Tito Rodríguez y su orquesta hicieron muy popular esta guaracha en los 80 y 90 del siglo pasado. Aparte del pegajoso ritmo, el tema, como siempre y de manera episódica, estaba de moda en esos días de dimes y diretes entre los Estados Unidos y la Unión Soviética y la utilización del espacio ultraterrestre no solo para investigaciones científicas, sino para su uso con mortíferas armas. Naturalmente, y por suerte, nada se hizo que pusiera en peligro a la humanidad.
En nuestros días, de tantas y variadas informaciones que llegan informalmente por las redes, ha vuelto a ponerse de moda el asunto de los extraterrestres. Lo que es ideal para dejar de lado molestas situaciones informativas relacionadas con hechos reales de abusos sexuales que ya les han costado el puesto y la reputación a numerosas figuras de la empresa, del arte, de la academia y hasta de la nobleza (europea, por supuesto, que aquí no hay tal cosa).
En ese contexto, las declaraciones medio humorísticas del expresidente Obama en torno a si existen o no tales personajes, ha avivado un expediente tradicionalmente muy popular en este país. Rod Serling produjo a finales de los 50 y comienzo de los 60, una serie de tremenda popularidad The Twilight Zone, que en muchos de sus capítulos trató el tema de posible vida extraterrestre y más, que eso, las visitas periódicas, con variadas intenciones de figuras de ese entorno espacial.
Esos episodios eran sumamente populares porque se correspondían con las aprehensiones y creencias de numerosas personas (según encuestas, más de un 50% de adultos creen en esa posibilidad). Pruebas concretas no había (ni ha habido, que se sepa) al menos de las visitas de seres provenientes de ese mundo.
Las declaraciones del expresidente Obama, envueltas en humor, fueron bien claras al afirmar que los extraterrestres existen, pero que no los ha visto, lo que tiene sentido; no se puede negar su existencia dada la magnitud, infinita, del área espacial, pero eso no quiere decir que anden merodeando por nuestros lares terrenales.
Como quiera que sea, ya que el tema fascina, nada mejor que rescatarlo del relativo olvido en que se encuentra durante determinados periodos. Relativo, poque hay teorías conspirativas (¿a quién no le agradan las teorías conspirativas?) en torno a una famosa cueva/almacén ubicado en Nevada, conocida como área 51, calificada por algunos medios como “depósito de platillos voladores”, que nunca pasan de moda y, por supuesto, han sido “recuperadas” por el mundo cinematográfico. Hay incluso una película de terror paranormal con ese mismo nombre, “Área 51”.
Y, claro, no se puede obviar que hay elementos que dan pábulo a que el lugar sirve para eso de los platillos voladores pues en 1947, en Nuevo México se habría estrellado un platillo volador, cuyos restos habrían sido llevados a la famosa Área 51 para ser analizados y estudiados. Nada de eso se comprobó jamás.
En todo caso, fuera del descubrimiento de numerosos planetas en el espacio (se supone que hay centenares de miles de millones de galaxias (gas y polvo) y estas a su vez, poseen miles de millones de estrellas) y de que en Marte hubo agua en algún momento, no hay más nada.
Excepto, claro, los numerosos “objetos visibles no identificados” u OVNIS (ahora parece que le cambiaron el nombre por “fenómenos aéreos inexplicables o inexplicados” o UAP en inglés) que pululan por los espacios aéreos del mundo.
Tarea infinita en nuestros días las de tratar de dar explicación a cada objeto volante, de los tantos que hay. Porque no se debe olvidar que ningún país, ni siquiera Estados Unidos, tiene la capacidad ni para producir, ni para identificar todo lo que vuela.
Los científicos, entretanto, ciertamente que se interesan en la temática, pero no la de platillos voladores o seres extraterrestres, sino en la de algún tipo de vida en algún lugar del cosmos. Pero no marcianos sino más bien agua, sal y uno que otro microbio, o sea, algún tipo de vida. Todo en función de lo que podría comenzar a desaparecer de nuestro planeta.
Por supuesto, no estamos hablando de eventos que ocurrirían a corto plazo. Ya se sabe que, en estos temas, se trata de siglos, pero el mundo debe agradecer a los científicos, que se interesen por el futuro de la humanidad. Por el momento, ya organismos de la ONU han determinado que aún tenemos espacio para varios miles de personas más en nuestra tierra.
Y, como prueba de que nada hay realmente escondido, el gobierno norteamericano ya anunció que se darán a conocer al público los archivos contentivos de todo lo que se supone se sabe acerca del mundo extraterrestre.
Entretanto, a quienes les guste el tema, siempre queda la guaracha de los marcianos llegando ya ¡y bailando cha cha cha!….