Por Tina Li y Adam McPhail
Cuando Ryan Boroski abrió Google Classroom para poner nota a los ensayos de cinco párrafos de sus estudiantes, tenía otras tres ventanas abiertas: Scribbr, ZeroGPT y GPTZero, todos programas de inteligencia artificial (IA).
Boroski ha sido maestro de ciencias sociales en la Cooperative Arts and Humanities High School (Co-op) durante 11 años. Desde el tiempo de Covid-19, el uso de la IA se ha “vuelto tan grave que ahora reviso cada tarea presentada por detectores de IA”, dijo.
The Independent habló con 15 maestros y con tres grupos de estudiantes sobre la IA en las Escuelas Públicas de New Haven (NHPS) para este artículo. De esas entrevistas quedó claro que la IA está transformando profundamente las aulas.
Los estudiantes la usan para ejercicios de ciencias y problemas de matemáticas, redacción de ensayos y apoyo a la lectura. Algunos hacen trampa con ella y son descubiertos; otros hacen trampa y no los descubren. Los profesores están enfrentándose a cómo lograr que sus estudiantes se interesen por tareas escritas, las respuestas de lectura y los ensayos: tareas que un chatbot puede hacer en cuestión de segundos.
Han pasado tres años desde que OpenAI lanzó ChatGPT. Desde entonces, la IA ha alterado casi todas las áreas de la economía provocando fuertes debates sobre el papel que la AI debería desempeñar en nuestras vidas. En particular, muchos analistas se preguntan cómo afectará la IA a nuestro sistema educativo, desde las universidades y escuelas hasta la educación infantil temprana.
En enero de 2025, Connecticut lanzó un programa piloto de IA de un semestre de duración en siete distritos. Los distritos escolares de todo el estado están desarrollando políticas sobre IA, ante la falta de orientación formal por parte del estado.
En agosto de 2025, la Junta de Educación de New Haven aprobó su propia política de IA, que describía la IA como “una herramienta para apoyar el aprendizaje”, subrayando la importancia del profesorado y las “capacidades humanas esenciales” de un graduado de las NHPS.
Las NHPS todavía están bregando con los efectos educativos del COVID-19, y las redes sociales han contribuido a reducir la capacidad de los estudiantes para concentrarse y trabajar más tiempo. El año pasado, solo el 23,4 por ciento de los estudiantes de K-12 en New Haven obtuvo resultados al nivel de grado en las evaluaciones estatales de inglés, un ligero aumento con respecto al año anterior, pero aún muy por debajo del 34,4 por ciento anterior a la pandemia del COVID.
Keisha Redd-Hannans, subdirectora de NHPS:
“La IA ya está aquí, y hay que aceptarla”.
En la reunión del 26 de enero de la junta escolar de la ciudad, Keisha Redd-Hannans, superintendenta adjunta del distrito para currículo, instrucción y evaluación, intervino, destacando los efectos positivos de la IA en el aula tanto para maestros como para estudiantes.
“La IA puede ser la herramienta más importante hasta la fecha”, dijo en la reunión de la junta escolar Edward Joyner, secretario de la Junta de Educación y educador de larga trayectoria. “Pero también puede ser la herramienta más peligrosa”.
Impactados por la llegada de la IA a las aulas, los profesores de NHPS han tenido que empezar a replantearse cómo preparar a sus alumnos para una economía dominada por la IA.
I. La IA como una amiga inteligente
En el aula de Boroski, situada en la esquina del tercer piso de Co-op, 17 estudiantes de décimo grado, con camisetas con gorra y jeans, se acomodan en sus asientos. Hablan animadamente sobre el próximo debate en la clase sobre Malcolm X y Martin Luther King Jr.
Boroski sale del aula para permitir que sus estudiantes hablen libremente con nosotros sobre cómo usan la IA. Empezamos con algo sencillo: “¿Cuántos de ustedes han usado alguna vez la IA?” Todos los estudiantes, salvo uno, levantan la mano.
Los estudiantes la han utilizado por variadas razones: fuentes confiables “porque en Google solo hay páginas y páginas web”, crear historias para los personajes de sus escritos creativos, ayudar a redactar currículums y escribir “un mensaje de texto realmente difícil”. Ellos reflejan una tendencia nacional de uso creciente de la IA.
Sus respuestas coinciden con lo que nos han dicho los profesores. Entre 15 profesores de cinco escuelas secundarias públicas de New Haven, escuchamos estimados de que entre el 10 y el 30 por ciento de las tareas que recibieron el año pasado fue generado por IA.
Muchos de los estudiantes de décimo grado en la clase de Boroski alegan sentirse dependientes de la IA. “Es como una adicción.”
II. El distrito escolar adopta la IA
En la reunión de la Junta de Educación del lunes pasado, las Escuelas Públicas de New Haven (NHPS) anunciaron que establecerían programas piloto de IA para probar dos nuevas aplicaciones —SchoolAI y Magic School AI, ambas diseñadas para la educación primaria y secundaria para profesores y alumnos de ocho escuelas.
Las escuelas magnet Clinton, East Rock y Engineering Science University, así como Hillhouse High School, utilizarán SchoolAI, mientras que Hill Central, John C. Daniels, Wilbur Cross High School y Co-op, pondrán a prueba Magic School AI. Según Redd-Hannans, estas escuelas fueron seleccionadas en función del interés manifestado por sus directores.
Redd-Hannans dijo que su mayor preocupación es que la integración de la IA no esté siendo plenamente adoptada en todo el distrito. Un área en el que el distrito ha comenzado a experimentar con la IA en el aula es el de las clases de inglés y artes del lenguaje en la escuela intermedia. En 2023, las NHPS adoptaron el nuevo currículo Into Literature de Houghton Mifflin Harcourt (HMH)m para estudiantes de sexto a octavo grado, que incluía una aplicación de IA llamada Writable.
Writable ofrece comentarios personalizados sobre ejercicios de escritura. Sin embargo, primero envía sus comentarios al profesor, quien puede aprobarlos, completarlos o anularlos. Jenna Swingler, supervisora de artes del lenguaje inglés de secundaria en las NHPS, considera que Writable es una aplicación útil tanto para estudiantes como para profesores.
En 2024, el distrito informó de un ligero aumento en el índice de alfabetización y lo atribuyó en parte a la forma en que HMH integró la educación y puso en marcha un plan de estudios unificado de lectura y escritura para el distrito “en un paquete bien organizado”.
Redd-Hannans encabeza el Comité de Políticas de IA de las NHPS, un grupo variable de aproximadamente quince profesores, directores, administradores del distrito y de la ciudad, y estudiantes, desde abril se reúnen cada dos semanas para redactar la política de IA del distrito y evaluar posibles aplicaciones de IA, en función facilidad de uso, coherencia y privacidad de los datos.
En otoño, solo había «pequeños grupos de profesores» trabajando con administradores familiarizados con la IA, afirmó Redd-Hannans. En diciembre, añadió, NHPS ofreció 15 horas de formación profesional en línea impartidas por empleados de Google, que abarca temas como una introducción a Google Gemini y NotebookLM, cómo utilizar Gemini Gems para crear asistentes de IA reutilizables (como creadores de programas de estudios o ayudantes de calificación) y cómo redactar indicaciones eficaces.
“Yo asistí a ambas sesiones y quedé impresionada con todo lo que podemos hacer, no solo para nuestros estudiantes, sino también como profesionales”, dijo Florence Constantinople, instructora de lectura, en la reunión de la Junta de Educación.
III. Recorriendo el salvaje oeste de la IA
En la misma sección de Google Classroom en la que se encuentran los ensayos sobre Colón, el propio Boroski puede utilizar la IA. Puede hacer clic en el chatbot Google Gemini, perfectamente integrado en Google Classroom, y pedirle que “escriba un texto informativo”, “desarrolle un plan de unidad” o “genere ideas para proyectos”.
La política de las NHPS permite a los profesores utilizar Google Gemini y NotebookLM, ya que ambas aplicaciones se integran bien con Google Classroom, explicó Michael Simeone, director de tecnología de New Haven. La política de IA del distrito permite a los profesores, especialmente a los de secundaria, decidir las normas y los protocolos sobre el uso de la IA en sus clases. Esto ha llevado a que distintos profesores adopten enfoques muy diferentes, a menudo en función de la actitud personal del profesor con relación a la Inteligencia Artificial.
Ben Nelken, profesor de escritura creativa en Co-op, no ha tenido mucha capacitación profesional sobre IA y no planea integrarla en su trabajo en el corto plazo. “En general, soy reacio a la tecnología”, dijo Nelken.
Otros docentes se muestran más entusiasmados con las posibilidades de la IA en el aula. Por ejemplo, Jodi Baker-Zielenski, profesora de ciencias en Co-op, ha recomendado a los estudiantes a usar Perplexity si necesitan ayuda para buscar respuestas y les ha brindado orientación sobre cómo redactar mensajes eficaces para los chatbots.
En la reunión de la Junta de Educación del lunes pasado, Zania Collier, profesora de historia en Co-op, describió cómo ha utilizado la IA para adaptar textos a estudiantes con distintos niveles de lectura, crear planes de lecciones y establecer conexiones con la actualidad en sus clases. Jessica Haxhi, supervisora de lenguas extranjeras de las NHPS, elogió la capacidad de la IA para diferenciar materiales de aprendizaje según el nivel de dominio de los estudiantes en un idioma extranjero. Kim Daniley, directora de Hill Central School, señaló que Gemini incluso la ayudó, a ella y a su personal, a crear un eslogan para la escuela.
Mercedes McKelvie, profesora de inglés en noveno y décimo grado en Co-op aprendió a utilizar la IA en su doctorado en liderazgo educativo y estudios de políticas en la Southern Connecticut State University.
McKelvie cree que, si sigue utilizando los mismos métodos de enseñanza que ha utilizado desde que comenzó como profesora, no está ayudando a que sus estudiantes crezcan. La IA, dijo, “es el futuro de la educación y hacia donde nos dirigimos en la educación”.
IV. El uso de la IA por los estudiantes
Yamilet Sampedro es una estudiante de noveno grado en la clase de McKelvie en Co-op. Tuvo su primer contacto con la IA en sexto grado y la vio como una herramienta potencialmente útil que podía ayudarla con sus tareas escolares.
Para una de las tareas de McKelvie, Sampedro eligió diez canciones para crear un álbum inspirado en The Poet X, un libro que la clase estaba leyendo. Se le permitió usar IA para diseñar la portada del álbum. Tras utilizar tres aplicaciones de IA en línea diferentes (no le gustaron las dos primeras), le pidió a la IA de Canva que creara una portada que incluyera “las serpientes verdes de Medusa”, un detalle que aparece en la novela.
Sophia Smith, otra estudiante de noveno grado en la clase de McKelvie, utiliza ChatGPT cuando escribe trabajos largos. Ella coloca su borrador en el chatbot para solicitar ayuda con correcciones tales como errores gramaticales o la identificación de frases que no deberían incluirse. Luego, cuando lo entrega en Google Classroom, le informa a McKelvie cómo lo utilizó.
El representante estudiantil ante la Junta de Educación, Abdellah Aly, estudiante de undécimo grado en Hill Regional Career High School, utiliza NotebookLM para estudiar su curso de fisiología en la SCSU y y para mejorar sus redacciones. Él también forma parte del Comité de Políticas de IA de las NHPS.
V. El propósito de la educación
Dario Sulzman intenta comprender por qué los estudiantes utilizan la IA para realizar sus tareas. Para Sulzman, profesor de inglés en Wilbur Cross High School, hay tres motivos principales: la tarea parece poco clara o abrumadora; los estudiantes no la consideran personalmente importante o útil; o están demasiado ocupados con otras responsabilidades académicas o personales.
En el aula de Boroski, preguntamos a los estudiantes si el temor a sus notas influye en la decisión de usar IA. Todos dijeron que “sí”.
A pesar de las preocupaciones de que escribir como la IA pueda perjudicar las perspectivas laborales de los estudiantes, Sulzman considera que las escuelas deberían hacer algo más limitarse a producir trabajadores para la economía.
VI. Una historia de dos aulas
Cuando pedimos a los estudiantes de Boroski en Co-op que calificaran su entusiasmo por la IA en el aula del uno al cinco, casi toda la clase levantó dos dedos. Estos estudiantes usan la IA, pero también intentan mantener su individualidad y su expresión creativa. Leen en las noticias sobre la IA y el mercado laboral, y su futuro les parece incierto.
Al final del pasillo está McKelvie, la profesora de inglés que se muestra optimista respecto al uso de la IA en el aula. Ella considera que enseñar a sus alumnos a utilizar la IA es darles lo que necesitan en cada momento. Son adolescentes de la Generación Alfa —“niños del iPad”, según dijo— que crecieron rodeados de tecnología, pero que necesitan aprender a usarla de manera responsable. Parte ese proceso consiste en construir una relación de confianza.
Al final de su clase de escritura creativa, McKelvie anunció que, para el próximo ensayo, les enseñará cómo editarlo con IA, aprovechando las habilidades que adquirió en su programa doctoral en liderazgo educativo.
Actualmente, Boroski y McKelvie tienen posiciones diferentes en cuanto a la IA en el aula. Uno intenta minimizar su uso; la otra lo fomenta. En última instancia, ambos solo quieren que sus estudiantes aprendan y están haciendo todo lo posible —con o sin IA— para prepararlos para un futuro incierto.