…y ahora teme salir a West Hartford sin el pasaporte. Mi chinito sufril mucho, chi mucho”
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Tía Julita,
Redacto el presente escrito con las entrañas adoloridas no por una relación carnal delirante en una silla, ¡ay!, sino que, y no lo niego, por otro sinsabor penetrante que me produce la situación que atraviesa mi noviecito Chin Lee con quien somos pareja desde que estudiábamos en el colegio Trinity, el más antiguo de Connecticut y al que apodan Pekin porque hay muchos asiáticos.
Esta extraordinaria institución académica abría y abre con generosidad sus puertas a jóvenes extranjeros cuyas familias pueden pagar las matrículas que para que voy a mentir, son más caras que un implante de lengua, pero así logran sus credenciales que los acredita como inteligentes con licencia y cuando vuelven a sus países de origen los aplauden.
Sin embargo, Chin, cuando llegó, era ya más brillante que la calva de algunos dibujantes que le ríen las gracias al presidente. Es cortes, buen cocinero, y trabajador, aunque echa de menos hermanos o hermanas que no pudo tener por un imposición de Mao Techo Una que determinó que una pareja no podía tener más de un hijo ya que, según él, había muchos chinitos y chinitas y el país se hundía como en la India.
Por eso Chin se queja diciendo “Me chiento solo sin brothers ni sister,” me dijo con los ojitos lacaos sufrientes.
Pobre mi Chin. Se sorprende mucho demasiado cuando le digo que mi abuelita, Doña Panchita del pueblo de Las Piedras, tuvo 12 hijos, mi mai fue la más chiquita. Lo que sucedía era que en el campo en aquellos tiempos no había televisión a colores.
En mi familia han aprendido a quererlo y apreciar sus cualidades morales y éticas además de su aptitud para la cocina de su país entre la que destaco la sopa Dragón Piquin Chan Li, la ensalada de berro Kung Tun y el asopao Tigre Meaw Ching. Mi prometido no se da el palo para las Navidades, toma solamente té chino, me atiende bien con cariño y cortesía, aunque cuesta entenderle el español cuando en medio del jolgorio del matre me susurra en el oído “Nuñia Ka Lilla, Chuavechito ¡Ay!
Para desgracia de nosotros, mi novio chino nació, adivine donde…en la ciudad de Wuhan, si allí mismo donde apareció en el 2020 el virus corona que mal rayo parta. Al comienzo se sintió más aislado porque la gente lo evitaba y sufría teniendo que usar máscara Beijín y gafas oscuras hasta para ir al baño.
Chen, ahora que tenemos confianza anhela y desea ardientemente que vayamos a la ciudad de Wuhan para presentarme a su pai Nel Chen y a su mai Shingin Shingha, pero ahora una travesía en avión es cara y todavía está el mercado donde venden murciélagos para hacer asopados King Toon.
Tía, el gran problema es que Chen me ha impregnado y estoy embarazada de tres meses. Los dos estamos felices, pero no así mi mai que se ha puesto muy racista.
Por favor ayúdeme con sus consejos que desfallezco, ¡Ay!
Remira
Respuesta
Mira Re-mira que miras dos veces, siento tu dolor, frustración y congoja, pero les felicito por la posibilidad de tener a otros descendientes con Chen Lee. Aquella triste situación en China con el dictador Mao que era solamente Mao o Menos, limitaba el número de nacimientos. Pero fíjate tú lo que pasó. En el campo comenzó a faltar la mano de obra para la labranza y escasearon las mujeres y entonces Mao les permitió dos descendientes.
Como en estos sistemas autocráticos y totalitarios como el de Putin y al cual Trump admira ya que le encantan los dictadores, se obligaba a abortar a las mujeres que habían quedado embarazadas (trauma), y mira tú, se llevaron a cabo programas de esterilización obligatoria (más trauma).
(Recuerda mija que en Puerto Rico se hizo lo mismo en el pasado imperfecto, pero no se les informaba a las mujeres lo que les estaban haciendo allí.)
En China a las familias que acataban la ordenanza fatídica, se les daban como premios cinco yuanes al mes y un certificado de reconocimiento que rezaba “Este es un chinito y una chinita buena. ¡Viva Mao!”
Con el mandato de NO tener más de un hijo o hija por familia, se cree que se evitó el nacimiento de una cantidad que fluctúa entre 500 y 600 millones de chinitos y chinitas. A partir de enero del 2016, es decir hace poco, las familias pueden tener dos hijos.
Pero…todo tiene consecuencias cuando cambias el orden en la natura.
Al modificar brutalmente las pólizas de natalidad se produjo el fenómeno de un déficit de mujeres, es decir se calcula que hay 40 millones más chinos que chinitas lo cual ha causado resultados muy negativos y a la vez positivos.
Entre los negativos y debido a que hay menos mujeres, se informa que hay más secuestros de féminas, ha aumentado el tráfico humano (mujeres importadas clandestinamente desde Taiwan y Corea), hay muchas más infidelidades, y otras cochitas como el onanismo crónico y la utilización de muñecas inflables que incluyen vaselina.
De acuerdo a los estudiosos de este fenómeno, es que las mujeres por su parte se han sentido aliviadas de las tareas de criar muchos niños y niñas; no están sometidas a los trabajos domésticos del hogar, pueden dedicar más tiempo para ellas mismas, han crecido sus oportunidades de educación para transformarse en profesionales, pueden cuidar su estado físico y apariencia y son más independientes. También los parejos y esposos las cuidan mucho más y las tratan como reinas, porque a menor oferta de mujeres hay más patas negras, como decía un mexicano.
En cuanto a lo otro que mencionas del coronavirus y cuando el ignorante de Trump lo apodó el “Covid-19 como la peste Kung Fu” aumentó en Estados Unidos el infame fenómeno de la “xenofobia” palabra cuyo sinónimo es el racismo ultra que usa Trump y el ICE en contra de nosotros.
Cuida al chinito para que no se deprima con esto de las tormentas de hielo.
La tía Julia que les envía su modesta bendición. Envíenme una foto del chinito.
Julia