Un 63% de la población estadounidense no cree que Donald John Trump sea un cristiano creyente y practicante asiduo a rituales eclesiásticos, aunque para generar dinero y popularidad entre votantes religiosos en la campaña electoral 2024, publicó en 2021 su propia versión de una biblia considerada como una blasfemia que es solamente una pobre antología o complemento no autorizado de algunos textos de la versión oficial de la Biblia King James.
Esta increíble edición Trumpista fue impresa en 2021 en Hargzhou, China con un costo para cada una de ellas de solamente tres dólares, pero que el entonces precandidato a la presidencia vendió a un precio que fluctuaba entre los 60 y 80 dólares para apoyar su campaña para presidente, y algunas más caras, autografiadas.
La “Biblia de Trump” incompleta y no autorizada incluyó también una presentación rudimentaria de la Constitución de los Estados Unidos, un discutible texto de la Declaración de la Independencia de este país, y la Promesa Solemne de Lealtad a la nación, entre otras novedades.
La osadía y audacia en crear su propia versión de la Biblia en un formato que en nada respetó las versiones originales, ha sido considerada por los creyentes en la Primera Biblia llamada “la de Gutenberg” y denominada Septuaquinta, como una vulgar infamia e insulto a los creyentes en temas religiosos relacionados con el cristianismo.
Esta primera Biblia era una traducción al idioma griego en el siglo III antes de Cristo y la versión Trump es, de acuerdo a sus críticos, una peligrosa farsa sacrílega contaminada de vil herejía e irrespetuosidad.
Se considera que la Biblia original es una obra inspirada por Dios y redactada a lo largo de muchos siglos por diversos autores humanos y en contextos históricos muy distintos.
Uno de sus primeros autores fue Moisés que habría recibido de Dios los Diez Mandamientos y que se complementa con el pasar de los años como una historia del pueblo judío en la sección Pentateuco que incluye los libros del Genesis, Éxodo, Levítico, Números y el Deuteronomio redactados desde el año 1200 antes de Cristo hasta el año 50 antes de Cristo.
A este llamado Antiguo Testamento se agregará el Nuevo Testamento que relata la vida, pasión y muerte de Jesucristo, escrito por Mateo, Marcos, Lucas y Juan además de los Hechos de los Apóstoles en textos de difusión de las ideas de Jesús Cristo.
Es importante recordar esta información porque el hecho de que Trump se haya apropiado del nombre de un libro considerado sagrado, modificando textos y agregando cuestiones netamente políticas en un sistema social en el cual hasta ahora se había respetado la división constitucional entre la iglesia y el estado, se considera lisa y llanamente una herejía.
Se concluye que el presidente nació en una tradición religiosa presbiteriana, pero que ahora asegura responder a una tradición religiosa cristiana no denominacional compartiendo valores religiosos de carácter conservador evangelista que se caracterizan por seguir al pie de la letra la Biblia versión de Casiodoro de Reina de 1569 y la versión King James.
En sus campañas electorales Trump mencionaba su religiosidad e interpretó un frustrado y controversial intento de asesinato durante un acto de campaña en Pensilvania como un acto divino que le protegía de atentados. A menudo y sobre todo en periodo de elecciones, Trump aparece en la Casa Blanca sentado frente a su escritorio meditabundo y rodeado por evangelistas que oran por él y le tocan para transmitir protección eterna y omnipotente.
Mantiene una estrecha relación con la predicadora tele evangelista a través de mega iglesias Paula White-Cain a quien se refiere como su asistente espiritual.
Peligroso delincuente perdonado por asalto al Palacio del Congreso
Se ha renovado la investigación acerca de la culpabilidad del presidente Donald John Trump en el violento asalto al Congreso cometido el 01/06/21. El presidente Joe Biden que asumió la presidencia el 2021 ordenó que se enjuiciara a los asaltantes por los ataques al personal de seguridad, destrozos y víctimas fatales. El actual presidente en esa oportunidad arengó a los asaltantes para que cometieran el ataque y secuestraran a los senadores y representantes e incluso sugirió que se ahorcara a su vicepresidente Pence quien se negó a apoyar la violenta invasión. Hasta ahora Donald Trump no ha sido enjuiciado o acusado escudándose en la inmunidad presidencial.
Los líderes del ataque fueron enjuiciados y condenados a penas de cárcel mientras otros quedaron identificados por su peligrosidad.
La primera medida de Donald John Trump al asumir la presidencia en enero del 2025 fue otorgar el perdón presidencial a estos sujetos quienes poco a poco han continuado cometiendo delitos. La razón de su perdón fue que asaltando el Congreso habían llevado a cabo “un acto de amor.”
Este es el caso del delincuente Brian Cole quien instaló peligrosas bombas fabricadas con pólvora en tubos de metal pero que no alcanzaron a ser utilizadas. Cole fue uno de los que recibieron el beneficio de perdón presidencial otorgado por Donald Trump a pesar de su peligrosidad.
El delincuente continúa alegando su inocencia porque las bombas que instaló Cole en el palacio afortunadamente no explotaron. Otros de los asaltantes perdonados están exigiendo compensación por su arresto y algunos por los meses que estuvieron en prisión y a buen recaudo para tranquilidad de la ciudadanía.
Presidente rechaza el derecho a voto utilizando el correo, pero lo usa
El presidente ha tratado de excluir de un modo vehemente el derecho a voto usando su envío a través del sistema postal que facilita el votar a los ciudadanos adultos mayores, inválidos e incluso miembros de las fuerzas armadas localizados en otros países.
Sin embargo, él y su esposa Melania si utilizaron el correo para votar sin una razón médica o invalidez. Esta acción ha sido criticada por la oposición al gobierno republicano MAGA quienes denuncian que el presidente desea poner impedimentos al voto universal para las próximas elecciones del mes de noviembre entre ellos ciudadanos votantes que requieran esta facilidad.