WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump afirmó el miércoles que Irán está “negociando hasta lo último” e insistió en que las elecciones de noviembre en Estados Unidos no lo presionarán para sacar adelante un acuerdo para poner fin al conflicto de casi tres meses que ha inquietado a la economía mundial.
Al hablar al inicio de una reunión de gabinete, Trump proyectó confianza en que un acuerdo está cerca. El fin de semana, incluso declaró que su gobierno y Teherán habían “negociado en gran medida” un acuerdo, aunque las conversaciones siguen en un estado de incertidumbre.
El presidente está buscando un acuerdo que reabrirá el estrecho de Ormuz y le dará un argumento creíble de que la capacidad nuclear de Irán se ha reducido lo suficiente como para declarar la victoria, poniendo fin a un conflicto que ha sido políticamente impopular para los republicanos.
Pero, tal como están las cosas, el mandatario también corre el riesgo de que la conclusión de la guerra que comenzó llegue con un desenlace insatisfactorio.
El acuerdo que se perfila aplaza muchos asuntos críticos para resolverlos más adelante y ya ha expuesto al presidente republicano a duras críticas —incluso de algunos de sus propios simpatizantes— de que los líderes de línea dura de Irán saldrán del conflicto golpeados pero envalentonados. Todo llega a un punto culminante justo cuando las elecciones de mitad de mandato para determinar el control del Congreso entran en escena y cuando los republicanos temen que el aumento de los costos y de los precios del combustible ensombrezca el ánimo del electorado estadounidense.
Pero Trump desestimó el miércoles la idea de que las próximas elecciones darían forma a su estrategia sobre Irán.
“Pensaron que iban a esperarme. Ya sabes, ‘Lo vamos a esperar. Tiene las elecciones de mitad de mandato’”, dijo Trump. “No me importan las elecciones de mitad de mandato”.
Trump reconoció que aún queda trabajo por hacer, pero habló con cierta certeza de que ambas partes llegarían a un acuerdo.
“Quieren muchísimo llegar a un acuerdo”, dijo Trump. “Hasta ahora, no han llegado. No estamos satisfechos con ello, pero lo estaremos, o eso o tendremos que simplemente terminar el trabajo”.
Las conversaciones se complicaron aún más después de que fuerzas de Estados Unidos llevaron a cabo el lunes lo que el Pentágono calificó de ataques “defensivos” contra sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones dedicadas a colocar minas en el sur de Irán. Washington afirmó que actuó con “contención” a la luz del alto el fuego de varias semanas, mientras que Irán denunció la acción como una señal de “mala fe y falta de fiabilidad”.
Algunos partidarios de Trump se muestran escépticos
Aunque el presidente republicano insiste en que un acuerdo está al alcance, parece haber distancia entre Estados Unidos e Irán en varios asuntos clave. El presidente también enfrenta el escrutinio de aliados republicanos, entre ellos, los senadores Roger Wicker, de Mississippi; Lindsey Graham, de Carolina del Sur, y Ted Cruz, de Texas, quienes han dicho que los términos parecen demasiado favorables para Teherán.
Todos ellos se resisten a aspectos del acuerdo que han surgido públicamente y que, en su opinión, se parecen demasiado al pacto nuclear alcanzado con Irán por el presidente demócrata Barack Obama, que Trump desechó durante su primer mandato.
Según el posible acuerdo, Teherán aceptaría renunciar a su reserva de uranio altamente enriquecido —una exigencia clave de Trump— a cambio de un alivio de sanciones. Eso, de acuerdo con dos funcionarios regionales y un alto funcionario del gobierno estadounidense, todos los cuales hablaron bajo condición de anonimato para tratar las delicadas negociaciones.
Un funcionario regional, con conocimiento directo de las negociaciones, indicó que la forma en que Irán entregaría el uranio quedaría sujeta a conversaciones adicionales durante un periodo de 60 días. Es probable que una parte se diluya, mientras que el resto se transferiría a un tercer país, señaló el funcionario.
Trump dijo que “no se sentiría cómodo” con que Rusia o China se quedaran con la reserva de uranio enriquecido de Irán. Los dos países tienen las relaciones más estrechas con Teherán, y analistas nucleares han dicho que podrían ser un posible tercer país aceptable para la República Islámica para tomar posesión del uranio enriquecido como parte de un posible acuerdo.
Irán tiene 440,9 kilogramos (972 libras) de uranio enriquecido hasta una pureza del 60%, técnicamente a un paso respecto de los niveles de grado armamentístico del 90%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica. Teherán no se ha comprometido públicamente a renunciar a su uranio.
Cómo el plan de Trump afecta la guerra de Israel en Líbano
Otro asunto clave sin resolver es si el alto el fuego también abarcará las operaciones de Israel contra Hezbollah, el grupo político-paramilitar respaldado por Irán en Líbano. Teherán quiere que Líbano sea incluido en cualquier acuerdo de alto el fuego negociado con Estados Unidos.
El gobierno estadounidense parece dejar cierto margen de maniobra sobre la cuestión de Líbano. En el memorando de entendimiento que se perfila se pide un alto el fuego entre Estados Unidos y sus aliados contra Irán y sus fuerzas aliadas, como Hezbollah, pero también se subraya el derecho de Israel a actuar contra amenazas inminentes y en defensa propia.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, anunció el martes que el ejército israelí está “profundizando su operación” en Líbano. El martes, el ejército israelí se enfrentó con Hezbollah a lo largo de un río estratégico en el sur de Líbano, mientras las tropas israelíes presionaban más hacia el norte.
Jonathan Conricus, exportavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, dijo que Tel Aviv espera que Irán actúe rápidamente para dirigir cualquier alivio de sanciones a restaurar su capacidad militar y reforzar a los grupos aliados, incluidos Hezbollah y Hamás en Gaza.
“No hemos terminado de luchar, porque el régimen iraní no ha terminado”, afirmó Conricus, investigador principal de la Foundation for Defense of Democracies, un centro de estudios de Washington de línea dura.
“Silencio atónito” ante vinculación de Trump de los Acuerdos de Abraham con el pacto con Irán
El miércoles, Trump también reforzó su llamado a que el acuerdo incluya el requisito de que varios países más, entre ellos, Kuwait, Arabia Saudí, Qatar y Pakistán, se sumen a los Acuerdos de Abraham, los convenios negociados por Estados Unidos durante el primer mandato de Trump destinados a normalizar las relaciones diplomáticas y económicas con Israel.
“Estamos, ya sabes, solicitando enérgicamente que se sumen”, dijo Trump.
El optimismo de Trump de que otros países de Oriente Medio y de mayoría musulmana podrían adherirse pronto a los acuerdos podría ser demasiado ambicioso.
Por ejemplo, Arabia Saudí, la potencia más importante del mundo árabe y considerada desde hace tiempo como el mayor premio del esfuerzo de normalización, ha insistido en que establecer una vía garantizada hacia un Estado palestino sigue siendo una condición previa. Es algo a lo que Israel se opone vehementemente.
Trump impulsó la adhesión a los Acuerdos de Abraham durante una llamada con líderes de aliados de Oriente Medio el fin de semana.
Barbara Leaf, embajadora retirada de Estados Unidos en Emiratos Árabes Unidos y alta funcionaria del Departamento de Estado durante la administración demócrata del presidente Joe Biden, dijo que funcionarios de países del golfo Pérsico que participaron en la llamada le contaron que la propuesta de Trump fue recibida con un “silencio atónito”. Una persona familiarizada con la llamada cuestionó esa caracterización y dijo que algunos aliados regionales respondieron positivamente al llamado del presidente para sumarse a los acuerdos. La persona habló bajo condición de anonimato sobre la conversación privada.
Leaf, distinguida becaria diplomática del Middle East Institute, dijo que los aliados de Estados Unidos en Oriente Medio reconocen que Irán probablemente utilizará el dinero derivado del alivio de sanciones para reforzar sus capacidades militares. Aun así, han respaldado el hecho de que Trump busque poner fin al conflicto.
“No ven otra salida”, dijo Leaf sobre los aliados estadounidenses en la región. “Y no ven otra salida por muchos de estos errores iniciales que el presidente y el gobierno cometieron al conducir la guerra”.
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Matthew Lee, Michelle L. Price y Darlene Superville en Washington, Bill Barrow en Atlanta, Meg Kinnard en Columbia, Carolina del Sur, Samy Magdy en El Cairo y Melanie Lidman en Jerusalén contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.