Una pequeña mancha rojiza en la piel que no deja de crecer puede parecer, a simple vista, un problema de dermatitis o una simple irritación. Sin embargo, según advierte el médico Luis González en uno de sus vídeos divulgativos en redes sociales, detrás de este tipo de lesiones podría esconderse una infección por hongos mucho más frecuente de lo que muchas personas creen.
El especialista llama la atención sobre una afección conocida como tiña corporis, una infección superficial de la piel causada por diferentes tipos de hongos. Aunque suele confundirse con otras alteraciones cutáneas, identificar sus características puede ayudar a buscar atención médica adecuada y evitar que el problema se extienda a otras zonas del cuerpo o incluso a otras personas.
“¿Tienes una mancha redonda que cada vez se hace más grande? Puede que no sea dermatitis”, señala González al presentar uno de los síntomas más habituales. Según explica, estas lesiones suelen aparecer en forma de placa circular, con una tonalidad rojiza y presencia de descamación. Además, tienen una característica distintiva: el borde suele estar más activo y marcado que la parte central, lo que provoca que la lesión vaya aumentando progresivamente de tamaño.
Cómo reconocer una posible tiña
De acuerdo con el médico, muchas personas interpretan estas manchas como un problema de sequedad o dermatitis, especialmente cuando producen picor intenso. Sin embargo, la evolución de la lesión puede ofrecer pistas importantes. “Suele aparecer como una placa redonda, roja y con descamación, con unos bordes que cada vez van creciendo más”, explica.
La tiña corporal puede manifestarse en distintas zonas de la piel y, aunque generalmente no representa un problema grave para la salud, sí puede resultar muy molesta. El picor, la descamación y la expansión progresiva de la lesión suelen ser los síntomas que llevan a los pacientes a consultar.
Cómo se contagia esta infección por hongos
Uno de los aspectos que destaca González es la facilidad con la que puede transmitirse. El contagio puede producirse por contacto directo con una persona infectada, pero también a través de animales domésticos portadores del hongo.
Además, compartir determinados objetos puede favorecer la transmisión. Toallas, ropa, peines o superficies contaminadas pueden convertirse en una vía de propagación si no se mantienen unas medidas adecuadas de higiene.
El error de los corticoides que puede empeorar el problema
El médico también alerta sobre una práctica relativamente común: aplicar cremas con corticoides sin haber confirmado antes el diagnóstico. Aunque estos productos pueden reducir temporalmente la inflamación y mejorar el aspecto de la piel, no eliminan la infección fúngica.
“Cuidado si te aplicas una crema con corticoides”, advierte González. Según explica, la lesión puede parecer menos visible durante los primeros días, pero el hongo puede continuar desarrollándose bajo la superficie, dificultando posteriormente el tratamiento adecuado.
Por este motivo, insiste en la importancia de acudir a un profesional sanitario cuando una lesión cutánea continúa creciendo, reaparece o no mejora con el paso del tiempo. Un diagnóstico correcto permite determinar si se trata de una infección por hongos u otra afección dermatológica y establecer el tratamiento más eficaz para cada caso.