La conversación sobre cuánta agua deberíamos beber al día suele dividir al público entre quienes cargan siempre con una botella y quienes se fían del instinto. El nefrólogo José Luis Górriz, jefe de servicio de Nefrología en el Hospital Clínico Universitario de Valencia, aprovechó su paso por el pódcast Tus Amigas Las Hormonas, presentado por Isabel Viña, para aclarar una cuestión que se ha convertido casi en un debate nacional: ¿son realmente obligatorios los famosos dos litros diarios? Su respuesta fue clara: sí son necesarios, pero no del modo rígido en el que muchos lo interpretan.
Durante la entrevista, Górriz desmontó la idea de que existe una cifra mágica inamovible. “¿Realmente hay que beber dos litros de agua al día, o eso es un mito?”, le preguntó Isabel Viña. Y el experto no dudó en explicar que la recomendación de los dos litros debe entenderse de forma flexible: no procede solo del agua como tal, sino también de sopas, caldos, frutas o bebidas que contribuyen al total diario.
En este sentido, el nefrólogo subrayó que existe un mínimo que conviene respetar para que el organismo funcione con normalidad. “Entre dos litros al día… es lo mínimo que tenemos que beber”, señaló. Lo que sí quiso dejar claro es que no es necesario forzarse a ingerir más allá de esa cifra. “No tenemos que forzarnos a beber tres litros”, insistió, una advertencia dirigida a quienes creen que cuanta más agua, mejor. Su posición es rotunda: el cuerpo agradece la hidratación, pero un exceso innecesario no aporta beneficios adicionales.
En su explicación, Górriz contextualizó por qué la hidratación merece tanta atención desde el punto de vista médico. La deshidratación, incluso en grados leves, puede afectar a la función renal y desencadenar episodios preocupantes. “Ocasiona muchos problemas, ocasiona problemas renales”, apuntó. Entre las complicaciones mencionó el daño tóxico renal o el riesgo de caer en una insuficiencia. Los riñones, recordó, dependen de un volumen adecuado de agua para filtrar correctamente la sangre y eliminar desechos; cuando falta líquido, sufren.
Aun así, el nefrólogo no dejó espacio para alarmismos: no existe ninguna razón para beber más agua de la necesaria salvo en casos muy concretos. Uno de ellos es el de los pacientes con piedras en el riñón, un problema frecuente que requiere mantener un flujo urinario suficiente para facilitar el llamado “mecanismo de arrastre”. Según explicó, esta recomendación es habitual tanto en urología como en nefrología, ya que una buena hidratación puede ayudar a expulsar pequeños cálculos y reducir la probabilidad de que vuelvan a formarse.
El segundo caso, menos conocido para el público general, afecta a personas —frecuentemente mujeres— que padecen infecciones urinarias de repetición. Górriz detalló que, en estos perfiles, incrementar la ingesta de agua puede contribuir a crear ese mismo efecto de arrastre en las vías urinarias, lo que ayuda a prevenir nuevos episodios. Beber más, en estos casos, no se trata de una moda saludable sino de una herramienta terapéutica recomendada por especialistas.
El resto de la población, insistió, no necesita obsesionarse con llenar vasos de forma constante. Basta con atender a las señales del cuerpo y asegurar una hidratación adecuada a lo largo del día. Górriz recordó que factores como el clima, el ejercicio, la edad o ciertas enfermedades pueden variar las necesidades individuales, pero la regla general sigue siendo sencilla: dos litros diarios como referencia, sin exigir al cuerpo más de lo que pide de manera natural.