Revisando la lista de primeros mandatarios desde 1776, los historiadores y psiquiatras han concluido que veinte de los treinta y siete presidentes estaban afectados por problemas psiquiátricos y mentales.
Los problemas más comunes en un 24% de ellos fueron depresión y desórdenes de ansiedad, mientras que un número menor, un 8%, estaban afectados por desórdenes bipolares y otros 8% sufría de adicción al alcohol y dependencia. En 10 de los casos los problemas fueron muy evidentes y afectaron su conducta como presidentes.
Abraham Lincoln sufrió depresión severa durante su presidencia la cual incluyó ideas suicidas. La depresión se denominaba en esos tiempos melancolía y en su caso se debía a la pérdida de familiares y al desarrollo de la guerra civil (1861-1865) durante la cual fue presidente.
Thomas Jefferson sufría depresión crónica debido a pérdidas de familiares y dificultades financieras además del deceso de su esposa.
Woodrow Wilson. Estaba afectado por desórdenes de ansiedad producidos por la primera guerra mundial, la muerte de su esposa y varios problemas de salud.
John Adams estaba afectado por desórdenes mentales.
John Quincy Adams, Franklin Pierce y Calvin Coolidge fueron afectados por depresión y ansiedad debido a las muerte de sus esposas.
Theodore Roosevelt mostraba señales de desórdenes de bipolaridad que le llevaba a experimentar súbita y extrema energía combinada con episodios de depresión. En el caso de elevada osadía y bravura llevaba a cabo viajes peligrosos y en uno de ellos exploró regiones inexploradas del Amazonas lo cual les costó la vida a sus acompañantes.
Richard Nixon, dependía del alcohol lo cual le causó problemas mentales y de salud.
Ronald Reagan sufrió problemas cognitivos y articulación mental y verbal producidos por la enfermedad de Alzheimer.
John F. Kennedy siendo oficial de navío en la segunda guerra mundial sufrió un severo problema a la columna que le produjo un dolor crónico obligándolo a depender de medicamentos.
Lyndon Johnson estaba afectado por la enfermedad intestinal diverticulosis y la combinación de depresión y desordenes bipolares.
El presidente Donal Trump ha sido identificado por siquiatras de la Universidad de Yale y su sobrina que cuenta con un doctorado en psicología como una persona afectada por narcicismo maligno que utilizan la manipulación de personas para controlarlas y luego menospreciarlas usando insultos y sobrenombres.
Es un caso interesante por el daño que pueden hacer a otros y a instituciones usando la revancha y venganza contra quienes perciben como enemigos políticos o personales. También muestran conductas sádicas que producen dolor y sufrimientos a otras sin que le lleven a sentir remordimiento. No son personas que se lleven bien con otras salvo en los momentos en que necesiten utilizarlas. Tienden a explotar a otros y utilizar como tácticas producir dolor y miseria. Sus relaciones personales son tóxicas.
La gran ventisca de 1888 y otros crudos inviernos
Debido a este fenómeno que aconteció entre el 11 y 14 de marzo de aquel año se registraron vientos de hasta 85 millas por hora y una nevada que fluctuó entre los 40 y 50 pies de espesor.
En 1887 se había producido un invierno con frio extremo e intensas nevadas en la región de la costa Este del país.
El 28 de enero de 1922 se produjo el llamado fenómeno Knikerbocker que produjo nevadas de hasta dos pies de altura en Washington D.C. lo que produjo el derrumbe del techo del teatro de esa localidad produciendo la muerte de 98 personas.
En 1950 se produjo la Gran Tormenta de los Apalaches con 62 pulgadas de nieve y un frio intenso que causó la muerte de 160 personas.
En el 5, 6 y 7 de febrero de 1978 se produjo la gran nevada que afectó a Boston con 27.1 pulgadas, y Atlantic City, entre otras localidades con 20.1 pulgadas de nieve. Debido a este fenómeno fallecieron 100 personas.
En marzo de 1993 se produjo la denominada Tormenta del siglo que afectó al Golfo de México, la Costa Este, Alabama, Georgia y Canadá con un récord de 60 pulgadas de nieve, vientos huracanados y cierre de aeropuertos. Gracias al progreso de las comunicaciones y el uso de computadoras se logró alertar a la población, pero aun así murieron 318 personas.
Arquitectos critican y oponen al Gran Arco de la Independencia de los Estados Unidos
Ya alertados por el ímpetu del presidente de imponer su apellido en aeropuertos internacionales a cambio de fondos federales, los arquitectos han manifestado sus críticas a una construcción que se elevaría a 250 pies de altura o 76.2 metros en el centro de la ciudad.
Debido al intenso tráfico aéreo en Washington D.C. los especialistas están preocupados por accidentes además del enorme costo que se extraerían de los impuestos que pagamos los ciudadanos.
Trump ha dicho que estos y otros proyectos le permitirían “dejar legados con su nombre para futuras generaciones.” En su afán de publicidad obsesiva, tiene planes de cambiar el nombre a cualquier obra que tenga el apellido Kennedy.
1816, el año cuando en Estados Unidos no hubo verano
En aquel a año se produjo una de las crisis más severas son anormalidades climáticas en el hemisferio norte del planeta. Esta se debió a la catastrófica erupción del volcán en el monte Tambora de Indonesia que cubrió los cielos impidiendo el paso del sol.
Se produjo una inesperada baja de las temperaturas, y disminución de la luz solar causando daños en la agricultura por la ausencia de fulgor solar.
Debido al perjuicio de las cosechas se produjeron hambrunas y perdidas humanas. La sociedad cayó en una depresión colectiva y las comunidades buscaron consuelo en las iglesias.