WASHINGTON (AP) — El presidente estadounidense Donald Trump anunció el viernes que su gobierno permitirá que se importe temporalmente más carne de res sin que se activen aranceles más altos, lo que provocó una rápida reacción adversa de productores de ganado y republicanos conservadores de estados rurales.
Los precios de la carne de res han alcanzado máximos históricos en medio de una fuerte caída en el número de cabezas de ganado en Estados Unidos, una demanda constante de los consumidores y las limitaciones al ganado procedente de México, donde los animales enfrentan una plaga carnívora. El mandatario estadounidense también ha impuesto aranceles del 50% a Brasil, un importante exportador de carne de res.
Trump sigue bajo presión para recortar costos y abordar los problemas de asequibilidad de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato, que tendrán lugar en noviembre. Pero los ganaderos, que normalmente figuran entre los mayores partidarios del presidente, disfrutan de unos años inusualmente rentables y temen que las importaciones de carne barata reduzcan los precios del ganado y, con ello, el incentivo para aumentar el tamaño de los hatos.
“Todos queremos precios más bajos en el supermercado, pero como he dicho durante meses, no podemos hacerlo a costa de los productores estadounidenses”, señaló la senadora republicana Deb Fischer, de Nebraska, en un comunicado. “Inundar el mercado con carne de res extranjera perjudica a nuestra industria ganadera y socava la solución a largo plazo: aumentar el número de cabezas de ganado en Estados Unidos para satisfacer la demanda”.
El presidente Donald Trump, a la izquierda, habla con los periodistas mientras lo escucha la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, antes de abordar el Air Force One el viernes 21 de agosto de 2026 en la Base Conjunta Andrews, Maryland, rumbo a Carolina del Sur. (AP Foto/Jacquelyn Martin)
Cuando los reporteros le preguntaron el viernes por la noche sobre las críticas al acuerdo, Trump dijo: “Amo a los ganaderos; han hecho un trabajo fantástico. Pero reconocen que necesitamos un poco de ayuda para bajar los precios, y eso es precisamente lo que estamos haciendo”.
El senador republicano Tim Sheehy, de Montana, escribió en redes sociales, pocas horas después del anuncio de Trump, que el presidente tiene “el corazón en el lugar correcto”, pero que importar carne de res “perjudicará a nuestras familias ganaderas que alimentan a la nación”.
Y el senador republicano Pete Ricketts, de Nebraska, dijo que, si bien aprecia el enfoque del gobierno en los precios de los comestibles, “los cambios de política a corto plazo no equivalen a soluciones a largo plazo”.
El acuerdo, explicó Trump, permite que se importen a Estados Unidos hasta 300.000 toneladas métricas de carne molida durante los próximos 90 días sin activar un arancel “fuera de cuota”, que es un impuesto que entra en vigor una vez que cierta cantidad de ese producto ingresa al país.
El presidente afirmó en redes sociales que se había comprometido a garantizar que la carne importada se vendería un 25% por debajo de las tarifas actuales del mercado, lo que la haría más barata para los consumidores estadounidenses. Trump no especificó qué países importarían la carne de res mientras hablaba con los reporteros el viernes, pero dijo que “hay unos pocos” y que enviarán la “carne de res de la más alta calidad”. Un funcionario de la Casa Blanca indicó que el acuerdo se estableció con exportadores extranjeros de carne de res que han aceptado ese descuento.
“No se pone a Estados Unidos primero colocando a los productores de ganado de Estados Unidos al final”, sostuvo Justin Tupper, presidente de la Asociación de Ganaderos de Estados Unidos, en un comunicado. “Esta medida debilitará nuestros mercados y, en el proceso, pondrá en riesgo la seguridad alimentaria”.
El anuncio del presidente y otras intervenciones en el mercado sacrifican la “estabilidad a largo plazo por mensajes de corto plazo”, manifestó en un comunicado Colin Woodall, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganaderos de Carne de Res.
Glynn Tonsor, profesor de la Universidad Estatal de Kansas que se enfoca en la industria del ganado y la carne de res, dijo que le gustaría ver más detalles sobre el acuerdo más reciente, pero que su evaluación inmediata era que no tendría un gran efecto en los precios.
Eso se debe a que 300.000 toneladas métricas equivalen aproximadamente al 3% de lo que los estadounidenses comen al año, explicó. “La magnitud relativa de la que estamos hablando es bastante pequeña”.
David Anderson, profesor de economía agrícola en la Universidad Texas A&M, dijo dudar que otros países puedan redirigir tanta carne de res a Estados Unidos en un periodo tan corto.
“¿Eso siquiera es alcanzable?”, cuestionó en una entrevista telefónica.
El funcionario de la Casa Blanca, que habló bajo condición de anonimato para informar sobre un plan que aún no se ha finalizado, dijo que la carne en cuestión son recortes magros de res que se usan para producir carne molida. Trump planea firmar una orden ejecutiva que formalice la directriz en un plazo de dos semanas, añadió el funcionario. La administración impulsó el año pasado la compra de más carne de res a Argentina para intentar bajar los precios.
El presidente afirmó el viernes que su plan ayudaría a aumentar el suministro de ganado en Estados Unidos, que es el más bajo en décadas. Algunos ganaderos y expertos dijeron que era más probable el efecto contrario.
“Las importaciones han sido un factor importante en la disminución del inventario de ganado en Estados Unidos”, afirmó Bill Bullard, director ejecutivo de R-CALF USA, que representa a productores independientes de ganado. “Usar más importaciones hoy agravará esa caída y evitará la expansión del hato”.
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Los periodistas de The Associated Press Sarah Raza en Sioux Falls, Dakota del Sur, y Sudhin Thanawala en Atlanta, contribuyeron a este despacho.
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