Entrevista con el Dr. Moises Torrescano Cruz
En los últimos años, los juicios de divorcio, custodia y alimentos en México han dado un giro de 180 grados. Ya no basta con conocer la ley local; ahora, la Constitución y los Tratados Internacionales son las herramientas que están ganando los casos más complejos.
Entrar a un juzgado familiar puede ser un proceso abrumador. Sin embargo, una nueva tendencia legal está cambiando las reglas del juego: el Litigio Estratégico en Derechos Humanos. Lo que antes se resolvía con una interpretación rígida de los códigos estatales, hoy se decide bajo la lupa de la dignidad humana y el bienestar social.
Para entender este cambio, resolvemos las dudas más frecuentes que surgen entre los ciudadanos que enfrentan un proceso legal de familia.
El fin del “divorcio con causa”: La libertad ante todo
Una de las preguntas más comunes es: ¿Aún necesito probar que mi pareja me fue infiel o me abandonó para divorciarme? La respuesta es un rotundo no. Gracias al derecho humano al Libre Desarrollo de la Personalidad, la Suprema Corte determinó que nadie puede ser obligado a permanecer casado si no lo desea. Invocar este derecho permite que el divorcio sea rápido y sin necesidad de “culpables”, enfocando las energías en lo que realmente importa: los hijos y los bienes.
El Interés Superior del Menor: El niño como centro del juicio
Muchos padres se preguntan: ¿Es mi derecho como padre pasar tiempo con mi hijo? La justicia moderna responde que, más que un derecho del padre, es un derecho del niño tener una relación sana con ambos progenitores. Cuando se invocan derechos humanos, el juez no ve al niño como un objeto que se reparte, sino como un sujeto con voz. Esto permite que el juez tome medidas especiales si detecta que la convivencia puede afectar la salud mental del menor, priorizando su estabilidad sobre los deseos de los adultos.
Juzgar con Perspectiva de Género: No es un favor, es una obligación
¿Por qué el juez analiza quién ganaba más o quién se quedaba en casa? Esta es una duda recurrente. Invocar derechos humanos obliga al juzgador a detectar brechas de desigualdad. Si una mujer (o un hombre) dejó su carrera para cuidar el hogar, la ley de derechos humanos exige que se reconozca el valor económico del trabajo doméstico. Esto equilibra la balanza en el reparto de bienes y en la asignación de pensiones alimenticias, evitando que la parte más vulnerable quede en el desamparo.
La prueba de ADN y el Derecho a la Identidad
¿Qué pasa si el presunto padre se niega a la prueba de ADN? En el pasado, esto podía congelar un juicio por años. Hoy, bajo el enfoque de derechos humanos, el Derecho a la Identidad del menor prevalece. Si el demandado se niega, se genera una “presunción de paternidad”. El derecho del niño a conocer su origen y recibir sustento está por encima del derecho a la privacidad del adulto.
¿Por qué es importante para usted?
Si usted se encuentra en un litigio familiar, su abogado no solo debe citar artículos del Código Civil. Debe saber invocar la Constitución. Hacerlo le permite:
- Saltar formalismos innecesarios que retrasan la justicia.
- Acceder a una protección integral que incluya salud física y emocional.
- Asegurar una sentencia justa que no solo aplique la ley, sino que realmente resuelva el conflicto humano.
La justicia familiar ya no es una lucha de poderes, sino la búsqueda de un entorno donde los derechos de cada integrante —especialmente los más vulnerables— sean respetados.
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