Por Thomas Breen
NEW HAVEN.- Un concejal de Fair Haven renunció a su trabajo parcial como consultor y asistente para un empresario de bienes raíces de Fair Haven, luego que la Junta de Ética local dictaminara que ocupar ambos cargos al mismo tiempo constituía un conflicto de intereses.
Frank Redente Jr., residente de Fair Haven de toda la vida, y comenzando su segundo periodo de dos años como concejal del Distrito 15, había solicitado una opinión consultiva a la junta de ética tras comenzar, desde octubre, a trabajar 20 horas semanales con River Front Development LLC, empresa de Fereshteh Bekhrad.
Redente y Bekhrad dijeron el martes al Independent que Redente renunció a su puesto en River Front luego que la junta de ética emitiera su opinión consultiva el 13 de enero.
La decisión deja en claro que nadie presentó queja alguna contra Redente y que la opinión de la junta “se refiere a conductas futuras, no a comportamientos pasados”. La opinión concluye señalando que “el concejal no puede continuar manteniendo un empleo remunerado con Riverfront Development, LLC mientras sirve en la Junta Municipal”.
“Es lo que es”, dijo Redente, quien también trabaja en la Escuela de Fair Haven como coordinador de desarrollo juvenil. “Soy un sobreviviente, eso es lo que hago. Buscaré otra cosa”.
“Sabe cómo hablar con la gente, negociar, moverse y lograr resultados”, dijo Bekhrad sobre por qué quiso contratar a Redente en primer lugar. “Es muy activo, una persona muy valiosa”.
Aunque Redente ya no trabaja para ella, Bekhrad dijo que “sigue dependiendo mucho de sus consejos porque él es el concejal de esta zona. Él siempre quiso que este proyecto progresara, incluso antes de convertirse en concejal”.
Bekhrad: Ella “sigue dependiendo mucho de la orientación de [Redente] porque él es el concejal de este lugar”. Crédito: Foto de archivo de Alexandra Martinakova
La empresa de Bekhrad planea construir decenas de nuevos apartamentos para personas mayores y 18,000 pies cuadrados de espacio comercial en tres nuevos edificios a lo largo del río Quinnipiac, en Front Street. Esas propiedades frente al agua se encuentran dentro del distrito de Redente.
Como explicó Redente en una audiencia del 10 de noviembre ante la junta de ética de la ciudad, Bekhrad lo contrató para ayudar en varios aspectos del proyecto, incluido el trabajo con los contratistas que realizarán pruebas de suelo y tareas de remediación ambiental en el edificio industrial abandonado. El estado otorgó a la empresa de Bekhrad 995,000 dólares para limpiar los números 185, 212 y 213 de Front St. y facilitar la reurbanización de uso mixto.
Bekhrad “me pidió mi currículum”, dijo Redente al presidente de la Junta de Ética, Matthew Watson, y al vicepresidente, Robert Post, en noviembre. Luego le preguntó si quería un empleo de medio tiempo como consultor del proyecto. Redente aceptó.
Durante la audiencia de noviembre, Redente dejó claro que consideraba abstenerse “de todas las deliberaciones y votaciones relacionadas con el proyecto, como lo haría cualquier otro concejal cuyo empleador tenga asuntos pendientes ante la junta”. Señaló que ya se abstiene de votar en temas relacionados con la escuela debido a su empleo en la Junta de Educación; cuando trabajó para la organización sin fines de lucro Connecticut Violence Intervention Program (CT VIP), también evitó votar en cualquier asunto relacionado con su empleador.
“Solo quería anticiparme a cualquier posible conflicto aclarando esto ante la Junta de Ética”, dijo Redente en noviembre. “Entendía que era lo correcto”.
La junta de ética tiene la potestad de supervisar lo relativo a posibles conflictos de intereses que involucren a empleados municipales, personas designadas y funcionarios electos. En el pasado, la Junta ha intervenido en temas que van desde determinar si un oficial de policía puede ser uno de los dirigentes de una organización sin fines de lucro local, hasta si la hermana de un empleado municipal puede comprar una casa de dos familias construida por la ciudad, o si un empleado cuya labor es tramitar certificados de matrimonio, también puede celebrar bodas mediante pago.
En una decisión de seis páginas firmada por Watson y Post el 13 de enero, la junta de ética concluyó que la promesa de Redente de abstenerse de deliberar y votar sobre asuntos relacionados con este proyecto de desarrollo no era suficiente como para eliminar conflicto de intereses real o percibido.
“Los miembros de la Junta Municipal tienen una influencia que va más allá de los votos formales, incluso a través de conversaciones informales, comunicación con los electores, desarrollo de políticas e interacciones con el personal municipal”, señala la opinión. “La posibilidad de un conflicto real en dichas comunicaciones no se resuelve con la abstención de las deliberaciones y votaciones formales”.
El dictamen cita la Sección 12-5/8-5(a) del Código de Ordenanzas de la ciudad, que establece que un funcionario público tiene un conflicto de intereses cuando “recibe o puede recibir una ganancia monetaria directa en razón de su actividad o cargo oficial”. Ya que la empresa de Bekhrad necesitará aprobaciones de la Junta de Apelaciones de Zonificación y de la Comisión de Planificación Urbana para este proyecto, Redente “tiene una relación financiera directa con una entidad privada cuyos intereses pueden verse afectados por su función pública”.
El dictamen también cita la Sección 12-5/8-4(b) del Código de Ordenanzas de la ciudad, que “exige que los funcionarios públicos eviten no solo la impropiedad, sino también la apariencia de impropiedad”.
“Un miembro razonable del público consciente de que un concejal está recibiendo un pago de un promotor privado con un proyecto activo en su distrito, podría concluir que las responsabilidades públicas del concejal pueden verse influidas por ese desarrollo privado”, afirma el dictamen. “Por lo tanto, la Junta determina que el empleo crea, como mínimo, la apariencia de impropiedad, independientemente de los posibles conflictos de intereses reales descritos anteriormente”.
Redente expreso no estar de acuerdo con la decisión de la junta de ética, pero aceptó acatarla y renunció a su trabajo con Bekhrad. Subrayó que no tenía autoridad para tomar decisiones en su función dentro de la empresa de Bekhrad; que estaba “haciendo trabajo manual” y “supervisando pruebas de demolición”.
Desde que fue despedido de CT VIP el año pasado, dijo, su situación económica se ha complicado. “Quería conseguir un trabajo en el que pudiera quedarme en Fair Haven” y ayudar con la revitalización de un terreno que ha estado vacío y subutilizado desde que tiene memoria.
“Quiero pensar que soy un hombre íntegro”, añadió Redente. Su decisión de abstenerse de deliberaciones y votaciones relacionadas, así como de renunciar a su asignación en el Comité de Desarrollo Comunitario de la Junta de concejales, debería haber sido suficiente. “Ella necesitaba a alguien capaz” y a alguien que “conociera el vecindario”, dijo Redente al referirse a las razones que tuvo Bekhrad para contratarlo.
“Siempre he conocido a Frankie como una persona de ética”, dijo la concejala de Fair Haven Sarah Miller, mentora y amiga de Redente, quien representa al cercano Distrito 14. También dijo que no está de acuerdo con la decisión de la junta de ética. “Creo que se equivocaron con esta decisión”.
“Ya es bastante difícil encontrar a personas dispuestas a asumir el compromiso además de todo lo demás que hacen en sus vidas”, dijo Miller sobre “legislaturas ciudadanas” como la Junta Municipal, donde los miembros reciben una remuneración simbólica por su servicio público y a menudo mantienen empleos privados de tiempo completo. “Es preocupante que se establezca este estándar”.