthur respondió que no solamente hay una Teología de la Liberación, sino también Teología de la Política y de la Cultura; pero siempre basados en la fe que Dios nos dio como parte de los “doce artículos de Fe” que debemos profesar. Entendiendo que las manifestaciones culturales, los rituales siempre están en cambio, pero que la fe, ¡jamás! debe cambiar porque esa es una enseñanza de Jesús. Y trajo como ejemplo el concepto del perdón, una enseñanza que es circular.
“El perdón en, los primeros siglos cristianos no entendieron ese sacramento. Ese sacramento, desde los inicios podían recibirlo una vez hasta que entendían que pasó, pero en los próximos siglos y hoy el perdón se entrega aun a un corazón endurecido. E inmediatamente, Griselda Ortiz, guatemalteca, preguntó: “ ¿Si no se perdona o no se recibe el perdón, entonces, hay una ofensa al Espíritu Santo?. A lo que el sacerdote repuso: La ofensa al Espíritu Santo, es un pecado es una resistencia voluntaria a no recibir el perdón porque esa persona tiene soberbia. Yo no soy Dios. Dios me perdona, tengo que dejarme perdonarme. Hay niveles de rechazo. Hay rechazo de debilidad humana, nos cuesta decir que si, nos cuesta soltar. Es una lucha humana.
Damaris Alvarado, costarricense, hizo esta reflexión: “¿El perdón talvez se recibe cuándo se siente arrepentido?”, a esto el Padre Arthur respondió: “La fe es vida y el perdón es una gracia que se da y se recibe -en el tiempo de Dios- cuando hay gracia”. Los libros como este del Catecismo deben servir para vivir la fe. Antiguamente esa tradición de fe fue transmitida por tradición oral y hoy es transmitida a través de los libros, de los medios de comunicación y hasta de las redes sociales”.